A 4 manos

Epitafios

Epitafios

Ella y Él

Ella disparó con sus pechos. Él pidió que lo matara de nuevo.

La hoja

Cayó a tierra soñando con ser árbol en el Jardín del Edén.

En la tumba del poeta

“Querida vida, no te olvido”.

Valle de los Reyes

Nefertiti aún provoca sobresaltos en la momia de Akenatón.

Olvido

La mujer se miró al espejo. No estaba allí su rostro.

Dinosaurio

Él murió de amor en el Mesozoico: ella aún lo espera entre los fósiles.

Transacción poética

El poeta, para pagar su estancia en el más allá, abrió una cuenta con poemas.

Génesis

Eva envió la manzana por whatsapp. Adán la mordió en el Paraíso.

Prevención

Él le pidió entrar en su corazón: ella cerró sus piernas.

Resurrección

El muerto corrió la losa de su tumba y solo vio nubes en el cielo.

Comienzo de los tiempos

No existía el coito, pero después que el atardecer penetró en la noche, nació la mañana.

Un  amigo

Murió con la palabra en la boca. La palabra está viva todavía.

En la tumba de él

No sabía resucitar. Aprendí para verla.

Nacimiento de la palabra

La palabra cielo ya venía azul antes de salir por la boca.

Elogio de los pies

A la Vía Láctea aún no había llegado la luz. Los pies inventaron el camino

La gallina y el huevo

Los dos, al verse, aparecieron a la vez. Ahora discuten quién se enamoró primero.

La jirafa coqueta

Carecía de cuello. Lo estiró para ver el mundo desde la pasarela.

El espejo

Él creía que la miraba verse. Ella lo miraba a él.

El uno para el otro

Cuando él le mostró su espada, ella lo sedujo con su herida.

La inmortalidad

Los abrazos no tienen epitafios. 

Gaby Sambuccetti

Poemas de Gaby Sambuccetti

Mi rima

Hay millones de críticos

estudiando versos:


Y la rima, 
el tropo, el τρόπος, 

la sinécdoque…

y el dinero,

las entrevistas,

el teatro.


Y la sopa,
la sopa del ego; un poco de sal,

un poco de azúcar. 

Y juzgar esto.

Hay un millón de críticos

leyendo esto que se preguntan:

¿Cómo puedo arruinar este verso? Hacerlo mío. 

Y Romperlo. Romperte.
Estos versos no pueden 

ser vistos.


Y la sopa,
¡La sopa!

Y nuestras manos incineradas,
y la sopa que se enfría,

y nuestra soledad,

y nuestras muertes.


Qué terrible,
Qué terrible…

Mis errores

Estoy bastante lejos de Dios,

y tengo la sensibilidad suficiente  

como para notar esa distancia. 

Estoy llena de dientes,

y pelos,

y huesos.

Me gusta el mar,

pero trato 

de no nadar.

Porque, en definitiva,

todos somos bolsas 

no reciclables.

—Y vamos a desaparecer pronto.

Pero nuestros errores van a seguir 

sofocando peces,

bastante tiempo después 

de nuestra partida.

Mi punk

Es muy temprano, olvidate de la oscuridad. 

disfruta la canción de la alondra.

La calle es una constante: escasez de la escasez.

Comprar, vender, tomar, continuar. Encontrar un lugar para aparcar.

No pierdas tu tiempo, no pierdas tu cabeza,

Es muy temprano, olvidate de la oscuridad.

Simplemente trabajá: vas a estar bien, vas a estar integrado.

Y no vas a estar bien, ni vas a estar integrado. 

Pero es muy temprano, olvidate de tu costado punk.

Gaby Sambuccetti (Buenos Aires, 1986) es Lic. en Escritura Creativa (Brunel University, Londres), profesora de literatura (Argentina) y directora de la revista internacional La Ninfa Eco. Está radicada en el Reino Unido desde finales del 2012.

Facebook: /Gaby Sambuccetti

Instagram: /Gabysambuccetti         

Twitter: /Gabysambuccetti

Ciencias del futuro

CIENCIAS DEL FUTURO

No intentaba decir exactamente

eso, lo que dije, y también se me escapó.

