A 4 manos

Periodismo, literatura y artes

Brillar y no se estrella: ilustración de Félix Guerra

Selección poética Félix Guerra I

CÓLICOS

A veces digiero

mal mi pedazo

de infinito y

mi trozo

de eternidad.

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ODA A ESTAR VIVO

Da vergüenza morir: suprema humillación infligida al cuerpo.

Ya antes daba vergüenza estornudar y luego no tener pañuelo a mano, sino

la simple mano.

Que el tonto agite dedo autócrata

en su aire, reprimiendo cualquier ruido

de arbitraje. Da pena no tener pan ni duro

ni bíblico nunca o ningún día. O tener

solo pan duro como púa que se atora

entre dientes y garganta.

Humillación insufla el pene exduro,

también dentición con pasado perfecto.

Dientes se ablandan con sustos de vivir, expene se aterra y pega a los

huevos.  Humilla el sol que amanece gris

en la melancolía de las sábanas. Y chorro

de sombras de las bombillas fundidas o apagadas.

Alguien afirma que si oscuridades pisan

tus talones al menos quedan pies

con que huir. Pero si huyes a menudo

es que ya casi nunca logras perseguir.

Humilla vivir en opacidad, detrás

del telón de penumbras y de cara a la pared.

Da vergüenza sucumbir entre amigos

a la luz del día. Vergüenza morir y dejar tanta gente viva alrededor.

Vergüenza

el amor que nos tenían y llevarse a ninguna parte el amor que uno profesa.

Vergüenza languidecer en presencia

de la afligida multitud familiar. Pena

que todos consuman un rato tu cadáver.  

Vergüenza mirar de frente a contemporáneos

y familiares durante la agonía. Vergüenza

que obliguen a rezos, ungüentos y pastillas

que prolongan la vida apenas otros dos instantes.

Vergüenza desfallecer en brazos de la amada.

Pena ver lágrimas derramadas por tus ojos. Vergüenza morir y no poder

cargar con quienes amas. Vergüenza que quien te ama no te logre retener.

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RESTOS MORTALES

Hasta el último en la fila lleva entallados

sus restos mortales. Livianos en el aire, sutiles en la estatura y óseos

en el sobresalto. No pesan más que uno mismo en persona. Justo

lo que podemos cargar. Lo que va a ser resto, todo lo que va a ser mortal.

¿Cómo entenderse con ellos?

Cotidiano y previo. Untar agua, jabón, desodorante. Limpiar con toallas y

papeles higiénicos. Alimentar a diario. Engordarlos. Maltratarlos a ratos

 en fatigas e infracciones de existir.

Ponerlos a correr. Rogarles que regresen.

En ocasiones repletarlos de placeres, pasiones o venganzas. Y otros pecados.

Instruirlos en habilidades con respecto

a amistad, intrigas, egoísmos, vanidad, ingenuidades, gratitud, amores,

traición, alevosías (alevosía rima

con tranvía, y yo con calma, atravesado en la vía).

Trance generoso es dar lo que no tengo. Cómo reír y sangrar a mi costa

en agolpadas parrandas. Por ruin o ruines que fui o fuimos, cuando

debimos ser dadivosos y justos.

Días y vidas completa para cavilarnos

y látigo de arrepentimientos en la espalda.

¿Restos mortales? ¿Mal entendido? ¿Equívoco lingüístico, idioma provenzal,

errata sintáctica, dialecto celestial, creencia anómala de latitudes

donde se vive y muere demasiado

 a diario?

Restos mortales siempre inmortales.

Jamás fueron restos, estafa infinita y finita. Plazos que vencen. Moratorias

no se expende en farmacias ni hospitales.

Pero sí, efectivamente, estamos, estoy, condenado a categóricos despojos

(al final, queda regusto por el polvo y precario pero nutritivo sabor a

gusanos).

Al apagar bombillas y recluirnos en noche continua, nadie, ni nadie, ni

último dudoso

de la fila, se salva de dormir. Sin roncar

ni soñar. Sin soñar ni roncar.

Nuestro robusto peso mínimo esencial

es lo más honesto que dejamos entrever.

Viajamos siempre con una calavera

lista dentro de la sangre.

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GENTE RARA

Tan extraña es la paloma

que no vuela, que no fuma, que no anida.

Que no mira cielo ni mira cieno,

solo al horizonte más bajito.

Ni abre alas la paloma ni se limpia

sobacos ni estornuda ni escupe,

ni la vieron jamás portando algún pañuelo.

No llora, no hipa, no estremece.

Es anómala de nacimiento,

es decir, ¿fue parida alguna vez,

salió de un huevo alguna vez, vino de París

alguna vez o vio una cigüeña alguna vez?

Por eso, por extraña, no tiene corazón.

Y al mirarme a los ojos dice: No.

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ODA A LA LÁGRIMA

¿Qué no ablandan las lágrimas?

Llanto ablanda todo o casi todo.

Gota y torrente de gotas ablanda rocas y

cava hasta el fondo en la ternura.

Lágrima es un taladro de agua. Lluvia

del ojo humano siembra en la agricultura

de las emociones.

Ablanda rocas, frijoles y un corazón

endurecido. Dulce lágrima de mujer traspasa

sangre y paredes.

Lagrima masculina hace temblar la sangre.

La del niño levanta al ave de su muerte.

De pájaro invisible suerte de frutos

praderas y valles.

Lágrimas sobre ataúd de mártir o héroe,

son semillas.

Ojo es alcancía de lágrima, para el tiempo de las vacas flacas.

Lágrima paralizada al borde del párpado,

paraliza intestinos.

En la lágrima, humedad se vuelve humana. ¿Por qué no enseñar a la

lágrima

a llenar el vaso del sediento?

¿Lágrimas de arrepentimiento merecen

cielo?

Digo: huevo de pájaro pasado por agua

de lágrimas es el alimento de la resurrección.

Si pájaro no llora es porque puede cantar. Ojo

que se especialice en sentir ofensas

derrama de golpe más lágrimas que abril y mayo juntos.

Desembocan lágrimas y es ruina oceánica

de algún derrumbe.

¿Qué me dicen del ojo recipiente,

protector y portero de lágrimas?

No discrimino lágrima que viene

de la cebolla. O de cocodrilo. No hay

lágrima falsa: ni de teatro, traidores

o infieles.

Anoche soñé con lágrimas de aldeas

conquistadas y vencida por invasor o 

adversidad.

Ojo: luchad contra conquistadores e injusticias, endiosamientos y Poder

enquistado.

Etcétera. Que todo, es cierto, no lo ablandan las lágrimas.