A 4 manos

Periodismo, literatura y artes

Sagrado

SAGRADO

De la serie Dramaturgia de las piedras

 

Corte del ombligo y la intemperie

que precede al primer pañal.

Nube que semeja ave, agua que resbala

en el tejado, vómitos

de la lechuza.

Manantial, descubierto o ignorado.

Sueño, recordado u olvidado.

Recuerdo, consciente o inconsciente.

Semilla en la tierra, tierra que cubre la semilla.

Ojos que se cierran mirando hacia mañana.

Libro abierto, cama ocupada, celda solitaria,

cepo en el museo.

Pájaro que escapa y queda

volando en la memoria.

ESCANDALOSAS POLITICAS

De la serie Dramaturgia de las piedras

 

Sin bandurria o fagot no hay melodía

ambiental. Sin tambor o pájaro o garganta o viento o flauta en la rama,

trino se abandona a retiros involuntarios.

 

Vida, si hay solo tal vida apagada, se ensam-

bla a silencios inestables y mezquinos. Pleni-

tud de mutismos y ausencias, indiferencias

indefinidas, fugas forzadas del bosque natural.

 

Al margen y en predios limítrofes, impera

de forma ininterrumpida igual deserción

de aromas crujientes. Nada ni nadie crepite o queje, y duela, sin su autoral garganta.

Sin sus propios instrumentos horizontales.

 

No se divisa melodía ni ojo que ampare y dis-

frute. Inesperada fuga en vida a donde no hay

nada y casi siempre nadie que exista.

 

Refugiados, deportados, excluibles, prescin-

dibles, exiliados del ruido, excedentes, inmi

grantes de cadencias vitales, ritmos valerosos

y trascendencias bulliciosas,

se refugian en bandadas más allá de los lími-

tes de aquellos estrépitos responsables y

aquellas montañas armoniosas.

Silueta

METODOLOGIA PARA EL AMOR

De la serie Dramaturgia de las piedras

A la mujer bésale DESPACIO el corazón.

Protégela de toda lujuria indecente.

Acaricia sus nalgas como

si fueran estrellas ERRANTES de la oscuridad.

Amásale el seno y mantén limpio el horizonte.

Que no oscurezca el ombligo, gran señal lumínica

al doblar en las curvas.

Que el pubis no desvíe

a otros matorrales. Y lame de su clítoris,

caramelo extraviado de la infancia.

 

Sin dudas, amigos, peregrinamos por el más fructífero y espléndido de los caminos.

INCLINADO A MEDITAR

De la serie Dramaturgia de las piedras

Me siento inclinado
a meditar. Me siento a meditar.
Medito inclinado. Me inclino
a meditar que siento lo que digo y
digo lo que siento. Me inclino a causa
del viento. Medito y por una vez
no me inclino a pensar nada.
Finalmente me inclino al pensar,
porque meditar cansa.
Si me inclino más, caigo de la silla o del si-llón,
asientos donde me siento.

¡Vivo o Muerto!

SUBSISTE EL ESQUELETO

De la serie Dramaturgia de las piedras

Apenas subsiste el esqueleto:
casi no está vivo. Enorme recompensa clavadas en los árboles: VIVO o MUERTO.
No lo conocían en las comisarías, NI de OIDAS, único riesgo de conocerlo, pero lo indagaban en bosques y cualquier recóndita torre, de marfil o no.

Pero él aún, de tarde en nube, suspira párrafos,
socava teclas, promueve alarmas y pasiones, versifica lágrimas y emociones de escépticos y eclécticos.

Sus optimistas desilusiones resuman esperanzas. Pesimismos son escritos, líricos,
con espermas de confianzas y nostalgias. Quien
no abarca no logra cambiar ni su brevedad. Quien
no duda no puede ni ser convencido. Traga su propia nuez en Navidad. Hoy, durante todo el día, poeta
se pasó la vida escribiendo tonterías.

Agotada su finalidad, se acerca el fin.
Al debilitarse subjetividad, enflaquece el sujeto.
Acuclillado en trono de cenizas deshila postrimerías.
Se aleja de frente o avanza de espaldas, sin resguardo, como pistolero bisoño en duelo con la parca.
Ofrece fuego a la fogata. Chistera dieciochesca, prótesis de gladiolo. ¿Temperatura a su espalda? Ochenta grados de volcán.

Protagonista en curso se va anonimando
hacia definitivos eclipses.
¿Dónde es el llanto, compañero?
De sopetón lanza papeles al viento o la fama. Cambia el clima de los asombros. Posteridad palidece y recoge del tacho inofensivas cuartillas y borrones.

