A 4 manos

Brillar y no se estrella: ilustración de Félix Guerra

Selección poética Félix Guerra I

CÓLICOS

A veces digiero

mal mi pedazo

de infinito y

mi trozo

de eternidad.

*****

*****

ODA A ESTAR VIVO

Da vergüenza morir: suprema humillación infligida al cuerpo.

Ya antes daba vergüenza estornudar y luego no tener pañuelo a mano, sino

la simple mano.

Que el tonto agite dedo autócrata

en su aire, reprimiendo cualquier ruido

de arbitraje. Da pena no tener pan ni duro

ni bíblico nunca o ningún día. O tener

solo pan duro como púa que se atora

entre dientes y garganta.

Humillación insufla el pene exduro,

también dentición con pasado perfecto.

Dientes se ablandan con sustos de vivir, expene se aterra y pega a los

huevos.  Humilla el sol que amanece gris

en la melancolía de las sábanas. Y chorro

de sombras de las bombillas fundidas o apagadas.

Alguien afirma que si oscuridades pisan

tus talones al menos quedan pies

con que huir. Pero si huyes a menudo

es que ya casi nunca logras perseguir.

Humilla vivir en opacidad, detrás

del telón de penumbras y de cara a la pared.

Da vergüenza sucumbir entre amigos

a la luz del día. Vergüenza morir y dejar tanta gente viva alrededor.

Vergüenza

el amor que nos tenían y llevarse a ninguna parte el amor que uno profesa.

Vergüenza languidecer en presencia

de la afligida multitud familiar. Pena

que todos consuman un rato tu cadáver.  

Vergüenza mirar de frente a contemporáneos

y familiares durante la agonía. Vergüenza

que obliguen a rezos, ungüentos y pastillas

que prolongan la vida apenas otros dos instantes.

Vergüenza desfallecer en brazos de la amada.

Pena ver lágrimas derramadas por tus ojos. Vergüenza morir y no poder

cargar con quienes amas. Vergüenza que quien te ama no te logre retener.

*****

*****

RESTOS MORTALES

Hasta el último en la fila lleva entallados

sus restos mortales. Livianos en el aire, sutiles en la estatura y óseos

en el sobresalto. No pesan más que uno mismo en persona. Justo

lo que podemos cargar. Lo que va a ser resto, todo lo que va a ser mortal.

¿Cómo entenderse con ellos?

Cotidiano y previo. Untar agua, jabón, desodorante. Limpiar con toallas y

papeles higiénicos. Alimentar a diario. Engordarlos. Maltratarlos a ratos

 en fatigas e infracciones de existir.

Ponerlos a correr. Rogarles que regresen.

En ocasiones repletarlos de placeres, pasiones o venganzas. Y otros pecados.

Instruirlos en habilidades con respecto

a amistad, intrigas, egoísmos, vanidad, ingenuidades, gratitud, amores,

traición, alevosías (alevosía rima

con tranvía, y yo con calma, atravesado en la vía).

Trance generoso es dar lo que no tengo. Cómo reír y sangrar a mi costa

en agolpadas parrandas. Por ruin o ruines que fui o fuimos, cuando

debimos ser dadivosos y justos.

Días y vidas completa para cavilarnos

y látigo de arrepentimientos en la espalda.

¿Restos mortales? ¿Mal entendido? ¿Equívoco lingüístico, idioma provenzal,

errata sintáctica, dialecto celestial, creencia anómala de latitudes

donde se vive y muere demasiado

 a diario?

Restos mortales siempre inmortales.

Jamás fueron restos, estafa infinita y finita. Plazos que vencen. Moratorias

no se expende en farmacias ni hospitales.

Pero sí, efectivamente, estamos, estoy, condenado a categóricos despojos

(al final, queda regusto por el polvo y precario pero nutritivo sabor a

gusanos).

Al apagar bombillas y recluirnos en noche continua, nadie, ni nadie, ni

último dudoso

de la fila, se salva de dormir. Sin roncar

ni soñar. Sin soñar ni roncar.

Nuestro robusto peso mínimo esencial

es lo más honesto que dejamos entrever.

Viajamos siempre con una calavera

lista dentro de la sangre.

*****

*****

GENTE RARA

Tan extraña es la paloma

que no vuela, que no fuma, que no anida.

Que no mira cielo ni mira cieno,

solo al horizonte más bajito.

Ni abre alas la paloma ni se limpia

sobacos ni estornuda ni escupe,

ni la vieron jamás portando algún pañuelo.

No llora, no hipa, no estremece.

Es anómala de nacimiento,

es decir, ¿fue parida alguna vez,

salió de un huevo alguna vez, vino de París

alguna vez o vio una cigüeña alguna vez?

Por eso, por extraña, no tiene corazón.

Y al mirarme a los ojos dice: No.

*****

*****

ODA A LA LÁGRIMA

¿Qué no ablandan las lágrimas?

Llanto ablanda todo o casi todo.

Gota y torrente de gotas ablanda rocas y

cava hasta el fondo en la ternura.

Lágrima es un taladro de agua. Lluvia

del ojo humano siembra en la agricultura

de las emociones.

Ablanda rocas, frijoles y un corazón

endurecido. Dulce lágrima de mujer traspasa

sangre y paredes.

Lagrima masculina hace temblar la sangre.

La del niño levanta al ave de su muerte.

De pájaro invisible suerte de frutos

praderas y valles.

Lágrimas sobre ataúd de mártir o héroe,

son semillas.

Ojo es alcancía de lágrima, para el tiempo de las vacas flacas.

Lágrima paralizada al borde del párpado,

paraliza intestinos.

En la lágrima, humedad se vuelve humana. ¿Por qué no enseñar a la

lágrima

a llenar el vaso del sediento?

¿Lágrimas de arrepentimiento merecen

cielo?

Digo: huevo de pájaro pasado por agua

de lágrimas es el alimento de la resurrección.

Si pájaro no llora es porque puede cantar. Ojo

que se especialice en sentir ofensas

derrama de golpe más lágrimas que abril y mayo juntos.

Desembocan lágrimas y es ruina oceánica

de algún derrumbe.

¿Qué me dicen del ojo recipiente,

protector y portero de lágrimas?

No discrimino lágrima que viene

de la cebolla. O de cocodrilo. No hay

lágrima falsa: ni de teatro, traidores

o infieles.

Anoche soñé con lágrimas de aldeas

conquistadas y vencida por invasor o 

adversidad.

Ojo: luchad contra conquistadores e injusticias, endiosamientos y Poder

enquistado.

Etcétera. Que todo, es cierto, no lo ablandan las lágrimas.

FUERZA amanerada y algo BARROCA

BOCA DOMINANTE

(ILUSTRACIÓN: FÉLIX GUERRA)

A la cuerva preñada le suministra sin dudas un cuervo

irresistible y dominante.

Pero ni ella ni él son más golosos que mis propios ojos.

Mi extirpe se alimenta del magisterio proteico de criaturas

en rebaños, bandadas, huertos, cardúmenes. Y engorda

de gulas bíblicas y lactancias enciclopédicas.

Nos alimentamos del gran botín, con todo lo más saludable

y exquisito de un gran planeta solar.

Suman botánicas y perniles en tarima. Hornillas encendidas,

vajillas en uso, platos en mesa. Bosques y ríos y mares

abiertos las 24 horas. Restorán y fondas con las puertas

de par en par hasta la madrugada. Etc.

Al margen de escribir versos, incluso el poeta aprende

a endulzar su café y pelar una gallina. 

Muy cierta noticia: casi todo ser vivo escala el camino hasta mi boca dominante. No todos: solo los que apetezco

y digiero sin sufrir cólicos ni conmociones cerebrales.

A mi alcance imperioso, lo no tóxico. Criaturas sanas y cachorros, pichones, alevines, cogollos, retoños, menudencias.

Atunes pasados por agua cabecean sueños momentáneos

en mi plato. Al amanecer, también acostumbro a desayunar huevos fritos de cóndor en tabernas al sur. O lenguas

de flamenco a orillas de los grandes lagos.

Alimentos y bocas dominantes se entienden de modo

peculiar. El asunto es no quedar a menudo fuera del convite. En general, predomina una limitada capacidad de resilencia.

Quien se adapta al hambre hoy, mañana se revuelve

contra el hambre. Y se vuelve a inadaptar. Hambre no

es enfermedad del individuo. Es mal de las especies. Mal

social muy extendido por todos los territorios.

Y ojo. El hambre es de las que te levanta por las tripas y

te hace recular al último suspiro. A veces hambre te acuesta

en las cunetas y no te deja levantar.

2

Serpientes en nido fue el inmemorial espagueti

de los dinosaurios.

Buitre predador de quienes escapan en ruinas al desierto.

Buitre verdugo y tragador de inmundicias y roñas.

Devora inocentes y hasta envilecidos culpables.

Frijoles: pequeños ojos negros en el plato de la humanidad.                                                                          

Autorizan al oso polar un magro salario en focas.

Conejo siente náuseas en la boca indigesta del lobo. Zanahoria en la boca Indigesta del conejo.

Almuerzos suculentos y cenas opíparas quiméricos trofeo de épocas arcaicas y utopías del futuro. En estos tiempos, opinan algunos, no hay que ser sanguijuela para cogerle

gusto a la sangre ajena. Es el viejo juego de las clases sociales. Que incluye a la casi totalidad de los seres vivos.

Pájaros, conejos, elefantes, tapires, mis parientes y yo,

logran afinidades por la zanahoria, como parte de enormes competencias.

Algunos políticos proyectan exterminar al buitre. Culpan

al ave, los pícaros. No al infortunio.

Otros empresarios y otros proyectan monopolizar alimentos

y luego liberarlo al mercado, oferta y demanda.

Eventualmente y siempre los que menos devoran

son los más devorados por los que más devoran.

Si antes abundaron fabulosos manjares, muchos sinceramente creemos que ahora se extinguen o los ocultan a diario.