Ego queriendo romper algo más que silencios.

Quería insinuar cosas más simples.

El valor de un vaso de Agua, por ejemplo,

del Sol aflorando por alguna rendija.

Pero en realidad pronuncié, opinan, en compañía

de los que dijeron cosas, cosas tremendas y

asuntos notables o irónicos con cierto potencial.

Partía del criterio de que la poesía no es simple

copla, ni nada es simplemente lo que es, sino

que tiene el tamaño de las alas inmateriales

de la comprensión, y no es solo estrofa leída,

como creen los que menos creen, sino resistencia

imaginaria y material de vuelo.

Se percibe incendio donde hay una flor. Y viceversa.

Debe ser robótica de la hoja o de la Primavera o

traspié en la rama. O de algo peor o mejor

de lo que siempre se nos viene encima.

Fuego crece en todas partes, sin excluir fondos

húmedos del agua y el perfume estremecido que exhalan

los incendios.

Si no se divisa, falla al ojo o resulta que aún

no logra palpar resplandores crecientes del entorno.

Fuego se inflama por su cuenta en ausencia

de fósforos, fósforo es invención de la necesidad o

la penumbra. Fuego es anterior a la mano. No necesita

siempre manos. Mano es a veces asalariada del fuego.

Y cuando es, es decir, relación, contubernio,

resulta gesto acordado. De dedos y manos a cualquier

hora. Hierven estos minutos del tiempo. Fuego entonces,

endemoniadamente, viene del movimiento, del gentío

que demanda llamaradas.

En el Sahara se incrementan dunas que solo

resplandecen en las noches. A veces pájaro es recuerdo,

pero ahora mismo canta en las ramas amanecidas.

Brillos iniciales de cada sol es aún nocturnidad.

Llamarada del fuego suele iluminar

al final de tareas e ideas más desnudas o escuetas.

O irradia sin motivos aparentes chamuscando la yerba.

Faenas previstas para mañana, revivir el ardor,

ahora y esta noche, duermen del otro lado de la puerta.

Ilusión es otra de las ciencias del futuro.

Poemas Alejandro Carro

SONATA

Brotas de entre la tierra de mi sueño.

Mi sueño es pálido pero percibo el aroma de tus lágrimas.

El viento afina las ramas del árbol antes de que termine el otoño.

Dentro del árbol

tu violín de cuerdas increadas toca su primera sonata.

Música fosilizada brota de tu violín,

música que se quiebra como las hojas al pisarlas.

El otoño ha tapizado el suelo con notas quebradizas de su sonata arbórea.

Tomas el amor entre tus manos, se te clavan sus espinas,

pero, lejos de soltarlo,

lo oprimes contra tu pecho, lo aprietas para que te hiera más.

No podrás pisar las cuerdas de tu violín con tus heridas abiertas

o tal vez tu sonata suene mejor con sus notas en sangre tintas.

¿Qué madera será la mejor para hacer un violín?¿Qué madera será la mejor para el ataúd del amor?

GALÁCTICA

I

Cada noche más lejana a mí.

Nuestros corazones a estrellas de distancia.

Mis deseos siguen brillando

                                             pero muchos se apagan.

Cada hebra de tu cabellera

                                           es la cola de un cometa.

Te veo alejarte en espiral sin rumbo por el cosmos,

     en espiral dormida,

          en espiral sonámbula

que cuando despierta no me reconoce,

cada vez más lejos la constelación de tu sexo.



II

El universo se sigue expandiendo

y tú cada vez más lejos de mis estrellas;

el universo se sigue encogiendo

y tú eres una constelación de mi galaxia.

El amor es un cometa que se aproxima a nuestro corazón cada cierto tiempo.

En el universo helado sé que alguna vez seremos galaxias

que entrelazan sus estrellas.



III

En medio de la noche me pongo a dibujar con las estrellas,

uno puntos luminosos como en un juego de líneas.

Y con las estrellas cada noche dibujo tu ausencia.

******

Otros textos del autor:

8
Milonga de versos, milongas de bailes

Rimas y milongas (1)

Canción olvidada

De un tiempo muerto regresa

una canción olvidada.