Jirón de ninfas, santiamén de gatos. Algodones bienolientes. Siluetas especulares zarandean pañuelo. Espejo afónico, con luna dentro. Época ramplona y sombría: se apaga un temerario compañero de barricadas. Eclipse se contempla en montes y ciudades. Lanza claroscuros la Amazonia y proyecta sombras largas en la fluorescencia de los polos.

Colapsa de antigua tuberculosis
o tisis provocada por sed de metáforas y escasez
de anticuerpos, por la no presencia
de una bandeja rebosante de laureles. Ya mismo
él se lloró, indulgente y colérico, en lo íntimo
de sus escondrijos de papeles escritos y tintas minadas de olvido.

Antes, durante siglos, lo amenazó la métrica
con la muerte cerebral. Rima, en particular,
fue durante algún tiempo, pegamento
que mantuvo a flote su prestigioso y atribulado corazón.

HÁBILES ARGUCIAS

De la serie Dramaturgia de las piedras

 

Despertamos de cualquier pesadilla.
Bostezamos con murmullos los temores.
Luego rutina de café y cualquier bocadillo mañanero.
Cigarrillo y humo en la continuación del día.
Repasamos balas al revolver. Y no por precaución.
Nos iniciamos cada día en el sexo o la gasolina,
en la guerra al Poder y las lecturas.
Emprendemos campañas a base de discusiones filosóficas.
Nos sacrificamos por los hijos, besamos
otras bocas.
Hacemos uso del coraje sobre todo para disfrutar
el placer de disentir.
Abogamos por el individuo. Nos estremecemos
en orgasmos, mentiras, abrazos, confidencias.
Y somos minuciosamente Yo.
Entregamos alma. Juramos amor. Acudimos
a la TV, a pastillas contra dolor y temblores.
Al antibiótico lo visitamos en botiquines.
A la carne de res a veces en los restoranes.
Al tiempo, la prisa y las impuntualidades, la observamos en las manecillas del reloj,
A la verdad sin tapujos, le concedemos culto.
En ocasiones también al absurdo y la insensatez, a disfraz y antifaz.
De nuevo café humeante. Mañanas en los programas, con tazas hirvientes de deliciosas energías. Luego tanda novedosa de suspiros.
Contemplamos por las ventanas,
Desplegamos el brazo, bromeamos risueños
con los vecinos.
Sin falta nos dejamos atrapar un instante
por el intenso color del cielo.
Para mantenernos actuales apelamos
a tretas. Sin fatiga auxiliamos el paso con antiguas y hábiles argucias.
A fin de perseverarnos otro segundo emprendores y vivos.

A MENUDO TIEMBLO YO

De la serie Dramaturgia de las piedras

Cualquiera tiembla. A menudo tiemblo yo.
Con mi piel débil y vandálica. Tiemblo,
por ej., en el amor. Siempre camino temblando hacia el amor. Ni concibo amar si no hay estremecidos temblores de por medio.

Tiemblo cuando odio. Son temblores esporádicos o intermitentes. Reprimidos. Tiemblo por odiar. Tiemblo en invierno si olvido y dejo una ventana abierta.
No siempre tiemblo ante injusticia o adversidad, pero a veces rechinan las mandíbulas.

Tiemblo cuando tiembla la tierra. Como
títere sorprendido soñando. Temblor doble o multiplicado. Cuando ventanas
se cierran de portazo, vuelvo a abrirlas,
pero antes me sacude un temblor inesperado. Cuando la piedra rompe cristales y es aviso
que llega de ninguna parte.

Fantasmas de la vejez hacen temblar.
No por arrugas y canas. Sino porque crean verdades inmutables y vidas y subsistencias
sin movimientos ni vuelta atrás.

Cuando tiemblo, luego no soy la misma persona. Cada temblor deja fibras que crecen y cambian
lo vivido antes. Y transfiguran además soplos
del futuro.

Tiemblo, a veces, durante el crepúsculo, abrumado por la belleza de lo que se extingue. Abismos estremecen con sacudidas ciegas que solo puedo sufrir sin describir.

Creí que el tiempo no me haría temblar,
pero tiemblo cuando hojeo álbumes de fotos. Recuerdo nacimientos de individuo enseguida borrados de la memoria.