Hormigas construyen deliciosas trillos alimenticios

cuando salen por condumio. Oso hormiguero se relame

en esos atajos y caminos. Muerto el Oso, hormigas preparan un largo festín de vuelta que desemboca en orgía.

Vencejo engorda a costa de diminutas sabandijas

que anidan en el aire de su vuelo. Gorriones consumen

del comercio minorista de las migas terrenales.

Puma acapara senderos y se alimenta de viajeros

y transeúntes que aciertan a pasar. Durante sequías e imprevistos, algún día, polvo y luz del camino también ponen

la mesa y alcanzan a masticar puma.

Hombres, cuervos, lobos, polvo, luz y todos, otra vez  

se disputan el paisaje con fauces entreabiertas.

Otras bocas dominantes consumen de sazonados follajes

y esplendidas carnes en agonía. De mares ya salados

para dar sabores esplendidos a los vegetales.

En este acápite se intercalan historias, leyendas y patrañas virtuales, sobre quien se come o no se come a quien.

3

Tormentas, Lluvia, Sol y Tiempo, entretanto y seguido, consumen al jinete y su corcel. Devoran también del galope y

sus migajas.

FIN DE LAS HISTORIAS. Se entrecomen entre si las bocas, todas las encantadoras y dominantes bocas.

EL ECLECTICISMO- IMPERIO ROMANO

VERDADES AL POR MENOR

Del eclecticismo de que yo hablo o deseo hablar no es ese…

No es de anudar o empatar tres o cuatro bagatelas diferentes y hacerlas pasar por un producto de alta calidad, acabado de salir de fábrica, del horno caliente de la moda, ni es declaración con ribetes dorados, o aparato de última tecnología pero que eventualmente en poco demuestra que cojea de alguna parte y las piezas de repuesto hay que ir a comprarlas en Hong Kong.

Tampoco consiste en ningún imposible eclecticismo escolástico y pedagógico, que se repite y enseña y se niega y contradice a sí mismo.

Serían definiciones adversas, equivocadas, reduccionistas, de pasa y corre, quizás aprisionada en libros de poca valía o en libelos. O divertimentos. O para tertulias de entre semanas.

Hablo de un eclecticismo de alcurnia humanista, científico y ético, siempre en proceso, comunicante, incluyente, estético, con aliento y futuridad, llegado de todas partes, crítico, dialéctico y complejo.

Hablo de esa arquitectura de pensamiento hermoso y grande, abarcador, que opina que no una filosofía ni una religión ni una academia, sino todas, no para ungirla como yugo, sino para reinar sobre ellas. Como dejó dicho José Martí en páginas célebres.

Es más bien aquella de Marx, para empezar, quien, citando a Diderot ilustrado y precursor, y a los sabios de la Ilustración, citando a los renacentistas más ilustres, citando a los griegos antiguos más sabios, con respecto a dudas y certezas sobre cualquier asunto definido de antemano por cualquiera, como si realidad o lo que aludimos como realidad, incluido irrealidad, pudiera simplemente ser definida sin fecha de caducidad y envasarla como aspirinas o meprobamatos.

El modernismo comenzó ya a apuntar a una esencia o procedimiento ecléctico en todos los asuntos, es decir, por idiosincrasia, a reunir varias y muchas escuelas, y cada vez más, sin soslayar ni rechazar sin análisis, tomando experimentalmente lo mejor de cada cual y a su vez sometiendo a dudas hasta las joyas más ilustres y preciadas de la tradición.

Para mí, hoy, es ingenuo y letal creer solo en el todo de una doctrina, porque te convierte irremediablemente en dogmático. El exceso de convicción crea fanatismos.

Lo mejor, en primera instancia, lo óptimo como sistema, es ver donde está lo mejor de todo, en una búsqueda sesgada, que no es instantánea, como en wipidedia, sino en una indagación in profundis, metódica, sistemática, consciente, infatigable, implacable. No con energía de árbitro o fontanero sino de descubridor y creador que no aspira a lindes inmediatas o indestructibles.

Ese es el espíritu, en verdad, de la ejemplar y gran doctrina humana del conocimiento, desde tiempo primitivos, desde Aristóteles y Heráclito y Pitágoras, desde Platón y Sócrates y Demócrito y Avicena, desde Giordano Bruno y Erasmo, y desde antes y siempre, hasta el último descubrimiento de ayer.

Martí lo afirmó, al hablar de Whitman y Emerson, quienes alertaban alguna vez que el universo no es como lo vemos, no es sus apariencias sino también y sobre todo sus esencias, siempre más complicadas e inextricable de lo que a menudo logramos alcanzar o imaginar.

Y que definir algo, cualquier asunto, y apegarse a ello con Cola Loca, resulta escolástica y luego inquisición, fin del debate, divinización de teorías y teóricos. Son verdades luego que utilizamos como centinelas para vigilar transgresores y encerrar pensamientos creadores.

José Lezama Lima, para mencionar a alguien que conocí bien, fue además de un iconoclasta, un ecléctico confeso, porque siendo católico con respecto a la fe, creía también que la mejor religión era la libertad, como lo escribió antes ejemplarmente José Martí.

No es posible ser seguidor puro en nada, al cien por ciento, indudoso, partidario como una roca, inconmovible al pensamiento opuesto o renovador, sin tomar en cuenta tesis, hipótesis, conjeturas y suposiciones de la ciencia, así como opiniones, cálculos, datos, deducciones imprevistas, descubrimientos, invenciones, vengan de donde vengan, porque el conocimiento y la civilización se alimentan de la totalidad de lo pasado y pensado y también de todo lo que cada día aportan ciencias y artes y pensamientos ideológicos, filosóficos, naturalistas, humanistas de antes y después.

Ortodoxia se mantiene adherida de forma inconmovible a una fe o principios originales y no admite cambios. El conflicto fatal e inevitable de la ortodoxia de cualquier procedencia.

El eclecticismo renueva constantemente, toma de cualquiera y de todas las fuentes, analiza, duda, no desdeña nada ni detalles, intuye que las verdades hay que enhebrarlas, con agujas sutiles, y afinarlas constantemente, como a un piano.

Definir es cenizar, dijo un maestro.

Eclecticismo es reajuste constante, modificación, rectificación, actualización, innovación, y todo el gran aparato del intelecto, el conocimiento acumulado, la investigación, la especialización, la inteligencia, nunca sacralizada, a disposición de ciudadano, e individuo y sociedad.

Eclecticismo de gran estirpe y transitoriamente definido e indefinido, hasta la próxima nueva estación, no solo en diccionarios, sino principalmente en la praxis cotidiana, apunta al futuro. Y a la nueva comprensión del pasado.

Es ya, de hecho, la tendencia del pensamiento moderno, trasgresor de géneros, que reescribe constantemente historias, filosofías y ciencias. Las recicla y somete a la práctica y la acción, al análisis sin límites. Y las deja transitoriamente con un brillo novedoso que apunta hacia los rincones más antiguos o los inéditos e insólitos del porvenir.

Albert Einstein fue un ecléctico que con el dogma de Fe creía en Dios, respetadísimo parecer, sin embargo, con uso de ciencia y pensamiento reflexivo descubrió un infinito impensado que se expande de forma constante, repleto de huecos negros, con tiempo y espacios conectados y propensos a la curvatura, con indicios firmes de que nada es simplemente lo que parece ni permanece inmóvil ni un instante. Todo ello muy lejos de lo que los seres humanos y la ciencia calculaba hasta ese día iluminado de la Historia.

No se mueve, pour se move, pero se mueve, dijo Galileo y al parecer siempre será así.

Asuntos, cosas, contenidos, vida y sobrevida, muerte y submundos, resurrecciones, naturaleza, sociedad, universo, son como la definamos finalmente nosotros, hoy (Hoy es siempre todavía, dijo Antonio Machado), en el interior de las consciencias y en nuestros libros, viejo y nuevos.

Y mañana volverá a cambiar, como ya osciló antes y antes y antes, casi infinitamente.

Es el eclecticismo de que hablo y propongo, visión de la complejidad, del mundo indeterminado, evolucionista y relativista, humanista, incluso pos humanista, regado con lágrimas de la plusvalía arrebatadas a la especie humana, el mundo natural y social que se mueve como marea y no podría ser represado, producto de obsolescencias, en definiciones netamente académicas y marchitas, ni en páginas de cualquier libro, por muy empastado y bien ilustrado que se presente a la venta.

Libros cerrados o sagrados y definiciones erróneas o envejecidas contenidas en cualquier texto aun escritos con gran pasión o manos muy célebres y venerables, también a veces son cárceles de las cuales hay que escapar a tiempo.

Al libro se entra, como a la celdilla de un convento, al salón de lectura de una biblioteca que impone silencio, pero luego resulta imprescindible salir transfigurado y con apetencias de recurrentes metamorfosis.

Poeta Félix Guerra

Félix Guerra: el invitado al éxtasis de la mirada

El poeta es sin duda el que mira, el que lleva sus ojos a ver. Desde  las Metamorfosis de Ovidio para acá, el poeta ha sido el invitado a verse a sí mismo, a contemplarse en las aguas detentadoras del mundo, sin que —no siempre—, lograra atisbar el mundo. Pero en este trayecto de siglos aprendió a botar la cáscara, a librarse de la erótica seducción con que alguna vez se disfrazó de nenúfar blanco. Dejó de ser el simple merodeador acuático que se contagia con el  inaccesible reflejo que aparece en la fuente. Trastocó la mirada mítica en la búsqueda encarnadora de una conciencia de sí mismo más que en el regodeo de una imagen propia. Esto le permitió desculpabilizarse del error, declararse libre, metamorfosear la soledad de su visión e ir más allá, salir fuera de sí: salir de la locura narcisista, lo cual hizo posible que renaciera como poeta. Fue su salto mayor, porque encontrarse con los demás, fue encontrar nuevamente su voz, saberse parte de un universo humano que se expande, adentrarse por fin en su realidad esencial.