Abre una puerta cerrada

preguntando por mi nombre.

El miedo le teme al hombre

que se aferra a lo que amaba.

***

Con tanta muerte anunciada,

tanto dolor en el mundo,

si me detengo un segundo

para evitar el peligro,

mi lado humano denigro

y con el lodo me fundo.

***

Si cuento con tus dos manos

y con mi sueño demente

para que el alma alimente

lo que mata la indolencia,

rescatamos la creencia

en lo mejor de la gente.

***

Te juro que me lo creo.

No tengo la menor duda

que con el alma desnuda

y los pies tocando el piso

no habrá futuro sumiso

ni esperanza sin ayuda.

***

De un tiempo muerto regresa

una canción olvidada.

Abre una puerta cerrada

preguntando por tu nombre.

El miedo le teme al hombre

que se aferra a lo que amaba.

………………………………………………..

Milonga agradecida

En cada nombre me encuentro.

En cada nombre me olvido.

Qué palabra sin sentido

podré responderle al viento,

si canto lo que no siento

Y reniego lo vivido.

***

Vengo de tierras extrañas

donde las playas suspiran.

Por ignorar lo que miran

quedaron mudos los ojos,

se hicieron grises los rojos

y los recuerdos deliran.

***

Mis sueños no se murieron

ni tampoco mis errores.

De los sueños, los mejores

los he traído conmigo,

como traje a los amigos,

como traje los amores.

***

En esta tierra bendita

reconstruyo la esperanza.

No tolero la tardanza

en la vida que me espera,

que celebra la quimera,

que repudia la venganza.

***

Me enamoro de esta vida

del modo más misterioso.

Que no tenga yo reposo

en perseguir un futuro

que no puede ser tan duro

como un pasado glorioso.

***

Benditos los que me acogen

sin importar lo que canto,

evitando que hacia el llanto

naveguen mis emociones.

Ya vendrán nuevas canciones

con la risa como manto.

***

Por ahora me despido,

pero seguro regreso.

No se queda el verso preso

ni atrapada la sonrisa

si la vida lleva prisa

o te premia con un beso.

………………………………………..

Annia Galano

Nació en La Habana, Cuba, en 1967. Actualmente vive en Ciudad de México. Es Doctora en Ciencias Químicas y trabaja como profesora en la Universidad Autónoma Metropolitana. Además de su profesión como química computacional tiene inquietudes en otros campos, incluyendo la pintura y la literatura. Ha escrito cuentos y poemas, todos inéditos. Se considera a sí misma una “escritora de closet” que escribe porque no puede evitarlo.

Brillar y no se estrella: ilustración de Félix Guerra

Selección poética Félix Guerra I

CÓLICOS

A veces digiero

mal mi pedazo

de infinito y

mi trozo

de eternidad.

*****

*****

ODA A ESTAR VIVO

Da vergüenza morir: suprema humillación infligida al cuerpo.

Ya antes daba vergüenza estornudar y luego no tener pañuelo a mano, sino

la simple mano.

Que el tonto agite dedo autócrata

en su aire, reprimiendo cualquier ruido

de arbitraje. Da pena no tener pan ni duro

ni bíblico nunca o ningún día. O tener

solo pan duro como púa que se atora

entre dientes y garganta.

Humillación insufla el pene exduro,

también dentición con pasado perfecto.

Dientes se ablandan con sustos de vivir, expene se aterra y pega a los

huevos.  Humilla el sol que amanece gris

en la melancolía de las sábanas. Y chorro

de sombras de las bombillas fundidas o apagadas.

Alguien afirma que si oscuridades pisan

tus talones al menos quedan pies

con que huir. Pero si huyes a menudo

es que ya casi nunca logras perseguir.

Humilla vivir en opacidad, detrás

del telón de penumbras y de cara a la pared.

Da vergüenza sucumbir entre amigos

a la luz del día. Vergüenza morir y dejar tanta gente viva alrededor.

Vergüenza

el amor que nos tenían y llevarse a ninguna parte el amor que uno profesa.

Vergüenza languidecer en presencia

de la afligida multitud familiar. Pena

que todos consuman un rato tu cadáver.  