Si amigo o familiar desfallece o extingue, temblores bajan por la columna vertebral a las rodillas. En tumbas, bajo tierra,
se amontonan rancios entrañables temores

Si lince alcanza a la liebre, tiemblo. Si
escapa la liebre, tiemblo. Entre esos dos temblores se ensancha la vida.

Tiemblo a menudo y no lo escondo.
Tiemblo y no me avergüenza. Sin embargo, vergüenza mía o ajena, da a mis rodillas razones adicionales para trepidar.

Tiemblo debajo de la colcha y más debajo
de sábanas. Tiemblo en diciembre y enero,
en agosto tiemblo, si amenazan huracanes, soledad o tiranías.

Enemigo, sin embargo, ese que mata
y odia sin vacilar, nunca me vio temblar.
Ni pensar quiero ese salto, porque me sacude una irascible ráfaga de temblores.

DRAMATURGIA DE LAS PIEDRAS (adicional)

Sopeso temerarias ideas. Algunas dan escalofríos.
Otras continúan impedidas de expresión poética.
(Congestión de lenguaje soterrado, seguramente).
Lógica y fantasía oponiéndose a excesos. Textos
fatigosos que elaboro con apuros, mañana duermen flojos debajo de la cama.

A veces criterio exaltado, ora subjetivismo alucinante. En ocasiones voluntarismo no se sostiene sobre el papel. Construyo con hilachas desatinadas. O visiones parpadeantes, excesos repletos de torpezas.
Precisamente quizás por esas mismas razones (a mi pesar) se encaminan a diario a su propia fatal decons-trucción.

A una de tales titulé Dramaturgia de las piedras.
Tema: ¿cargan virtuales melodramas piedras o la ad-quieren en contacto con huesos quebradizos y carne siempre débil?

En primera instancia, consiste el asunto en:
Uno: exonerar a las piedras por daños causados, o Dos: achacar a partes iguales, tanto a piedra como a carne, responsabilidades por ocurrencias de des-gracias humanas y alteraciones del orden.

Exploraciones en varias direcciones. No obstante y
a pesar de esfuerzos, no cuaja del todo el teorema.
Decisiones candentes. Y cuánticas, es decir microscópicas, raíz y medula de otros apremios que se atañen unos con los otros.

Dudas detienen. Pulsaciones impugnadas por siguientes intuiciones. Algo de automático en los impulsos, pero decidí no dejarme llevar por arranques.
También mucha lógica (¿pero cuántas veces falló razón en simples decisiones?).

Cuestiónadicional: ¿Qué ocurre si se dilucida la cues-tión? ¿Si acarrea descredito a protagonistas: políticos de turno, sultanes ideológicos, polítólogos y académicos galardonados, las siempre indefensas muchedumbres o sin querer al infeliz delegado de este apartado municipio?

¿Si no logro, luego de medio siglo que rimen epopeya y victoria? ¿Plan quinquenal con prosperidad sostenible? ¿O felicidad con un plato de frijoles rebosante?

¿Si no atino cantar alabanzas ante de internar
verso en primaveras desguazadas, ejecuciones torcidas, así como amaneceres atravesados por espinas ahora peores que las de anteayer?

¿Qué preferirían caudillos políticos o doctrinarios convencidos de sus ideas?

¿Y si no alcanzo, por ejemplo, a sonreír? ¿Si entro
en pánico cuando enfoque Prensa Oficial? ¿Si no alegro
con suficiente anchura, antes de que escupan al rostro?

¿Qué esperan cabezas pensantes? ¿Ciencia interesada tendrá una opinión ideológica? ¿Y arte qué diría,
qué diría el arte?

¿Poseen dramaturgia propia las piedras? –interrogo.
¿O la adquieren en vecindad con criaturas pensantes,
al entrar en intimidad con frágil carne viva?

Segunda parte y mismo asunto.
¿Lo orgánico filosófico, con sistema nervioso centralizado y doble espiral para el ascenso afiliatorio, es útil solo para subir y bajar? ¿O arregla algún problema?
¿Sumada circunstancia inmortal del aparato de detección y sabidurías, existen realmente portadores de feli-ces desenlaces sociales?
¿Debemos colocar antes otros difíciles conceptos
en sus sitios? ¿Dar marcha atrás a la Historia, repensar lo sucedido?

¿Lo inorgánico es solo escenografía? ¿Telón y música de fondo? ¿Materia dura yace en constante espera
de que la criatura descuide, para hacerla sangrar hasta el martirio? ¿Para irrumpir al escenario donde agazapan potencias y debilidades humanas?