 

Ese tránsito de dos mil años en la poesía de occidente se ha convertido el narcisismo en una mala palabra. Sin embargo, Félix Guerra, en el poemario El invitado soy yo, lo asume y resume de un plumazo, reivindicando así, sin complejos, el acto de la creación de apariencias como fundamento necesario del arte. Qué alivio, la poesía existe. Desde el primer poema, El invitado… no tiene a menos reconocer que viene de ahí, de esa agua discursiva, de esa imagen huidiza que, en su caída, luego de una extraña resurrección, se metamorfoseó  en la flor.

 

                        nací

de una silenciosa flor,

de pausadas cáscaras

oscuras: en cada derrumbe descubrí

recientes huesos míos creciendo

entre las ruinas, como hojas

de paisaje todavía

sin árbol primordial.

 

Solo que la fuente a la que él ha sido invitado, no es aquí punto a donde se llega, sino impulso primigenio del cual se parte en este libro extraordinario, dador de hermosura. Félix parte de esa mirada que él recupera y trasciende. La hace suya. Pero, al mismo tiempo, hace algo inusitado: convoca a todas las miradas.  Como no siente vergüenza de ninguna, ensancha con la hereje la pupila, mira incluso a contracorriente, vuelve atento el ojo, como antes Valéry, Gide, Mallarmé, a las delicias introspectivas del inagotable Yo, para llegar, en apoteosis, a ese fuera con el cual, en tanto que ve, establece un fructífero intercambio, y en tanto que le posibilita verse, entraña el reconocimiento de que el otro (o la otra) es la representación de sí mismo.

 

       Cuesta

admitirme como soy.

Sin el espejo no veo la nariz, que

desvía al sur. No veo el Sur

justo cuando cruza sobre el eje de mi cuerpo.

Un ojo no ve el ojo hermano compañero.

 

Intercambio. Apasionado trasiego de lo visible y lo invisible. Asume la mirada sin ningún tipo de remilgos,  pues tal éxtasis le concede la gracia de salir al yo, al tú o al universo “con un proyecto de pulmón ajeno”. Es decir, valiéndose del otro, va, realizado, “en busca de suspiros propios”. Para él no hay culpa ni engaño. Su poesía no se debate entre la verdad y la representación de ese reflejo originario. Lo que está delante, invitándolo, es el mundo, que le permite, por un lado, gozar de la soledad y, por otro, de la compañía de todos los seres y cosas que pueblan el planeta. Y como para que no quede ningún rescoldo de ambigüedad, en el poema “Por si llegara”, lo declara categóricamente.

 

Soy parte, pues, de algo

considerablemente mayor. Cambio del

yo al tú y además movimientos de

alfiles por una diagonal.

 

No hay fronteras. Es un vaivén. Cada poema es un ir y venir por el hallazgo. La palabra rivaliza con el ojo cuando se realiza el paso de lo interior a lo exterior, o viceversa. Félix mira con la palabra, oye, hace guiños, salta, la pone a reír, a darse prisa, a cantar entre sus dedos, le pone zapatos para que camine a paso lento, anteojos para que le ponga más rápido asunto al mundo o para que, en apretada sinopsis poética, como si hiciera un zoom, alcance la plenitud por medio del humor:

 

Son rirriquísimas

las tototortas

del tartamudo.

 

O mediante sutiles paradojas:

 

Para cada abismo

un bastón diferente

de candor

 

O con  furiosas antítesis:

 

A menudo ella es más rápida

con el puñal

que yo con las heridas.

 

Son jalones de una identidad mayor. Con ellos desafía la condena con que acaba el mito de Ovidio y los valores consagrados. No hay dudas de que, como otrora Narciso se asomara a la fuente, Félix Guerra se asoma a la palabra con el fin de dar el paso completo de la mirada a la forma.

 

En el líquido percibí

imágenes que deletreaban:

aquí escribieron

río

con  agua muy larga.

 

Fernando Pessoa

EL POETA NO ES FINGIDOR

I

Si finge y hace tropos, cítara o violín en ristre, y apa-

renta emociones, es entonces poeta. Y si todo poeta,

con más razón, finge y representa alarmas, lágrimas

incurables, timbres de urgencias, heridas de acor-

deón, falaz turbación,

entonces empedernida y trovadoresca humanidad

finge desde épocas inmemoriales.

Cocuyo simula luz por razón de sobrevivir,

pájaro opera camuflajes para escapar a vendavales

o apresar por un suspiro la fuga de la proteína. Fingir,

disfrazar, afina con cualidades de imaginar:

conjeturar, sospechar, presumir, confundir. Proviene

de adahora y adamar y echa follajes en almas cavilan-

tes o sufrientes o energúmenas o violentas o flemáti-

ca. O hábil y oportuna: agréguese, de paso, una lám-

para a la luna.

 

Poeta como poeta no finge, os aseguro.

Sino como criatura vivida, existida, que intenta sobre

vivir. No es cierto, por tanto y más cuanto. Afirmo:

no es tramoyista. Ni charlatán, payaso o simple se

ductor. Acuéstese el bardo junto al verso

e improvise respuestas y preguntas. Nadie se resiste

a ser creído.

¿Finjo si afirmo y aseguro, ciego de convicción,

que la imagen penetra al lenguaje y lo fecunda

con la eternidad de la escritura? ¿Finjo si afirmo

que ficción, con el decursar, llega

a ser el único atributo creíble de la realidad?

 

II

El cielo incrementa anatomías, se dilata

el azul oscuro. Si amanece en penumbras mañana,

gracias a zanahorias bifocales vamos a ver el sol. No

es falso o farsa.

Cierto. Incierto que nadie dialogue su cabeza pa-

ra cabezas que no lo creerán. Chorreados árboles

de lágrimas y ríos de magnolias, lo van a comprobar.

 

Si finge él, poesía necesariamente es falacias,

carromato, tremedal donde al lector le untan lodos y

embadurnan deshonras. Infierno vivo para La agonía

del espíritu. Aquel, como yo, alentó en un vientre y

hoy no logra recordarlo. Poesía es superabundancia.

Lo que no se puede. Y sobre todo lo que se puede,

cómo no se va a poder.

¿Cómo chapotea el tobillo en ese territorio de la es-

pecie, donde se juega alma y virtud de declamar?

Finge quien afirma que el poeta es fingidor, y

que en verdad o mentira jamás se logran azular y

planchar todos los caos.

 

III

No finge: revoca la sibilina verdad

de que finge, citada por epígonos. Poeta

con la palabra siempre interpretó. Mundo es así.

Fingen los coterráneos presentes y pasados, incluidos

él y yo, y ellos y otros, desde milenios y cataclismos

venideros, sin descontar tocayos y calaveras de post

vida, quienes a menudo fingen lo que sienten o fingen

que sienten lo que no sienten, o simulan

por falta o exceso de imaginación. Si afirmo que sufrí

una eternidad bajo los puentes, póngase en duda:

no hay puente eterno ni eternidad bajo los puentes.

 

¿Fingen el barbero o la navaja cuando se ensañan

al rasurar? ¿Navaja es filo artificial, y la mano detrás

del metal aparenta placeres? ¿Es la misma mano afi-

ladora e igual navaja que se deja afilar? ¿Fingen a

causa de monedas, a causa de alguna parentela o

vocación?

Murciélagos, por ej., se distribuyen alturas y distancias

para cazar. Cada individuo sabe su alto y su lejos y ahí

engulle los insectos. ¡Y luego dicen que no escriben

poemas!

 

IV

Finge que finge emociones, pero no es poeta,

sino humanidad temerosa que acude a resquicios y

rezos. Muerte o fortuna tocan indirectamente

a puertas y agonismos: mano rota, sangre

a trasfundir, música fúnebre, guadaña utilitaria, acree-

dores que alargan peligros, pliegos y guarismos.

 

¿Finge ahorcado con la lengua afuera, aguarda

alguna promoción? ¿Subió al árbol para ser follaje o

pájaro? ¿Abusa del milagro de colgar y enmudecer?

 

Si todo poeta finge y si a continuación el que finge

es poeta, repito, la humanidad se compone estricta

mente de poetas. Humanidad poeta y poeta de uni-

verso humanizado. ¡Cuántos buenos bardos en bea-

tas y beatos, choferes, estadistas, rapsodas, mensaje

ros, costureras y putas de mis barrios. Demasiado

desnudo el nudista y en exceso pedigüeño el limosne-

ro.

 

V

Cada gota transparenta su mueca en el torrente y re-

sulta inimaginable. Unanimidad improbable, asco has

ta en las excepciones. Disfraz necesita antifaz. Y nue-

vas mentiras para no desfallecer. ¿Finjo si declaro so-

lemne, con autoridad de mi ombligo, que unanimidad

la inventaron demonios para poner en duda la redon-

dez del círculo? En consecuencia, proclamo falso, ¡y

aberrante!, ¡y descarriado y descarado!,

que el poeta sea el fingidor buscado de árbol

en árbol y metódicamente debajo de sus ramas y

que por módica y no metódica suma, solo se encuen-

tra vivo o muerto. O cantando hipocre-

sías. El poeta, si es poeta y no fingidor,

es voz de multitud, incluso en el acto indispensable y

temerario de fingir. Otra cosa, VEAN. Y creo

que no confundo, que al hablar el poeta o yo de tras

tornes, de síndromes, se descubre eventual

que las palabras tienen sus propias intenciones. Con

relación a las palabras, por cierto, quisiera tener don

de rebuscar y encontrar más. Con respecto a Ofelia,

me gustaría desnudarla en la carrera, y ver si todo

lo que carga detrás solo son sus nalgas. Llevo mucho

de clavo y no temo el martillazo. Créalo o no: y si no

que le devuelvan sus sospechas.

 

Verdad, tanto como felicidad, son asuntos efímeros

e intermitentes, semáforo social, al margen de sindi

catos, desoyendo cofradías, es decir, o sea,

con la misma dialéctica fugaz y perdurable, por ejem-

plo, de flores, o por ejemplo, de la vivaz mariposa,

o quizás de luciérnagas que apagan y encienden

trasiegos peatonales. Verdad perdura tanto como

quien se acomoda a creer en ella. Puedo levantar

un fuego de antorchas que no queme a nadie y, sin

embargo, dejar ciega a la multitud.

