En medio de ninguna parte

Viene de afuera, ¡lo sé!, viene con el lejano aleteo de la libélula, con el roce del viento en la hojarasca, con la inútil letanía de la abuela, con este insoportable ruido de mar, de orilla infinita, de arena pálida, de una piel morena que gime primeriza cuando estoy entre sus piernas.