¿Piedra enturbia intenciones? ¿Piedra impiden grandes propósitos? ¿Masa crítica impelida por inconsciencias o voluntarismos, estorban cualquier visión positiva del suceso?
¿Piedra inocente de herir o herida inocente de ser ape-dreada?
Tiempo pasa. Emociones se ajustan cinturón y cambian a piedras enrojecidas. Y arrojadizas. O sujetadas
en la furia del puño.

¿Piedras cruzan de bando e internan en confrontacio-nes? ¿Finalmente emociones desfallecen o estallan
en la corriente de la sangre?

¿Piedra es fuego? ¿Solo falta pólvora? ¿Pólvora es violenta en sí misma, aunque a veces falte gatillo?

Final y mismo asunto.
¿Irrupción incandescente de piedras sobre pueblitos y ciudades, positivamente dejan víctimas y horribles que-maduras en el pecho? ¿Y sin techo a la población?

¿Teatro acude y derrama llanto sobre piedras
que desmantelan a ruinosos habitantes periféricos?
¿Dialéctica de drama universal? ¿Origen de dramaturgias imprescindible en cualquier escenario con preten-siones mundiales?

Escasea desahogo, falta consuelo. Dolor quema:
más cuando no apaga, más donde se apagan fuegos.

¿Tragedia de incendio, que originalmente fue aurora, pero que se apaga y deja pestilencias ideológicas,
sol a sol es solo drama perenne de los seres vivos?

Multitudes emigran a refugios y destierros. Marcan
sus gibas contra el horizonte. ¿Sucesivas piedras se entrecruzan y diseñan parábolas?
¿Perseguidos por tierra, aire y mar qué esperanza agitan como semilla a cosechar en surcos nuevos?

Se reenvía demasiada muchedumbre a regiones extemporáneas.
Entretanto, sin apuro, jolgorios oficiales renuevan cons-tantes aniversarios.

 

Ver primera parte en:

DRAMATURGIA DE LA PIEDRA

 

DRAMATURGIA DE LA PIEDRA

A lo hondo del mundo, reinician
su quehacer las piedras a diario. Ni suspiran para despertar.
Cabezas intactas abren ojos, no miran,
ven y padecen sin mirar y sin cuerpo
que sanar. Miran adentro, requetescondidas en soledad. Opacas, sin aspavientos inmóviles o abismo trasegado por vértigos. Ni despiertan para suspirar.

Masa insondable, luz y crepúsculo censu-rados entre sí. Intrínsecas sombras
de ellas mismas. No presienten ramas
o cuellos. Ni sujetan tobillos a los dedos.
Ni roces del torbellino continuo de no ser, de enlutar sin percibir luz ni sombra
bajo ningún labio, astro o astrolabio.

No necesitan ojos para resucitar.
Ni alma para ser duras de sentimientos.
Ni ceguera para retornar a la penumbra.

Talentos suyos permanecen indemnes e indestructibles, gozando eternidad de se-gunda mano. Sin infinitud.
Contraen espinazo sin mover músculo
durante caídas y rebotes.
Sin perder prestigio, diana, sudor, tamaño o hueco en el paisaje.

QUÉ PODEMOS HACER

Ilustración: Félix Guerra

¿Por qué los políticos dicen saber lo que hacen y no saben
lo que hacen? ¿Por qué solicitan, a veces ruegan, continuamente tanta plena confianza?
¿Verdad que no hacen lo que saben o no saben lo que hacen?

Sucede que políticos y gobernantes, presidentes
o primeros ministros, cancilleres, creen que la sabiduría llega con el cargo, cae del cielo.
Ocupan el sillón como en estado de gracia, sin mirar a izquier-da ni a derecha. Sin humildad ni sencillez prudentes luego de penetrar al antro de los inmortales.
Tal élite o grupo o tropa social emergió en largas intrigas palaciegas y episodios trágicos de la manga más estrecha de la historia, en días grises, hace tiempos, cuando empezaba a morir la magia de los sombreros.
Tal élite o grupo o bando, se instaló lento en la cúspide
pero no volvió a bajar nunca.

Con paciencia desbancó a guerreros intrépidos, genios, talentos sobresalientes y valerosos, sumos supremos, caciques, brujos, músculos guerreros y a intrépidos líderes naturales.
Desplazó a eminentes científicos y filósofos, venerables sabios, descubridores e inventores de portentos, grandiosos navegantes, estudiosos y especialistas de singular estatura. A magnos artistas, héroes y heroínas de hazañas inmortales,
técnicos brillantes y a increíbles deportistas y maratonistas. A dioses y semidioses que ahora solo engrosan el retablo
de la mitología.