 

VI

El poeta no es un fingidor, repito. Es más bien repeti-

dor y explorador. Buen destello o chispazo.

Alfarero saca barro de donde no había barro. Pala-

bras de donde no hay confesiones. Palomas de don

de solo había un sombrero. Descubre versos

con la palabra y palabras con el verso.

Lo que suspira bajo tierra o piel sube al poema

por la emoción. Todo color del espejo con que se mi

Poeta arqueólogo. Y quita máscaras: y tanto

de las palabras en general

del mundanal ruido, como de la fila del soldado raso.

Poeta NO. Verdad tan ciega como la que desmiente.

Fingir sería escribir simulacros. Veracidad prodigio

sin ardor de la cafetera al fuego, menos multitudinaria

que la mentira. Fingir sería sentir nada y rebosar lá-

grima. Declamar y no reclamar ni aclarar. Percibir

al individuo y aplaudir siniestro. Verdad contiene in

mediatas y fulminantes partículas auto corrosivas, re

ajustes retóricos o mudas de plumaje. O dobleces ac-

cidentales (incluso realidad e irrealidad son simula

cros mutuos). Verdad se refuta

con verdad y expropia al leguleyo patrón de mentiras.

 

VII

 

Lo que escribe el poeta es o será verdad radiante o

exactitud de escorbuto. Sinceridad, certeza definitiva y

vacilante, dolorosa, ambigua e iluminada,

con equívocos costosos e indudables dudas,

aunque al vacilar,

al coquetear con sombras, ¡ah mortal irreducible!,

finja que siente lo que no siente y sienta lo que no fin

Poeta tiene su público y ejerce para orejas adies-

tradas. Poeta no finge poema ni cuando trafica rimas

o pinta acrobacias.

en el verso, menos cuando añora y descubre oracio-

nes de sol intrínsecas en la franqueza definitiva, des-

carnada, sangrante, y

en lo que la especie por naturaleza y el individuo

sin palabras, mudo, no logran disimular ni apaciguar.

Gemir golpes, compartirlos con el semejante o seme-

jantes sujetos. Imposible simular heridas abiertas ni

sangre en la heridas ni lágrimas en los ojos del herido.

Cuando la criatura finge, la poesía vuela y escapa a

otros hospitales.

Todo al amparo fugaz y tenaz de las estrellas.

 

 

 

 

No pasar inadvertido

FIN DE LA ERA

Del libro: Dramaturgia de las piedras

 

 Soy el individuo y grano de la especie.

Atributos físicos que cargo los llevan todos masivamente.

Y llevo los atributos que cargan todos.

Mi boca no canta pero dialoga.

Mi mano no se agita en los discursos.

Pero escribe versos.

 

Mi nariz es cada vez menos recta, pero igual olfatea y presiente los peligros.

No soy sordo pero a veces padezco de sordera.

Mis ojos no son azules ni verdes,

pero son de otro color: logran ver a kilómetros

de distancias y astros en el cielo.

Lo imprescindible para no cruzar a oscuras.

 

No hay grandes desemejanzas, solo pequeñas

desemejanzas. No hay grandes semejanzas, solo pequeñas semejanzas. No existen enormes desigualdades, solo diminutas desigualdades.

No existes enormes igualdades, solo diminutas igualdades.

 

Soy la persona que firmo al pie de algunas cartas y sufre sus amores.

Hago oír mi voz en el grupo y la familia. Y

los que opinan saben que yo tengo

mi opinión.

 

Parezco sospechoso solo cuando cargo

sospechas. Cuando camino entre ingenuos

casi siempre parezco una persona ingenua.

Soy pizca en la multitud y nadie en la multitud

es mayor que una pizca.

 

Lo imprescindible para no cruzar a oscuras

 

Soy el individuo y grano de la especie.

Fin de la era de pasar inadvertidos.

 

 

 

FELIX-GUERRA-POETA

“No soy un imperio en decadencia”

Encuentro con el narrador, poeta y periodista, Félix Guerra Pulido

Publicado originalmente en el año 2008 en El Caimán barbudo

 

Félix Guerra Pulido (que honor le hace a su nombre), es de esos felinos que todos los días perfecciona sus técnicas de acecho. Iniciado en las lides del periodismo en los años 60, cuenta con 2 500 trabajos publicados y más de 15 libros. Un día, no por azar, me reveló algunas de sus mañosas estrategias.

¿Al llegar a los 70 años, cuando dedicaste  40 al periodismo, algo declinó o la caminata de años paga en vitalidad creadora?

No soy un imperio en decadencia, si es lo que preguntas.

Mi vida está marcada por el trabajo: cada día un poco y algunas mañanas algo más. A la rutina, contra rutina. Vivimos en ciclos de recurrencias, sol y luna, almorzar y volver a almorzar. Contra ese horizonte de sucesos, el antídoto posible es imaginación y voluntad creativa. Dudar de lo que oyes y ves. Amar lo que oyes y ves. Vivir lo que vivas con los poros abiertos. Y lectura, mucha lectura.

No hay que parecerse a los imperios, que si declinan es para mejorar la Historia.

Empezaste en la prensa y la literatura en los años 60. ¿Cómo recuerdas la vorágine intelectual de aquella década fecunda?

Comencé en la revista MELLA, órgano de la UJC. Entré, lo confieso,  por una puerta ancha: subdirector. Enfrenté, sin embargo, una tarea para la que enseguida me consideré apto. Fue autosuficiencia personal y la que suministró una época milagrosa de romanticismos y utopías.

En aquel equipo formaron fila Virgilio, gran dibujante y caricaturista de la prensa cubana, Juan Ayús, luego diseñador del Caimán, José Luis Posada, ilustrador, dibujante, grabador y quien más tarde, con su plumilla, le puso definitivas barbas al Caimán.

También Fremez, Roostgard, Villaverde, jovenzuelos y sonrientes. Colaboró Nuez con su plumilla ingeniosa. En la nómina de redactores, Guillermo Rodríguez Rivera, Víctor Casaus y Antonio Conte, fundadores también del Caimán. Silvio Rodríguez fue aprendiz de dibujante. Otro colaborador y caimanero fue Froilán Escobar, que venía desde San Antonio de las Baños con sus prístinos textos periodísticos bajo el brazo.

Allí decidí: el periodismo era el camino. Ese bicho traía en la cola al narrador y aspirante a poeta que soy todavía. Si sacamos cuentas exactas, aquel MELLA fue la antesala numerosa del Caimán Barbudo.

Cuéntame de la fundación de El Caimán.  ¿Nació con barba o le creció después?

Imposible nacer sin barba y melena en aquella época, a pesar de que fueron muy mal vistas por los dogmáticos. Algunos éramos lampiños, pero con abundante barba interior. Esa nunca fue afeitada, aunque sí perseguida. Era época de tocar el cielo con la punta de las ilusiones, concebir un suelo libre de malas yerbas, bañarse sin jabón de tocador en los ríos de las montañas. De cargar un fusil máuser en el bolsillo, desplazando los peines de retocar el tupe hollywoodense.

El Caimán fue  hervidero de creación e irreverencia: no quiero decir que todo fue bueno, sino renovador. Fue retomar a Martí y Vallejo, a Whitman y Eliott. Descubrir a Borges y Guimares y Rimbaud. Exorcizar musas rojas con Maiacovsky, Eluard y Roque Dalton. Quisimos ser los “niños diablos” de Lezama o infantes terribles al estilo de las vanguardias que a inicios del siglo XX movieron el piso al planeta. Tarea por la que todos tuvimos que pagar un precio a manos del Realismo Socialista y la burocracia del Decenio gris.

El Caimán nació con nosotros, primeros novísimos, hasta que el tiempo trajo otros novísimos. Pero del  primer Caimán reverdece aquel manifiesto que declaraba, irreductible, que el asunto en cuestión no era cantar a la Revolución, porque éramos la Revolución, sino lógicamente pronunciarnos DESDE la Revolución.

¿Qué contactos con La Nueva Trova, cuando el arte respondía a  nuevos paradigmas culturales?

Silvio laboró en MELLA, como dibujante, luego fue asiduo del Caimán. Incluso recuerdo recitales entre poetas del Caimán y la Nueva Trova, allá en Bellas Artes. Tiempo después, desde la revista CUBA hice una entrevista colectiva, quizás la primera, al germen de la Nueva Trova, donde se agrupaban Nicola, Eduardo Ramos, Silvio, Sara González. Creo que la Nueva Trova y los poetas del Caimán inicial quisieron expresarse con paradigmas, como dices,  para los que no estaba apta la susodicha burocracia de los 70. Aunque sí, por supuesto, la época. Pero ellos se abrieron camino y formaron un elenco imbatible. Algunas importantes figuras de la nueva cultura socialista ofrecieron respaldo y eso los ayudó a sostenerse en el vaivén. Casa de las Américas y el ICAIC, jugaron roles decisivos.

Poesía  y poetas del Caimán, a causa de muchos factores, no tuvieron suerte tan fulminante y sobreponerse resultó una historia más larga. Pero ¿qué combate pierde la poesía para siempre? La poesía se nutre de inspiración y musas, poesía ya escrita, vida marginada e íntima, y de derrotas, pero igual de toda ética y amor social que otras instituciones y personas abandonan al camino. Devora intolerancia y la convierte en perseverancia, irreverencia, resistencia. La fuerza para resistir dentro aumenta fuerzas para resistir al adversario foráneo. Los peores enemigos, creo, son internos. Burocracia y oportunismo, más sus aliados, conspiran contra un nuevo mundo, no solo en economía y política, sino también en  expresión, cultural, ética y solidaridad.

¿Fue una decisión del tiempo y el aprendizaje o hay algún temprano suceso en tu vida que te compulsó a escribir?

