A 4 manos

Periodismo, literatura y artes

Viajes del viajero

LA SANGRE DEL VOLCÁN

Mi pasión por la montaña (sobre todo los volcanes) me llevó a acercarme a su sangre hace un par de años. El Volcán Pacaya, de los más activos en Centro América, me daba esa chance. Yo quería caminar sobre roca ardiente, sabiendo que debajo ríos de lava se suscitaban. Quería apreciar las heridas pétreas y que ellas me mostraran el  material incandescente de su simiente. Quería estar a centímetros de algo estremecedoramente natural, confirmar cual es nuestro lugar en la naturaleza, saberme ínfima y vulnerable ante aquello que jamás los seres humanos habremos de controlar. Y de repente mis mejillas ardían como esa lava, el calor me entraba desde los tobillos hasta la frente acelerando mis latidos, la suela de mis zapatos parecían derretirse, mi botella de agua comenzaba a retorcerse.

Sensaciones dantescas se despiertan en este tipo de experiencias, posibles circunstancias inmediatas acometen a la mente: salir volando por algún cambio intempestivo de presión o hundirse junto al fuego por el quiebre del terreno. Circunstancias fantasmagóricas que solo duran segundos, porque el impacto visual, porque ser partícipe de tanta verdad, supera el temor a las probabilidades reales. No me es posible describir el instante en que se siente cuando el índice de la montaña se apoya en tu hombro y te revela cuan vivo te puedes sentir.

Texto y fotos de Griselda Moreno, Periodista y Fotógrafa de Aveturas

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