De alguna manera venció a todos. ¿Es una virtud la astucia siempre cambiante y no siempre descifrada? ¿Es parte de civilidad transitoria hacia superiores estratos de democracia?
¿Radica dónde esa apropiación de la sociedad, que comienza a parecer un dádiva natural?

Un día estaban ya estaban solos en trono, salones, presidencias de mesas redondas y cortes, página de la prensa
y pantallas, acaparando brillos y ocupando titulares y
más titulares. Decidiendo incluso nimiedades civiles o militares. Vida o muerte, guerra o paz.
Pero no es bastante. Cada día pujan para obtener más y más espacios y esparcir influencias de sus países y en particular las suyas propias. Casi todos sueñan, como Chaplin en pantalla, con un gran globo que patean con la cabeza y los pies.
El Poder político es el gran protagonista, en solitario, de los escenarios mundiales, relegando a segundos planos a cualquier otro competidor, ciencia, arte, técnicos y tecnología, grandes autores, celebridades famosas por sus increíbles habilidades.
Hasta reyes aún permitidos de antiguos imperios venidos a menos, comen de su mano.

Campaña electoral y toma de posesión cuestan al fisco y
al pueblo lo que varios rascacielos.
Acaparan, los elegidos, actualidad, escenarios y también
los porrazos de acierto y estupidez.
Pompas políticas, sí, son insuperables como lujo y las más cos-tosas inversiones.

Fueron golpes de audacia, exitosos y bien orquestados,
muy en diferentes momentos de gran confusión social.
Rey tenía trono y realeza heredada. Político posee dominios mediáticos y partidarios, don de oratoria y promesas preelec-torales como armas predilectas. Ah, y anuncias del señor Poder y los guardaespaldas Capital o dinero.
Quienes olieron glorias y oportunidades a su lado, se les ovejaron en forma de cohorte.
Ya desde épocas de procónsules, reyes y reinas, kanes, borbones, califas, zares y zarinas, emperadores y emperatrices, príncipes y princesas, sangres azules, etcétera,
tales séquitos mediante intrigas y audacia colosales legaron gran arsenal de habilidades y trucos a cohortes del futuro.
Un bufón podía vivir siempre mejor que un astrónomo o escultor.
Algunos juglares lograban a diario distraer con sus instrumen-tos musicales en los palacios de los mismos magníficos empe-radores y su familia.

A medida que los políticos, ya instalados muy cerca
de los poderosos y fortalecidas sus atribuciones, poetas
y artistas sin embargo perdieron importancia y enflaquecieron siempre.
Desde ha mucho, cuando el gobernante enfermaba de gota, poetas y artistas padecían tisis, tuberculosis y anemias. O sufría destierro y ostracismos.

A medida que ellos, la minoría, se enquista en el Poder, la mayoría, es decir, pueblo con minúscula, donde respiran
resto de las criaturas vivas, comienzan a adelgazar y perder energías creadoras.
Adjunto extravían sus capacidades de opinar e intervenir
en el progreso y el día a día. Son reprimidas sus opiniones.

Políticos son diestros, muy diestros, en discursos y promesas. Y refinan sin escatimar lo que se denomina carisma.
Previo a comparecer ante Prensa y TV, y luego ocupar primera plana de la prensa, técnicos y fragmentos del séquito
se afanan sobre su persona. Sonrisa presidencial es un producto del sofisticado maquillaje político.
Poderosos además cultivan grandes aficiones contemporáneas, como estrechar manos con gran vivacidad, agilidad,
sobre todo, a visitantes ilustres. Estrechan diestras aun cuando no existen acuerdos y los dialogantes se detestan.
Y se dejan alumbrar con mucho garbo por las luces de fotógra-fos y camarógrafos.

Así nacen protocolos y diplomacias.
También ahí abrevan el oportunismo y las adulonerías.

Por supuesto, los presidentes se reciben recíprocos y triunfales en sus respectivos aeropuertos. Casi siempre viajan en aviones particulares con séquitos muy profesionales y genuflexos.
Si no hay dignatarios desembarcando en los aeropuertos
por terminales de lujo, no hay noticias trascendentes en los noticieros televisados y la Prensa de mañana.