Sí: nacer. Y tener ojos para ver. Con ojos ya abiertos descubrí comadrona y luz. Noches y cocuyos, lunas y eclipses.
Y descubrí a mamá, acto seguido, alimentando con su teta, y a papá, que  marchaba a cortar caña, para que yo, desconocido  y recién llegado, tuviera cuna y comida y escuela y libro. Eso despertó mi fantasía. Todo resultaba fabuloso. Viví en un pueblito llamado Esmeralda, hasta que el tren cargó con la familia y se la llevó a una urbe mayor. Por esas ventanillas recordé un verso aprendido en el tercer grado que cursaba: Esmeralda rumorosa, porción del patrio suelo mío, y aquella estrofa sembró en mí la nostalgia perdurable.

Vi montones de dibujos tuyos y siempre me parecieron muy buenos. ¿Por qué no prestas más atención a esa musa fiel?

La poesía necesita compañía: ese dibujo es un acompañante de sillón para los días de hospital. Ojalá alguna vez los publique.

¿Libros preferidos?

Me interesa la inmensidad, leídos y sin leer. Los escritos que ya no leeré y los futuros que tampoco leeré.

Y me interesan los próximos libros que escribiré. Y los que pasean por las editoriales: ahora en este momento una novela, que edita Letras Cubanas, y otros dos que esperan turno en Gente Nueva.

¿Cómo fue tu distanciamiento forzoso del periodismo? ¿Qué hiciste en ese tiempo, además de la talabartería?

. Fui zapatero y talabartero, a partir del año 70, luego de escribir Che Sierra Adentro. La burocracia dogmática me envió a la calle; fui despedido. Entonces di de comer a la familia fabricando carteras, zapatos, cintos, petacas para cigarros. Si excavan en la ruinas de los artesanos de hoy, encontrarían los fósiles de mi artesanía. Tenía mujer e hijo y no podía prescindir de alimentarlos.

Después rodé por almacenes, delegaciones provinciales de Comercio Interior, el propio Ministerio de Comercio Interior, el ICIODI y Publicitar, a un traspié de mi regreso pleno al periodismo.

El viaje duró 15 años. Me abrieron una plaza en la revista Bohemia y comencé mi trabajo de ecología, del que fui pionero en la prensa cubana y por el que recibí, en l995, el Premio Anual de Periodismo, que entonces se llamaba aún José Martí. En el año del centenario de la muerte del Apóstol, quedé casi redimido, aunque todavía nadie ofreció hasta hoy una satisfacción o explicación. Che Sierra Adentro ahora cuenta con 20 ediciones en todo el mundo y es el primer libro escrito sobre el tema, a nivel mundial, luego de la muerte de Ernesto Che Guevara.

El trabajo en equipo te marcó notablemente. Trabajaste con Froilán Escobar, Tomás Barceló, Posada y Muños Bach. ¿Qué te aportaron estos puentes de colaboración?

Froilán fue el coautor de Che Sierra Adentro: una aventura sin paralelo para mi historia personal. Subir montañas hermana hombres.

Con Barceló, fotógrafo de puntería, recorrí el archipiélago, sus ciénagas y penínsulas, las cayerías de norte y sur y conocí su flora y fauna, así como sus abundantes plagas de jejenes y mosquitos. Fue una época fértil, vi profundo a la patria. Sus cotorras y cateyes, sus garzas reales, tocororos, zunzunes y zunzuncitos, sus especies de jutías, sus tocororos y almiquíes,  sus cocodrilos e iguanas. Conocí  manglares y bosques. Conocí lo más alto del Turquino. Me extravié en  vericuetos de la Sierra de Cristal, en el macizo montañoso Sagua Baracoa, navegué ríos, subí toda montaña con que tropecé. Toqué el cielo de Cuba.

Las aventuras con Posada y Bachs fueron gráficas. Yo escribí los textos de las Criaturas insólitas o desaparecidas, publicadas en España y Cuba,  y José Luis hizo los dibujos. Con Bachs compartí muchas historietas, él dibujos y yo guiones, durante años, y el deleite incomparable de las conversaciones.

Queda un gráfico en el tintero: Amilkar Feria, que ilustró el Amor de los Pupitres, luego Premio de la Crítica, y Melodía del Pez tambor, ambos publicados por Gente Nueva. De él es también la portada de Para leer debajo de un sicómoro, largo diálogo de diez años con José Lezama Lima, publicado por Letras Cubanas. Y además las ilustraciones de mí más reciente poemario: Isla y otros continentes.

La imagen me persigue y persigo la imagen. Nos hemos dado alcance en múltiples ocasiones.

¿Qué detonó la computación, después de años tecleando  máquinas? ¿Qué tal de Internet y la inmediatez en la difusión de  ideas?

Escribo más desde que existen computadoras. Y admiró más a Martí, por ejemplo, que redactó con pluma de ganso y dejó  poesía de maravilla y esos ensayos donde nos enseña a pensar, siguiendo la huella de Varela. Hablo también de los ensayos sobre Whitman, Emerson, Wilde, Pushkin, etcétera, que inauguran un pensamiento modernista muy adelantado en tierra americana. Esos ensayos y sus crónicas son fundacionales. ¿Qué no escribiría Martí con una computadora?

Con Internet, para estupor de los poderosos, se abre una era de democracia imparable. No perfecta, de hecho se manipula, como toda prensa. Pero la circulación de información y el debate de ideas que abre, también conducen a un mundo mejor, con infinidad de nuevos individuos pensantes. Si las riquezas en moneda en mucho tiempo no podrán ser todavía compartidas, ya la información comienza a estar más repartida. Y esa es la ruina de todo poder ruin y no solidario.

De tus libros, con varias ediciones y traducciones, ¿cuál echarías al Arca al acercarse la inevitable sobreelevación del mar?

Digo como Martí: O nos salvamos juntos o nos hundimos los dos.

Tu obra maneja parámetros no comúnmente sopesados. ¿Por qué esa intertextualidad con ecología, cuántica,  universo?

La fascinación por especies animales y vegetales vino conmigo al mundo. Nunca enjaulé un pájaro. El universo cuántico se me reveló una mañana: para abrir un ojo necesitaba energía y mi desayuno estaba hecho de energía. También mi máquina de afeitar. El día cruzaba conmigo gastando y consumiendo energías. Abrí libros: leí mucha energía aquietada en conceptos sobre los orígenes y las expansiones. La expansión es la mayor fábrica de energía. Un árbol desenvuelve su energía y libera oxígeno, indispensable para respirar y vivir.

Habitaba un universo que era y no era como lo veía y comprendía. Leí a Einstein, Sagan, Hopkin y quedé embriagado con esta visión no ya del universo sino de los universos, los anteriores, los contiguos, los paralelos, los interiores,  los simultáneos y encapsulados con el tuyo.

La aventura de comprender ese orden divino o natural del gran entorno sideral y espiritual, me subyugó para siempre.

¿Hasta qué punto consideras necesario clasificar y cuándo es oportuno romper reglas?

Si siempre pudiéramos romper reglas, lo óptimo, resultaría totalmente innecesario clasificar para los eventos de hoy o mañana.

¿Y la familia, cómo te nutre para roturar todas las páginas que tienes en tu haber? 

Sin familia, amigos y personas que amar, es muy difícil entender el concepto Patria. Y entender el concepto equivalente de Poesía.

El Caimán es un carnívoro que viste salir del cascarón. ¿Cómo estimas su salud y los pronósticos de longevidad?

El Caimán pasó por muchos estadios y recodos. Hay un minuto ahora de revitalización en sus páginas. Es una de las pocas revistas, culturales o no, que busca renovación de lenguaje, angulación del tema, que enfrenta la obsolescencia conformista de la prensa actual, que invita a meditación y polémica. Que piensa cada título, foto o pie de foto. Que se bate, y no en retirada, contra estereotipos y cliché y politicismo e ideologismos tontos, de consignas y machaconerías. Hay creatividad e imaginación. Trabajo gráfico en ascenso.

Defectos: tipografía pequeñita, (mal de la prensa cubana, que ignora que compite con prensa digital, TV y mayor longevidad de la población), mala impresión (idem), exceso de materiales en cada número al estilo de una muralla escrita y reescrita durante infinitas generaciones. En fin: un barroquismo algo recargado.

Le pronostico la duración del siglo XXI que espera por delante.

Félix Guerra

BORRADOR PENSADO. Y REMONTAR HACIA MAÑANA (SEGUNDA PARTE) 

 

SIN borrón ni cuenta nueva. Reclamos personales y sociales. ¿Cómo hacer esto lo mejor posible? ¿Cómo abordar el reto históricamente trascendente con espíritu creador y revolucionario?

Es una respuesta de muchos y de todos.

A grandes rasgos mi sugerencia es la siguiente: Ofrecer y dar poder real a población, pueblo, ciudadano, individuo. Y posibilidad legislada de revocar a cualquier representante que viole las leyes o las incumpla. A esos y al cualquiera en el largo trayecto de las jerarquías.

El esfuerzo inicial para esta empresa de transformación económica y política, podría ser a partir de un CONGRESO DE LA NACIÓN, organizado, citado e instalado en conjunto por toda la sociedad. Para expresar opiniones, juicios, puntos de vista, criterios programáticos, visiones de fondo. Con voluntad consciente y urgente de unir energías y congregar fortalezas.

Sería al final y como resultado, unidad razonada en la diversidad. Mayor cohesión posible, sobre la base de debate, opinión, análisis, participación con voz y voto, tolerancia y comprensión, cooperación y consensos, en todas direcciones, horizontal, vertical y en los múltiples niveles de la nación.

Me pregunto: ¿Qué pueblo y qué sociedad, la de 1959 o la de esta segunda del siglo XXII? ¿Quiénes más aptos para la compresión del reto social inmenso que enfrentamos y las consiguientes y profundas sacudidas de grandes proporciones? ¿Quiénes más valientes, cultos, experimentados, para rescatar utopías y edificar un socialismo de buena extirpe que sirva para hoy y mañana?

