A 4 manos

Poemas de Alejandro López Pomares

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SU LARGA MELENA

Anochece,

paso a paso las luces rojas

se sumergen en la ciudad temblorosa.

Laten las manos al volante,

la música al ritmo del beso lento

de las copas de los árboles

sobre las aguas turbias de un verso.

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Es de noche y ventana abajo

las luces se suceden y seducen,

la densa niebla se asoma a las ventanas, abraza las fachadas.

Me descubro mirándome cara a cara.

Bajo las sábanas, entre gemidos,

una pierna desnuda profundiza en el abismo

sobre el que a veces tú y yo nos hablamos sin saber bien qué decir.

Y me descubro tocándome la cara,

en el frío cristal, especulo, cada gesto.

Afuera se intensa la blanda niebla blanca.

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Es de noche y recorren las calles las palabras

se cruzan y fugaces, caen rotas.

Los escaparates y sus cámaras y pantallas

nos roban el alma a fotogramas.

Mientras, destiñe los rostros la lluvia. Rostros de tiza.

Detenido en medio de la nada.

Destiñe los rostros la lluvia

y un gran lienzo sobre el asfalto

pronto se pierde por las grietas.

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Se retira la noche

a los callejones y esquinas en vilo

con su voz un suspiro y su larga melena

nos deja en medio de una calle y sin mapa.

Un coche se detiene

mis ojos un espejo.

Un vacío mis pasos me da tiempo a sentir el frío

y en su fuga el mismo brillo de unos labios compulsivos

repitiendo el último verso,

empobrecen todo cuanto besan.

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(La soledad tras el ruido de fondo, Ars Poetica, 2019)

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AUTORRETRATO

Recógeme

en tu regazo me siento

un alma en pena

de muerte rebrota

la luz de una luna segada en el cielo en pleno día

persigo en la hierba mi propia mirada

un jardín en blanco y negro

y tú y yo sentados sobre la valla de madera en pausa

el sol que sube y cae

nos relata un terremoto en medio de un letargo que se ensancha.

Silencio mar de nubes

tomada de la mano

a la espera rápido se devora todo

tan sólo un instante me pides

no asientas tan cruel

que son vidas

latentes

a nuestro alrededor intenso

como un corazón a paso lento,

que pasó tanto

t-a-n-t-o tiempo

perdido en los suburbios

que sólo abrazado a las ruinas se siente parte de este olvido.

Dime lo que quieras,

no creo que haya una sola verdad

que no contenga entre sus letras

cada una de todas las mentiras.

Yo, mientras tanto, difuminaré el contorno de las cosas con mis dudas.

¿Durante cuántos años recorrieron la periferia tus anhelos?

¿Cuántas veces te verías sin saber si eras tú mismo

quien saluda al pasar?

¿Cuántas noches distancian tus sueños de los míos?

¿Cómo voy a reconocer mi rostro

si hace tanto

t-a-n-t-o tiempo

que me busco a oscuras en la otra mitad

de la foto?

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(La soledad tras el ruido de fondo, Ars Poetica, 2019)

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LA MISMA SENSACIÓN

Desde el balcón de mi casa de verano veo Marte

y pienso en la guerra de Siria

y en que los planetas no vibran sólo duermen acurrucados.

Entonces, todos somos un sueño,

personajes

de un escenario que se ilumina

porque alguien necesita vernos,

necesita distraerse y le damos el capricho.

¿Y las olas? ¿y este viento que me incomoda en esta noche de verano?

Y el silencio, los terremotos, la luna que todavía no ha salido,

los celos, la envidia, la desidia,

el sexo, tu piel, el frío,

un insecto sobrevolando una pistola que apunta durante los mismos tres segundos

a un tipo en Alepo, en Guayaquil, en Barcelona o en un Walmart en El Paso,

mientras se pregunta por qué

y trata de repasar su vida y se ve allí mismo una y otra vez porque no puede desviar la atención del cañón que está por cegarle para siempre.

Sigue sin salir la luna

pero la gente en la playa (a pesar del frío) se empeña en reencontrarse con su pasado

y no recuerdo si dije Marte o Júpiter

pero lo único que veo ahora desde el balcón es una luz que tintinea bordeando el horizonte

y no dejo de pensar si las estrellas fueron barcos

que quedaron enganchados al moverse la cúpula celeste,

cuando me salta la notificación de un “me gusta” por la foto que subí a Instagram

hace tan sólo dos semanas en plena luna llena

una noche como la de hoy

en la que no pasé frío

pero la gente seguía añorando su pasado

como una noche y otra y otra y cientos de ellas

al abrigo del verano.

Distintas formas de mirar, sí,

pero la misma imagen y la misma sensación desesperante

de que nada cambia.

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(inédito)

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UN CUTRE ESPECTÁCULO

Cuenta Godard que el origen del cineclub

convirtió en arte la realidad.

De los años 20 conocemos la decadencia,

el jolgorio, las prohibiciones y el hundimiento.

Han pasado cien años y hemos hecho

de la vida

un cutre espectáculo.

La decadencia se acentúa

el jolgorio es necesidad

lo que se viene

las prohibiciones

quizás harán a los artistas resurgir de nuevo

quizás nos hagan escondernos

y banalizar otra vez

lo que se estaba convirtiendo en indiscutible

pero de tan manoseado estaba quedando sucio

irreconocible.