Políticos de nuestros tiempos, uno menos y otros más, poseen indiscutibles y estremecedoras virtudes o dones:
Promesa es una y se maneja como un trapecio. Y gracia para incumplir sin destrozarse el cráneo y las encuestas.
Promesa es una suerte de energía virtual renovable que casi nunca logramos vislumbrar y o disfrutar.
Promesa se convierte en muy poco tiempo en abstracción, ensimismamiento, lucecilla, semejante a luciérnaga o cocuyo,
que se apaga sin dejar rastros perceptibles.
Si algo de promesa perdura es en la memoria. Sale a relucir
en ocasiones durante conversaciones en voz baja entre amigos íntimos y familiares o generaciones posteriores.

Promesas son fáciles de lanzar al viento de las plazas, ¡Pero qué difíciles son de cumplir!
No son golondrinas a la vieja usanza, sino de las que dicen adiós y se van sin retorno.

Luego de las promesas, sobre todo las más tremendas y ambiciosas, sí crecen de forma visible tanto el cuello como el vien-tre y corpachón de quienes prometen. Es decir, los prometedores inflan sus proporciones corpóreas muy encima de las cifras de cumplimiento de los planes de producción.
De esta manera, hoy, la obesidad de quienes dirigen o gobier-nan casi nunca es un síntoma de prosperidad de la Nación.

Planes incumplidos unos tras otros aumentan a diario los precios de los productos y servicios. Más altos precios sin com-pensaciones de salarios, es la fórmula milagrosa de muchos Estados y Gobiernos para enderezar el mercado y la economía
a su antojo y favor.

Como siempre la mayoría, es decir, suma total de la totalidad de familias, carece de gestión para establecer careos, recla-mos, objetar, emitir críticas, organizar intercambio de opinio-nes y finalmente hacer patente las insatisfacciones.
Por tanto, dificultades crecientes y el asunto de los precios
en el mercado se mantienen y luego todavía aumentan
más a diario. Es política siempre inflacionaria que desinfla a población, pueblo, ciudadanos, Nación.
Inflación que paradójicamente adelgaza más que cualquier dieta.

Así, tras una larga data de siglos, impunidad en fin de cuentas edificó la indefensión. Impunidad se mantiene a la sombra. Indefensión está en todas partes, calles y hogares, con el semblante lo más sereno y digno.

Así, la mayoría adopta una táctica convencional y unánime.
No necesita, por supuesto, adoptarla con centralismo o por democracia o en el Parlamento.
No se levanta la mano. Si acaso la frente con dignidad.
Se prescinde, además, con antigua sabiduría, de costosas reuniones, debates o congresos.

Resulta dolorosa pero sencilla. Se trata del viejo ardid de abuelos y bisabuelos: disminuir comidas, desayunar menos, cenar por lo bajo.
Sí resulta imprescindible, reducir cuota de proteínas, vitaminas, aminoácidos. E intercalar algunas que otras raterías im-provisadas, salidas del arenal obligatorio de la supervivencia.
Hasta aquí una parte de la Historia, harto conocida por casi todos.

SEGUNDA PARTE DEL DRAMA POLITICO

Obligatorio admitir que resulta bien difícil cambiar semejante correlación de fuerzas y poderes atávicos.
La mayoría, de los desposeídos, es decir, sin embargo posee y sabe que posee una gran cualidad o poder.
Sabe aplaudir e incluso ovacionar y aclamar.
Pero Mayoría. Sobre todo. Es dueña sobre todo de un vigoroso caudal de brazos, manos y dedos, muchas veces sin utilizar y sin utilidad.

Es su única propiedad, fuerza de trabajo, su mayor defensa y oferta, su mejor herramienta de negociación, capaz de los mayores prodigios conocidos hasta hoy.
No obstante, nadie lo duda, es un patrimonio poco apreciado y retribuido y muy mal aprovechado.

Minoría que convoca y decide, por otro lado, acapara un gran don o valor agregado, aunque improductivo. Se deja aplaudir e incluso ovacionar, mientras sonríen con relamida humildad. Instantes que aprovechan para tomar aire y proseguir con discursos refinados en el arte de la retórica.

Poseen adicional, reiteramos, talismán o recurso supremo
de las promesas, objeto asombroso, con diseños novedosos y melodía persuasiva, que le viene solo de hilvanar palabras con astucia, convicción y golpeando a veces con el puño la madera
de las tribunas.

Es difícil ciertamente cambiar o intercambiar estos roles y funciones. Son mañas e industrias, insudoras, un negocio perfecto, además de tradiciones, que se mantienen desde hace siglos.