La diferencia es enorme a favor del presente, sin duda alguna. Somos un pueblo ahora con más conciencia, en cualquier sentido, que jamás en la historia.

Sería una conmoción en vida. Una cosmovisión grande.

Sin gestualidades agresivas o burocráticas, sin estridencias que remitan al pasado, sin violencias innecesarias. Sin maltratos retóricos, desdenes o purgas como castigos y solución. Hablar desde experiencia, razón, paciencia, respeto y comprensión fraternal. Con sencillez y responsabilidad. No se trata de hostigar, ridiculizar ni maltratar de palabras o hechos a nadie. Sin víctimas, sin cabezas de turco.

Se trata entonces y sobre todo de oír e interpretar, de esclarecer en colectivo. De llenar de fraternidad el corazón y la voz. SINCERIDAD TIENE AUN OPORTUNIDADES DE SOBREVIVIR EN EL SOCIALISMO.

Propósito estratégico sería atenuar de inmediato y concluir luego una prolongada y nociva fase de centralización y autoritarismos, con perniciosos lastres de burocracia. De evitar zizagueos, invenciones y elucubraciones. Y prever, sin dudas, potenciales colapsos en el espinoso camino.

Otro propósito estratégico sería rescatar credibilidad de gobierno, prensa y Estado.

Nuestro peor, pero no imposible escenario, seria perder, por quien sabe por cuánto tiempo (y no demasiado distantes de la orilla), la oportunidad casi única de consolidar independencia y soberanía. También logros alcanzados, así como retener sueños de Patria y Nación.

El mejor y más optimista escenario: Uno, salvar lo que puede ser salvado, cambiar en consecuencia lo que debe ser resueltamente transformado. Dos, tener patria socialista en una época en el que ya el capitalismo errabundea ciego y amenaza historia y humanidad con embestidas salvajes, genocidios y guerras, inmigraciones incontroladas, desigualdades y destrucciones sin límites.

Cambiar retóricas obsoletas al crujir del tiempo. Se operan grandes cambios de situaciones y sobre todo en el más reciente escenario mundial. Permutar lenguajes y estilos ideológicos desfasado de los conflictos contemporáneos y las transformaciones universales y propias.

RECLAMO: OPCIÓN CLARA Y DEFINIDA POR UN SOCIALISMO CON PROPIEDAD DEL PUEBLO, PARTICIPACIÓN, CONSTANTE Y EN ASUMENTO. VERDADERAMENTE DEMOCRÁTICO, QUE ENGLOBE Y ARRASTRE A LA POBLACIÓN Y SUS ENERGÍAS. A LOS SECTORES, PROGRESISTAS, JUSTICIEROS, MÁS HONESTOS.

Aunque cueste los privilegios de algunos.

¿MISIÓN IMPOSIBLE?

Creo quizás que aprovechados, vacilantes y mediocres, así como lógicamente cansados y razonablemente desencantados, así lo podrían estimar.

Sin embargo, mujeres y hombres más íntegros de la Nación, con las lecciones nativas aprendidas y las experiencias de derrumbes mundiales ocurridas en décadas pasada, podrían apreciar que es una alternativa osada y riesgosa, pero imprescindible. Y URGENTE.

No podemos tapar el dedo con el sol.

Apuntar índice hacia nosotros mismo y no ponerse a cantar nostálgicos himnos y sucesos dramáticos de antaño.

Así, los errores y desvíos comunicarlos prestos a la historia. Convertirlos en autorreflexión, experiencia y espíritu crítico. Para ser utilizados desde ahora y mañana en la mañana.

RECLAMO: Preservar independencia y soberanía como tarea urgente de la luz.

REFUNDAR NACIÓN Y SOCIALISMO.

Félix Guerra

BORRADOR PENSADO. Y REMONTAR HACIA MAÑANA (PRIMERA PARTE)    

Sin borrón, pero con cuenta nueva. Reclamos personales y sociales.

PRIMERO: Reclamo PROPIEDAD SOCIAL (no PROPIEDAD ESTATAL). Sin trampas o incurriendo en olvidos teóricos o históricos. Sacar propiedad social del rincón a la sombra, de  definiciones oportunistas. Explicarla correctamente, darle ancho y vuelo, realizar un ejercicio de creación y honradez. De redención de la improductividad, las pobrezas crónicas y los incesantes tropiezos económicos.

Propiedad Estatal (recordar URSS, campo socialista, CAME) atravesó pruebas de más de medio siglo, que la califican como una de las peores formas de propiedad de la Historia clasista de la humanidad.

Pueblo cubano, población, individuos y ciudadanos, apoyarían decididos y en cualquier circunstancia, si el horizonte inmediato es la propiedad del pueblo, incluida en la Constitución y planes de desarrollo. Propiedad verdaderamente social, perteneciente a la gente de carne y hueso, con boca para comer, brazos para laborar y cabeza para vivirla en familia bajo un techo. Es decisivo. Conclusión de un largo período de existencia humana.

No propiedad en que el Estado-entelequia es dueño de casi todo.

En ocasiones, con letrero de PROHIBIDO PASAR.

Con salarios que él decide y luego a distribuir a los precios que le convenga o dicte un mercado caotizado sobre todo por la improductividad.

Y en los puntos de venta ni siquiera el fallido BUZON DE QUEJAS, un cadáver de idílicas intenciones.

No es, por supuesto, la propiedad estatal vigente hoy, que en ocasiones llaman “social”, en esencias similar a las anteriores de capitalismo, feudalismo y esclavismos. La de siempre y hasta nuestros días, mediante la cual el trabajador apenas es dueño de muy poco, en el mejor caso de su fuerza de trabajo y el salario (definido por el Estado junto con los precios) queda en los bolsillos para disponer de él con cierta libertad. Resto o buena parte, va a regiones intangibles del entendimiento y la información.

La propiedad prioritaria actual en el mundo, tanto capitalista como socialistas, son monopolios que bridan oportunidades a unos, pero alejan de la realidad, la toma de decisiones y el progreso consciente a otras. Monopolios de los millonarios y monopolios del Estado.

Propiedad, forma de propiedad de medios de producción y producción de bienes, direcciona a la sociedad. La propiedad estatal convierte al Estado en protagonista decisivo y decisor del volumen mayoritario de las acciones. Estado es quien proyecta, invierte, produce, distribuye y pone precios. Inevitablemente aparta al pueblo y al ciudadano, lo deja al margen de las acciones económicas y lo relega a consumidor de subsistencias.

Estado crea y dirige cada uno de los ministerios, crea metodologías y resoluciones, que son leyes de obligatorio cumplimiento para productores. Además, las organizaciones políticas, de masas, juveniles, pioneriles, sindicales, de profesionales, periodistas, escritores y artistas y otras muchas, han sido instauradas, financiadas y tuteladas día a día por el Estado-partido. Es un cerco que lo abarca todo y le crea destinos casi inamovibles.

Resulta conveniente aclarar, a estas alturas, que el Estado no produce. Los productores de riquezas son los trabajadores donde quiere que estén. Todos los tesoros brotan de las manos, fuerza de trabajo, calificación técnica, científica y cultura ,energía y sudor de quienes laboran a diario en el surco, las máquinas o puestos de trabajo y servicio. El Estado es, o debiera ser, solo el administrador austero y creador de esos bienes.

La propiedad del Estado, coronando procesos productivos, tiende, por defecto, a verticalismos, autoritarismos, privilegios, malas y dudosas administraciones, apropiación sin participación, y se nutre de dirigentes nombrados desde arriba. Nada de permitir a otros sujetos laborantes, a compartir decisiones, mediante cogestión, autogestión o cooperativismo.

Además incumple planes de producción unos tras otros, maltrata al consumidor y crea otros muchos graves inconvenientes entre Estado y Nación. Se convierte en herramientas y conceptos que engendran burocracia y corrupción. También inequidad y elitismos. Y perpetúa un capitalismo de Estado más constreñido e ineficaz que ningún otro.

Estado extravía fácil la brújula ideológica, imita al capital, pero de forma mucho más centralizada y autoritaria. Salta del status de muchos ricos, millonarios y monopolistas, al monopolio estatal único. Crea distancias, juicios desfavorables y mal humor en la población consumidora. Establece un reparto y reparto, casi como favor, y apropia de los conceptos de distribución y venta. Y por último se favorece del reparto.

Esta es la diferencia básica y decisiva entre cualquier capitalismo y socialismo de Estado, y el socialismo democrático que desea y necesita la humanidad para rebasar una época que ya comienza a ser sórdida.

SEGUNDO: Reclamo PARTICIPACION DIRECTA de ciudadanía y ciudadano. Movilización del individuo, su pensamiento ideológico y crítico, su espíritu corporativo y gremial, su voto secreto y directo, su humanismo de sabor complejo, crítico y creativo. Concurrir con gusto y hablar con sinceridad a oídos receptores. Rechazar dogmas, consignas, papeleos, promesas volátiles, vulgarizaciones del pensamiento, lugares comunes engendrados en el pasado y engrosados durante la época actual.

TERCERO: Reclamo CAMBIO DE MENTALIDAD, efectiva, no solapada ni de dientes para adentro. En voz alta, que incluya a gobernantes y políticos de cualquier nivel, en el supuesto de que a altura mayor, mayor distanciamiento hasta cualquier cotidianeidad de base y familiar.

CUARTO: Reclamo DESCENTRALIZACION HASTA EL MUNICIPIO. Luego hasta empresas, centros de trabajo y colectivos. Ninguna voz de descentralizar será sincera y efectiva hasta que no englobe a las criaturas de a pie, a los minúsculos e invisibles poderes insustituibles de la base.

QUINTO: Reclamo ELECCION DIRECTA DE LOS MÁS ALTOS CARGOS DEL ESTADO Y EL GOBIERNO. Así de rotundo, sin excepciones. OTRO SISTEMA ELECTORAL: DEMOCRATICO, legítimamente verificable, no formal, alejado de las caricaturas actuales, con metas y programas para cada nivel. Y RENDICION DE CUENTAS auténtica, directas. RADIO Y TV PARA RENDICIONES DE CUENTA nacionales y provinciales. Rendición de cuenta por los medios posibles para los municipios, con participación voluntaria y democrática de la ciudadanía.

