A 4 manos

Escritores en Taller

Zoom

Porque al final, sólo te quedas tú contigo…

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La rapidez del golpe te dejó atontada. Si no hubieras estado en reunión virtual quizás no te hubiesen podido sorprender. Todavía te permites sentir asco de la sangre a medio coagular. El aroma se te antoja un hedor animal que no identificas como tuyo. En la neblina que se dibuja ante tus ojos aún persiste la imagen de los colegas online gesticulando alterados. Un último grito en los audífonos antes de terminar colgados de la laptop, a medio camino entre el buró y el piso. Tratas de defenderte con fiereza del brazo atenazador sobre la tráquea, de los embistes del puño libre. Son tres, pero semejan un batallón. Tu carcelero parece tener la fuerza de todos ellos. Suben, bajan, husmean, destruyen, agarran, llevan. Sus cabezas cubiertas, las palabras atropelladas, en tono bajo. Pateas, muerdes, rasguñas desde tu prisión del suelo. Sientes un calor quemante a la altura de las costillas. Las propias contracciones musculares impiden que la hoja metálica penetre profundo entre ellas. Otro tajo, más limpio, en algún pedazo de cuerpo blando y tibio.

Entra el sol por los ventanales del salón, hay una paz inalterable. Yaces en posición fetal, con los brazos apretados entre las piernas. Ni siquiera el instinto de supervivencia hace que pongas las manos sobre el agujero del cual mana tu vida. Sólo quieres retener con último vigor el minúsculo ser que amenaza con escaparse a través de tus muslos moribundos. Duele pensar. No lo sabes, pero lloras. No alcanzas el celular. Confías con desesperación en que alguien llame al 911. Dios, te ruego, haz que no sea demasiado tarde.

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Elizabeth Feito.
Foto cortesía de la autora.

“Quedé atrapada desde pequeña en la magia de la lectura. Comencé a anhelar escribir historias propias para volcar en ellas ambición, voluntades, energía.  Ahora en el intento, la realidad cotidiana se troca en fantasías que se agitan en mi interior, en un deseo ineludible de ser contadas.  La ciencia es mi profesión; las letras, mi camino. La naturaleza y en especial el mar, fuente perdurable de inspiración”.