Pero analicemos el lado practico. Ser realistas cuesta. Aunque soñar también nos cueste.
Tampoco sería un espectáculo o suceso del todo imposible. Incluso pensarlo un instante nos pone de buen humor y aca-rrea átomo de poco alegría y optimismos.
Y. ¿Por qué no? Será quizás en algún mes o quinquenio venidero de todos los futuros que promete el tiempo.

Bien. Analicemos.

En primer lugar: la mayoría, el pueblo, en trajines de poder, desbordaría las tribunas con peligros de derrumbes. Tribunas, grandes y hasta las más grandes de las más grandes, suelen ser chicas.
Se quebrarían las tarimas y convertirían la concentración
de pueblos en aparentes payasadas.
Por otro lado, el tándem de oradores representante de la desbordada multitud, no tendría espacio, tiempo ni experiencia
no los dejaron nunca, ni aun a los del síndico) para organizar discursos, consensuarlos y emitirlos de forma organizada y mediante programa.
¿Hasta qué hora de la madrugada, del día o las semanas siguientes, permanecerían los innumerables oradores
en el turno de la palabra?

¿Y sucedería también qué? Los del Poder, siempre minoría,
más bien llenarían de soledad la plaza y sus aplausos y ovaciones consistirían en murmullos inaudibles.
¿Imaginan su furor a la hora de aplaudir, ovacionar tales nuevos líderes y guías?
¿Terminada la función, minoría regresarían en autos propios a sus propios hogares?
¿La mayoría multitudinaria, deshilvanada ya en ciudadanos, individuos, abuelos y abuelas, madres y padres, jóvenes, hijos y hermanos, cuánto tiempo se tomarían en llegar
a sus respectivas viviendas (¡cómo está el transporte!)

Sería un cambio folletinesco y sin futuro: apenas llegaría al próximo amanecer o aurora.

¿Qué hacer entonces? ¿A qué aurora aspirar?

Aquí recomenzaría otra Historia. Es un enorme reto.
Se trata sin dudas de agenda con novedosos cuestionamientos y tareas.

Los mejores y más honestos protagonistas de la actualidad, pregonan, a menudo, que no es solo un tiempo de cambios. Sino que ahora es más que nada cambio de tiempos.

A favor, atesoramos agudas comparecencias acerca
de los asuntos más complicados.
Poseemos más y más maduras experiencias.
Conciencia curtida en el fragor diverso de incontables combates.
Ver de cerca, o a la luz de las bombillas, cómo podría ser
un futuro real. Quimera presentida en algunos instantes lumi-nosos de la Historia.
Un anecdotario de errores y cálculos, por otra parte.
Es teoría y praxis también, en letras mayúsculas de siglos
de experiencias, de cálculos y errores.

Pisamos en lo adelante además territorios firmes del insurgente XXI y siglos posteriores.

Es hora. Lo pregonan en tribunas de cualquier dimensión, muchedumbres, individuos, ciudadanos, hombres y mujeres
más sencillos y más desprejuiciados.
Jóvenes abren ojos de novedad y desean una vez más transformaciones para mejora del mundo y la especia humana.
Y es hora. Sí. Sin duda. De que algunas piedras vayamos des-plazando del camino.

Propuestas recogidas, hasta ahora, son las siguientes:
1 Evitar que los políticos, bajo ley, se conviertan en profesionales de la política.
Que no se admitan políticos de pacotilla, enamorados
del cargo y no de los deberes. Ni promoción de político erráticos o caídos hacia estratos superiores.

2 No puedan ser reelectos los cargos (su mayor anhelo, sin excepción). Cualquier autoridad vitalicia será echada de la realidad social y constitucional. Salvo petición popular avalada suficiente y democráticamente

3 Que dejen de usar corbata como hábito y anzuelo. Corbata y antifaz tiene génesis complementarias.

4 Que las promesas sean un pecado ideológico no admitido, sin excepción. Las promesas sufrirán la metamorfosis. Se convertirán en proyecto con fecha de cumplimiento.

5 Que las elecciones sean organizadas por el pueblo, bajo
sus criterios y aprobado cada acápite por mayoría, como esencial demostración de democracia.

6 Que democracia, a cualquier nivel, sea certificado como derecho primero de cada individuo y ciudadano.

5 Que planes y proyectos incumplidos del político comporten la renuncia inmediata.

6 Que las cumbres regionales, mundiales o de cualquier otra índole sean reguladas por leyes populares y aprobadas por mayoría en cada oportunidad (puede usarse informática e internet para tan constantes y arduos ejercicios de participa-ción).
Si alguien objeta que serían demasiados plebiscitos, se objetará concienzudamente que peores son los cargos y situaciones vitalicias. El periplo celestial de cumbre en cumbre.