Imprescindible empoderar a pueblo, desde bases, colectivos industriales y agrícolas, circunscripciones. Hay días y varias ocasiones al año, que el administrador, gerente o dirigente, subordine y rinda completamente SU OREJA a los colectivos, en todas las instancias y ponga de verdad lógica y sentido común a funcionar.

Elaborar y hacer funcionar y funcional, una teórica de la ética ideológica del dirigente administrativo y político. El marxismo, así como cualquier regulación laboral y ética, carece de ese acápite importante para hoy y siempre: es una tarea del presente. Y resulta imprescindible dialogar al respecto. Convertirlo en conciencia y Ley, desde la base hasta la cima. Incluirla en Constitución de la República y legislar al respecto.

CARTA A MIS HIJOS. Respuesta a preguntas. DE CUBA Y EL CUBANO DÍA A DÍA.

Con respecto a los asuntos preguntados, respondo: No pertenezco a ninguna organización y mi ánimo es no pertenecer a ninguna.

Eso, aún si mañana hay otros partidos, o el que existe se reforma en esencias, hasta que en sus fundamentos proclame autonomía y libertad gradual y plena de ciudadanos e individuos, dentro de un socialismo no estatista, que satisfaga a Pueblo, País y Nación. E incluya toda la libertad que necesita el país hoy para salir de atolladeros y desvíos e implementar rectificaciones, conciliaciones, reconstrucciones y construcción de infraestructuras imprescindibles. Así como una política que por necesidad se encamine al desarrollo económico, aunque con vocación de propiedad social genuina, independencia soberanía, solidaridad, democracia.

La decisión de no pertenecer a organizaciones es, en parte, mi desconfianza en las supuestas vanguardias y en general por los partidos políticos, la política y los líderes de cabecera. También porque por fortuna las vanguardias reales, se crean y recrean fugazmente a sí mismas, continuamente desde inventores o descubridores de fuego, hasta artistas o científicos o filósofos que dejan una eventual cicatriz en el rostro del Mundo.

En la Revolución francesas y la Comuna de París hubo vanguardia, creo yo. En la Revolución bolchevique de l917 en Rusia, hubo vanguardia ideológica, pero en menos de un lustro devino en un perverso mecanismo político que desvió a la URSS por los peores caminos, para fatalidad de aquellos pueblos bajo zarismo prolongado. Y para desgracia de las utopías socialistas.

Mi criterio más serio acerca de las vanguardias, creo, lo dejo por escrito en Oda a las Vanguardias, publicado en el SPD 199, de marzo o abril de 2016. Los partidos o grupos que fueron eso que denominan vanguardias políticas, son relámpagos que se apagan rápidamente en cielo terrenal. Luego pueden derivar hasta en burocracias muy corruptas, absolutistas, totalitaristas, porque siempre el Poder vitalicio corrompe de una u otra forma.

Son forma de avance embozados, con disfraces múltiples de la realidad histórica. Evolucionamos para adaptarnos y sobrevivir. Adaptación se presenta con muchas formalidades y devaneos, avances y retrocesos, secretamente quizás para evitar caudillos, profetas o mesías (aunque no lo logra). Y para preservar sorpresas y alentar de nuevo a los supuestamente fracasados. O desestimular rutinas y dogmas (aunque no lo logra).

Soy poeta. Poeta y pretensión de ser. Con ideologización y pensamientos científicos, humanistas y socialista, que desean ser contemporáneos. Es suficiente en vida.

Esa gaceta, SPD (siglas de Socialismo Participativo y Democrático), que reciben a veces, es un boletín on line, pobre en recursos, que sale cuando puede y que compilan otros compañeros de forma casi anónima. En estrechez económicas y dificultades técnicas. Somos entre 4 y 18 o 27 gatos. A veces hasta un centenar o más. Depende de fechas y época del año.

Publico igualmente en otros medios digitales prestigiosos (Compendio, Observatorio Crítico (también pobres y esporádicos y editado por casi desconocidos, en precarias situaciones), Por Esto, A4MANOS, de Cuba y el mundo, incluido México, e incluso Europa, donde igual izquierda crítica y nuevas izquierdas, se apartan de modelos viciados y retóricas en desuso, dogmas y ortodoxias rancias, y abren espacio a conceptos que intentan retomar en sus esencias las ideas humanistas más legítimas, aplicadas a la contemporaneidad, desde antes del Renacimiento, de Moro, Saint Simon y Fourier, la Ilustración y otros, con sangre a la vez clásicas, modernas y creadoras. No quiere decir cien por ciento de acuerdo con tales insignes pensadores y revolucionarias, unas veces seguramente por crítico y otras por ignorante, sino que intento acercarme por aquí y por allá y me alejo cuando no entiendo o no convencen.

A veces, también, estoy de acuerdo o no con lo que dicen amigos y compañeros o desconocidos presentes o no presentes en las reuniones, otras no o muy no. Hay confusiones diversas, incluyo las mías, porque no existe información suficiente ni siempre clara ni verificable, y los medios nacionales y mundiales están aún en fase oficialista a pulso, placentarias o abortando un modus operandi infantil o descarriado. O resuman, las nos oficialistas, exceso de rencor y un no reconocimiento exasperado acerca del adversario y cada detalle nuevo o bueno o noble en los entornos. Solo algunas páginas, aquí y allá, extraviadas o puntuales, llegan con sonrisa y algo natural y saludable que se puede deglutir.

El debate en los medios que cité, de todas maneras, es mucho, diverso y mundial. Es pluralidad y flexibilidad convenientes de practicar, son discusiones y argumentos sin cortapisas. Es un sistema de dudas permanentes con muchas poleas. Y son personas de muchas tendencias, socialistas casi siempre, incluso miembros o ex miembros de la UJC o el PCC, también trotskistas y anarquistas, guevaristas, optimistas, exaltados, pacifistas, socialdemócratas, pesimistas, diletantes, curiosos, apolíticos, personas de centro izquierda y hasta de centro derecha o como se le llame. Hay sordos mudos que se expresan naturalmente con señas.

Cada huella de pulgar es diferente: cómo no lo iba a ser, en mayor proporción, todo lo demás que nos habita. Entre otras cosas, evitamos además puertas y ventanas cerrada.

Nos reunimos de vez en cuando para compartir opinión, reflexionar, y de alguna manera trazar pautas elementales que nos permitan coincidir temáticamente, o como ahora reciente, concordar en la cobertura a la visita de Obama a Cuba y el congreso último del PCC. Y así influir en la opinión pública cubana y mundial, con la mayor objetividad posible o imposible, en favor del socialismo que deseamos y los ideales originarios, hoy muy distorsionados, como lo fue antes el cristianismo. Socialismo no con propiedad estatal ni dirigentes vitalicios ni partido vanguardia ni pensamientos únicos.

Tampoco con elecciones populares solo en la base o primer escalón, al estilo Arabia Saudita. Sin posibilidad nunca de elegir candidatos en niveles superiores, incluido los supremos del País. No con esa escuadra ideológica en que hasta los sindicatos defienden primero al Estado que al trabajador y criatura estatalizada por estructuras férreas y aparentemente inmutables.

Ese fue el esquema aproximadamente del “socialismo real”, según sabemos, que existió en la ex URSS y el llamado “campo socialista”, que como también conocen naufragó a finales del siglo XX. Y casi sin que nadie previera inminencia, magnitud del desastre y hecatombe para las utopías. Y sin que aquellos pueblos salieran a defender el “nuevo” status vigente, pero al mismo tiempo ya muy repleto de anacronismos.

Cuba optó por acercase a aquel bloque del “socialismo real”, a causa de asedios, amenazas, bloqueos, intentos de aislamientos, supresión de cuotas azucareras y otras, provenientes principalmente de gobiernos sucesivos de Estados Unidos, que no aceptaba una revolución al parecer genuina en las cercanías de su territorio.

El problema, en realidad, estuvo en calcar, con escasa creatividad, y persistir con eso casi al pie de la letra, a aquel “socialismo” viciado de distorsiones y autoritarismos que, aunque denominado “marxista leninista”, tenía muy poco de un espíritu redentor extraviado en los avatares de la historia. Nos homologamos, la islita, con un gigante intercontinental, generando muchos burocratismos y sin sentidos innecesarios. Copiamos de aquellos modelos mariscales y aprendimos de cuasi manuales de filosofía y economía muy alejados del buen socialismo legítimo y sus raíces y fundadores.

Contra viento y marea, volvíamos a depender de un solo país para sobrevivir. Y eso por supuesto tiene sus costos históricos perdurables.

Una presunta vanguardia política cayó en moldes estereotipados y encrucijadas históricas, y se acomodó allí, en una época en que en Cuba se conocía poco de la realidad económica e ideológica del mundo.

El confort que emana para los dirigentes del hecho que el estado es el dueño de todo, por un lado, y la campaña anticomunista y los bloqueos y embargos desde Norteamérica, por otro lado, nos inclinó a pensar que si no estábamos con un lado había que sumarse homologada, fanática y completamente al otro.

Ocurría en medio de un bache profundo, producto de repetidas crisis económicas y guerra mundiales y regionales, en que izquierda e ideólogos de izquierdas, con excepciones y honrosas, aceptaban sin cuestionarse o cuestionaban mal lo que ocurría exactamente en grandes extensiones del planeta. No hubo debates políticos-ideológicos creadores durante décadas, sino a veces solo tiempo para gestión de sobrevivencia. Y en nuestra tierra, además, círculos de estudio machacones con vulgarizaciones “marxistas” y muchas distorsiones.

Así, lo que hoy llamamos “estalinismo” se adueñó del tiempo, y aunque en su momento la URSS jugó rol histórico decisivo en la derrota del fascismo, desvió por un curso catastrófico precisamente para la sobrevida del “socialismo real”.