Cuenta Godard

“Todo se puede hacer

salvo

la historia

de lo que uno hace”.

Por tanto, todo lo que contemos de nuestro momento

será pasado al instante

toda película

convertirá en farándula o en arte, en el mejor de los casos,

una realidad que ya no es la nuestra.

Dice Godard, pero rehago yo, que ya está bien de Godard,

que entre todo lo que nace y todo lo que muere

entre lo que pasó ayer

y lo que vendrá

entre nuestras decadencias de hace cien años y la del presente

hay un intercambio continuo

e indiferente.

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(inédito)

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Sobre el autor

Alejandro López Pomares (Orihuela, España, 1983) es escritor, poeta, profesor e investigador. Licenciado en Antropología Social y Cultural y en Biología, gestor del patrimonio cultural, natural, artístico e histórico. Autor de la novela La mirada perdida (Celesta, España, 2017) y del poemario La soledad tras el ruido de fondo (Ars Poetica, España, 2019). Es editor y redactor de la revista literaria digital La ninfa Eco. Ha desarrollado los proyectos digitales Instrucciones para una obra de arte y Un pueblo bot a bot.

Incluido en las antologías Empireuma. Revista de creación, Especial año XXX (Orihuela, 2015) y Encuentros con la poesía en la Casa Natal de Miguel Hernández. 27 poetas (Fundación Cultural Miguel Hernández, Orihuela, 2019).

Imagen: Liz Montoya

Poesía incendiaria de Gerardo Montoya

Foto: Liz Montoya

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niño sirio internet

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Aylan

sos Alfonsina

en el siglo presente

hiperconectados

fronteras y mar

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Desposeído

una otra

última vez

y cálido blanquecino

tu vómito como espuma

un líquido tierno

apagándose

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En la orilla de internet

la sed reina al ganado

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Todos los colores

todas las banderas

nadie sabe pronunciarte bien

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Tengo por cementerio

el search bar

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Google arrancó

mi botón

favorito del home

I’m feeling lucky tonight

ningún atrevido

compite aún hoy

con Pharrell

Daft punk

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Sos magia

eterna en la red

niño sirio

llanto internet

foto mapa

Siria         

log in en Face

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Tu odisea será ejemplo

en la facu

en el master

en el MBA con orientación

Avatares

tragedias y memes

en Semiótica II

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Chupame la transmedia

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Dejá de tomar merca mamá

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Sé que estás cansada

que las noches son duras

querés distraerte

aunque sea un poquito

el esquema del paco

en el sueño no va

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Scrolleas en el newsfeed de nuevo

primero la mala

luego la izquierda

Laura Gutman del PRO

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Frená esa angustia

resistí con aguante

regresáte al Ashtanga

que te pega mejor

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Comprále al Loro

al Flaco

o al Mago de Villa Luro

si estás en Rosario

andá con el Mono

o al que haya dejado

en su posición

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No me cortes

no soy frula

soy tu hijo

dejá de tomar merca mamá

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No frotes mi panza

con tus hediondas encías

si me vas a besar

enjuagáte la boca

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El mar

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el mar está compuesto de fantasmas 

de peces unicornio 

de glaciares aburridos 

de piratas que han perdido su cimitarra o su tesoro 

pero han conservado al hombro a su cotorro fiel 

fantasmas de inmigrantes con chaleco 

o sin 

y también 

las cenizas de papá 

y también 

lo habita un plancton que baila vals 

cuando la luna canta 

y las olas hacen pogo   

ahí también vive 

una familia de krakens 

con un krakencito llamado Manuel  

y los temibles 

guardianes del fondo  

que son seres que se disfrazan como nosotros 

pero que viven en el abismo 

y cazan a sus presas 

con artillería bioluminiscente

y cuidan con recelo  

las flores de plástico de un jardín 

majestuoso

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Nota al lector: De los tres poemas que acabas de leer, “El mar” aparece por primera vez en esta revista. “niño sirio internet” y “Dejá de tomar merca mamá” pertenecer al libro ‘teamogrupoclarín’, publicado por editorial Pánico el pánico, del cual puedes saber más en:

https://www.teamogrupoclarin.com/notas/2017/8/22/teamogrupoclarn-en-revista-crisis-30

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Sobre Gerardo Montoya:

(Monterrey, México 1984). Se dedica a aceitar las interacciones entre pantallas para sostener la fantasía de Mercado. Publicó www.teamogrupoclarin.com y www.decalogoclasemedia.com. Coordina el Comité de Escritores Jóvenes de Centro PEN Argentina. Chambea en Qeja Ediciones. Colabora en la curaduría y la organización de Poesía en Tu Sofá Argentina y el Ciclo Internacional Hiperpoesía. Dirige El Gym Pop-up poético en el Centro Cultural Morán. Desconoce si es rastreable su historial como prosumer circa 1995.

Más data en: www.gerardomontoya.com. #teamogrupoclarín #decálogoclasemedia #qejaediciones #hiperpoesía #gerardomontoya #elgympoetico #poesíaentusoafáargentina #sujetoshíbridos #siempretoday