7 Que las decisiones populares puedan derogar políticas presidenciales, presidente, e instituciones o jerarquías parlamentarias o judiciales.

8 Que rindan informes trimestre y cada año. Tanto Parlamentos, como Poder Ejecutivo y Judicial.
Si hay objeciones, recuérdese torturas gestiones y plazos
que la burocracia impone a la población.

9 Que mentiras o verdades a media sean castigadas
como mentiras completas.

10 Que presupuestos anuales y planes semestrales o quinquenales, sean, primero, discutidos por todos, y luego, segundo, sancionados los incumplimientos.

11 Que presupuestos militares decrezcan en un diez por ciento cada año, hasta desaparecer. Hacer un llamado al concierto de naciones, en diversas tribunas

12 Que educación, frijoles, más salud y deportes, más arte, ciencia y cultura, sean las prioridades.

13 Que burocracia y malos tratos a la población se incluyan
en la constitución como delitos de acoso público. También cualquier maltrato policial, ya que todo ciudadano es inocente hasta que no se demuestre lo contrario.

14 Que Prensa sea independiente y a veces, según el caso, autónoma del Poder gubernamental y político.

15 Que el mayor período de mando presidencial y gubernamental en general no sea mayor de cuatro años.

16 Que tales cargos, gubernamentales y estatales, no sean bien remunerados, o menos remunerados que los de científicos y educadores, por ejemplo, entre otros.
Objetivo: desestimular política, Gobierno, Estado y Poder como fuentes de empleo.

17 Que Democracia y Participación Decisoria, su definición y uso, se asienten en Constituciones nacionales como derechos y obligaciones inviolables. Que su desacato sea punible y penado. E inmediatamente comiencen las correcciones.

18 Consignas serán extraídas de las palabras de la población, o del pueblo, como guste llamarse, y no de los discursos políti-cos. Y serán de su uso hasta la edad que alcancen.
Restituir a caducidad ya obsolescencia el papel que jugaron antes en la historia.
Consignas de los Poderes temporales serán excluidas
de los espacios públicos.

19 Los Poderes temporales, que son la totalidad, jurarán cargo incluyendo su acatamiento al Pueblo y reconocerán su servi-dumbre a favor de la Nación.

20 Elecciones, cualquiera, tendrán como primeros veedores a los propios votantes, al vecino de los altos, al perro y hasta
al gato si se brinda.
Reelectos excepcionales, aun por voluntad popular, serán sometidos a cuestionamientos cada cierto lapso de tiempo,
antes de que logren reinstalarse en sus cargos sin sombras de sospecha.
Fraude elector y cualquier acuerdo previo bajo cuerda, igualmente considerado denigrante y punible.
Honestidad, ciento por ciento, debe presidir las mesas electo-rales. Y ser castigado como robo o violación de menores.

(A partir de aquí, pueden ser añadidos nuevos puntos,
que luego serían sometidos a debate y publicados por los medios a su o nuestro alcance).

Ese breve programa, preliminar, está en la conciencia mayoritaria y se pregona como himno, cada vez más amplificado,
en tribunas y plazas, en escondrijos. En plazas, avenidas y callejones.
En kínder, tablets y universidades. En callejones y laboratorios. Al Sur y al Norte. En Este y Oeste.
No tiene una bandera sino muchas banderas en crecimiento. Con interminables colores y en todos los idiomas.
Sol no puede taparse con un dedo y ni siquiera con una mano. Menos con el toldo pasajero de los períodos electorales y
las manipulaciones mediáticas.

Es un embate real, un bullicio melodioso, contagioso.
Un tarareo que sube baja. De la tierra y el músculo, la inteli-gencia, el buen juicio, de la imaginación y la lógica, así
como de un cansancio clásico con cola muy larga.
Que se canta fuera y dentro de las tribunas en oleadas
cada vez mayores. Se comenta en los pasillos. A veces audible y otras inaudible.
Y pensar, lo piensan todos. Menos tal vez los políticos en el Poder: a causa del Estado de Gracia pierden su noción crítica y la memoria histórica.

Ardua y posible tarea de futuro. Solo es comienzo.
Pero imprescindible sin dudas: VOLVER A TOMAR TIERRA Y CIELO POR ASALTO.
POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
REGLA. CIUDAD DE LA HABANA. ENERO DE 2016.