Algunos no despertaron y siguen por oportunismo, comodidad o fanatismo, o porque no ven salidas, a aquellos modelos que aterrizaron contra arrecifes y no dejaron casi ni estela. Y solo sumieron en crisis varias al impulso de construir sociedades superiores, tanto en propiedad y economía como en libertades y democracia. Dos pasos atrás luego de un paso hacia adelante.

Otro es el socialismo que anticipamos y argumentamos de forma pacífica. Que desea utilizar la mejor tradición marxista y martiana, humanista y cristiana, entre otras, así como también la visión contemporánea de las ciencias en cualquier terreno. Sin olvidar grandes logros de pasados anteriores. Sin fanatismos ni intolerancias, sin dogmas ideológicos. Democrático. Libre, realmente ensanchado por la decisión y calidad cien por cien de legitima voluntariedad de los ciudadanos, activistas y colectividades. Abierto, con banderas de ternura desplegadas en toda dirección. Tratando de espantar la doble moral crónica que actualmente permea nuestra realidad nacional y mundial.

Pero cumpliendo, porque de otra manera no es posible, con postulados de propiedad social predominantes (no estatal), en primer lugar, y siempre mixtas, cooperativas, autogestionarias, cogestionarias, particulares, privadas, entre otras, y algunas por argumentar y dar cuerpo y solidez teórica para que vean luz en el marco de las realidades actuales.

Junto con el Estado tal (muy renovado con respecto a cualquier otros anteriores), en mi opinión particular, lógicamente se irán a bolina políticos y política que hoy ocupan excesivos espacios en desmedro de pueblos, colectivos, científicos, artistas, investigadores, creadores de todas las ramas, especialistas, ancianos sabios, talentos jóvenes, mujeres y hombres de cualquier edad, criaturas con boca y no solo orejas, ciudadanos e individuos, opinantes desperdigados.

Todos tenemos urgencia de participar siempre, tener voto oral y sufragio universal en las cuestiones, para que la sociedad camine hacia adelante. Sin inclusión no hay democracia, sin democracia no hay participación verdadera y posible.

Las sociedades hoy, en general, son manejadas en exceso por políticos intermediarios y taimados y burocracias oportunistas y tontas, en alianzas con élites de Poder, financieras y bancarias, ideológicas, mediáticas, enemigas o controladoras del Estado. Así como dirigentes inamovibles llegados siempre de la misma dirección, igual cantera y plegados a sus intereses personales y de grupo. Ellos copan y compran cada vez más protagonismos, sustituyendo con sus atribuciones el reservorio irremplazable de experiencias y capacidades acumulada por el gran banco genético de la Humanidad.

Socialismo en favor de una sociedad efectivamente más libre, autónoma, pluralista, emancipada de cualquier traba. Redimida de luchas no éticas o a la sombra, dilatorias, regresivas, siempre individualistas y malvadas, ciegas y egoístas de Poder. Con el ánimo venidero y estratégico de reducir el mal ego intuitivo, alimentado y miope. Al mismo tiempo, ampliar a límites impensados la integridad individual y ciudadana. Transitar del aupado y falso carisma de los caudillos y superlíderes a la franqueza pública.

Con democracia y libertad reales, descentralizada, depositaria y compartida, al alcance a de mayorías, no solo de clases o grupos favorecidos. Por supuesto, clases y grupos de Poder, dicho sea de paso, desaparecerían lógicamente en una sociedad tal, ellas solas, en transición pacífica, sin que nadie las eche.

Sin imperio de burocracia y corrupción, que hasta ahora son secuelas del “socialismo” vertical, absolutista, controlador y dueño por decreto de todos los recursos de la Nación. También existe en cualquier parte, porque todavía el mundo es esencialmente capitalista y aún no tiene voz ni una sola una hectárea socialista en el planeta Tierra. Presentimos como inminente esa Tierra pródiga, pero aun no logramos verla asomados a ninguna ventana.

Sería una sociedad donde productividad y creatividad alcanzaría rangos mayores, alucinantes desde nuestras perspectivas aún colonizadas. Colapsarían racismos, prejuicios, nacionalismos estrechos, chovinismos, excepcionalismos, discriminaciones y otras distinciones absurdas que hoy crean grandes conflictos nacionales, regionales mundiales. Conocimiento e investigación, interpretación, tolerancias, ocuparían los sitios vacíos que dejen tales atavismos.

Y entonces avanzaríamos con respeto superlativo sobre nuestro y nuestros planetas, dentro y fuera del sistema solar, creando un espacio inmenso de vida y bienestar para el gran conglomerado de los seres vivos donde quiera que residan.

Parece una utopía noble y bella. Y lo es hasta el día de hoy. Pero teórica e imaginariamente existe. Está quizás todavía más en el corazón que en el cerebro.

No es tarea solo de razonar ni de un año o diez. De pluralismos legítimos, comprensiones a fondo, gradualidades no formales, aperturas consistentes, solidaridades sin sectarismos, en particular con los porciones más dañados o desengañados, o ausentes o invisibilizados .

Pero un proyecto, sí, de cambiar en bien de la sociedad, las relaciones sociales, las personas humanas y todos los que habitamos el planeta en calidad de muertos o vivos. Historia del pasado sería otra, vista con otros ojos de entendimiento y cariño. Presente, un reservorio de potencialidades de cambios soñados y no soñados. Y el siempre futuro, algo mejor, más justo, fabuloso y en manos de todos por igual.

La historia escaló sin excepciones por lentos peldaños, a veces quebradizos, pero cada vez enroló a más individuos y multitudes.

Contradicciones nuevas surgirán y esos entornos serán lo que cambiarán y darán color a la épica de venideras estaciones.

La tierra es redonda y no plana, como se creyó hace apenas unos siglos. Evolución y tiempo inventó e inventa y saca especies de la materia prima universal. No las divinidades, como se afirmaba hasta hace menos de una centuria.

Creencias y dioses, fuego, armas y municiones, caudillos y guerras, herramientas, pólvora, agricultura, milagros, supersticiones e ideas renovadoras, astrología y astronomía, arquitectura gótica o barroca, revoluciones, electricidad y teléfono y avión y barco, cantos gregorianos, sinfonía, danzón, rock, estaban potencialmente contenidos en planes neuronales del Homo sapiens desde el primer día. La capacidad de mejorar es siempre virtual y posible siempre de ver nueva luz.

Sí hoy tenemos radio, cine, TV, informática, vida y cultura digital, mayor plétora individual, sueños de viajar por el planeta, sistema solar y cosmos, respeto a toda religiosidad o escuela filosófica, también tendremos ese socialismo.

Hasta ahora, la criatura humana, líderes en particular y multitudes en general, no estuvieron aún preparados para tal aventura galáctica. Inteligencia y sabiduría remontan con las marejadas sociales. Cojeras humanas un día tras otro desembocan en nuevas habilidades.

Las cosas no llegan por complacer o suavemente. Porque aquí estoy y tenía que suceder. Hay que luchar y arriesgar. Conocimiento se generó y está ahí con ese propósito múltiple y complejo, no para crear grandes distingos humanos, donde unos disponen de cien platos diferente y repletos, otros tienen cincuenta, otros una décima y otros no tienen plato.

Historia gira en dirección que le impriman la voluntad y el amor humanos. Quimeras y utopías, siempre estarán fundando realidades.

Con lentitud y al mismo tiempo con velocidad inusual, con respecto a eras anteriores, se crea alrededor del mundo comprensión y una confraternidad y alianza de los más huérfanos de poder y riqueza. De los mayoritarios. De los más conscientes. De las personas más nobles, bondadosas y generosas. De los que aspiran a apreciar y disfrutar efectivamente de avances de las ciencias y la cultura más que a lujos superfluos, aun cuando no estén excluidos magnificencias, fuegos artificiales, pompas fantásticas u orondas lentejuelas en blusas y camisas o festejos.

Capitalismo sucedió a feudalismo, feudalismo a esclavismo. Vamos hacia adelante, cada día, de formas evolutivas y relativas. Capitalismo, que luego de sacarnos con éxitos de estancos esclavitas y feudales, se torna depredador y despilfarrador, reparte sin equidad, devora riquezas, fuerza de trabajo humana y recursos naturales, genera además guerras, invasiones y genocidios, migraciones aniquilantes, tendría que ser sustituido con algo superior en algún momento venidero.

Ese nuevo orden y desorden social, donde continuaría ininterrumpida la aventura social, tendría que ser nombrado de alguna forma. Incluyo la palabra Socialismo. Aunque igual yo estaría de acuerdo con cualquier otro sinónimo o vocablo que lo interpretara.

Ese algo, al no ser palpable, es utopía aún.

Pero Lógica, sin muchas dudas, continúa detrás de las palabras. Como con respecto a aviones y barcos, trasplantes de órganos, viajes al cosmos, internet, etcétera. Nosotros podemos intercalar, de forma adicional y creciente, para apresurar en lo posible, dominio de la imaginación y preparación teórica. Combate sereno a cegueras ideológicas y mediáticas, abusos de poder, provocaciones elitistas, engañifas ideológicas y electorales, que se esparcen hoy en terrenos por los que ahora tienen riendas.

Fin de la irracional explotación del trabajo asalariado y los recursos otros, incluido el propio planeta que nos alberga, es lógica inexorable, imposible de parar. A no ser que antes se desaten autodestrucción nuclear o ecológica.

Demorará el prodigio poco más o menos. Aunque no siempre es posible divisar con exactitud desde estos bajos horizontes en que a veces nos detenemos a contemplar. Lo que a veces creemos una óptima atalaya técnomediatica, es en realidad un bajío insuficiente.

Lo que llamamos Futuro es todo utopías. Siempre fue así, desde las cavernas.

Giordano Bruno, religioso visionario, percibió un universo diferente, desmesurado, en movimiento constante y repleto de vida interestelar. Pero era el siglo XVI y por eso fue quemado en postes de la Inquisición.

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