Vergüenza mirar de frente a contemporáneos

y familiares durante la agonía. Vergüenza

que obliguen a rezos, ungüentos y pastillas

que prolongan la vida apenas otros dos instantes.

Vergüenza desfallecer en brazos de la amada.

Pena ver lágrimas derramadas por tus ojos. Vergüenza morir y no poder

cargar con quienes amas. Vergüenza que quien te ama no te logre retener.

*****

*****

RESTOS MORTALES

Hasta el último en la fila lleva entallados

sus restos mortales. Livianos en el aire, sutiles en la estatura y óseos

en el sobresalto. No pesan más que uno mismo en persona. Justo

lo que podemos cargar. Lo que va a ser resto, todo lo que va a ser mortal.

¿Cómo entenderse con ellos?

Cotidiano y previo. Untar agua, jabón, desodorante. Limpiar con toallas y

papeles higiénicos. Alimentar a diario. Engordarlos. Maltratarlos a ratos

 en fatigas e infracciones de existir.

Ponerlos a correr. Rogarles que regresen.

En ocasiones repletarlos de placeres, pasiones o venganzas. Y otros pecados.

Instruirlos en habilidades con respecto

a amistad, intrigas, egoísmos, vanidad, ingenuidades, gratitud, amores,

traición, alevosías (alevosía rima

con tranvía, y yo con calma, atravesado en la vía).

Trance generoso es dar lo que no tengo. Cómo reír y sangrar a mi costa

en agolpadas parrandas. Por ruin o ruines que fui o fuimos, cuando

debimos ser dadivosos y justos.

Días y vidas completa para cavilarnos

y látigo de arrepentimientos en la espalda.

¿Restos mortales? ¿Mal entendido? ¿Equívoco lingüístico, idioma provenzal,

errata sintáctica, dialecto celestial, creencia anómala de latitudes

donde se vive y muere demasiado

 a diario?

Restos mortales siempre inmortales.

Jamás fueron restos, estafa infinita y finita. Plazos que vencen. Moratorias

no se expende en farmacias ni hospitales.

Pero sí, efectivamente, estamos, estoy, condenado a categóricos despojos

(al final, queda regusto por el polvo y precario pero nutritivo sabor a

gusanos).

Al apagar bombillas y recluirnos en noche continua, nadie, ni nadie, ni

último dudoso

de la fila, se salva de dormir. Sin roncar

ni soñar. Sin soñar ni roncar.

Nuestro robusto peso mínimo esencial

es lo más honesto que dejamos entrever.

Viajamos siempre con una calavera

lista dentro de la sangre.

*****

*****

GENTE RARA

Tan extraña es la paloma

que no vuela, que no fuma, que no anida.

Que no mira cielo ni mira cieno,

solo al horizonte más bajito.

Ni abre alas la paloma ni se limpia

sobacos ni estornuda ni escupe,

ni la vieron jamás portando algún pañuelo.

No llora, no hipa, no estremece.

Es anómala de nacimiento,

es decir, ¿fue parida alguna vez,

salió de un huevo alguna vez, vino de París

alguna vez o vio una cigüeña alguna vez?

Por eso, por extraña, no tiene corazón.

Y al mirarme a los ojos dice: No.

*****

*****

ODA A LA LÁGRIMA

¿Qué no ablandan las lágrimas?

Llanto ablanda todo o casi todo.

Gota y torrente de gotas ablanda rocas y

cava hasta el fondo en la ternura.

Lágrima es un taladro de agua. Lluvia

del ojo humano siembra en la agricultura

de las emociones.

Ablanda rocas, frijoles y un corazón

endurecido. Dulce lágrima de mujer traspasa

sangre y paredes.

Lagrima masculina hace temblar la sangre.

La del niño levanta al ave de su muerte.

De pájaro invisible suerte de frutos

praderas y valles.

Lágrimas sobre ataúd de mártir o héroe,

son semillas.

Ojo es alcancía de lágrima, para el tiempo de las vacas flacas.

Lágrima paralizada al borde del párpado,

paraliza intestinos.

En la lágrima, humedad se vuelve humana. ¿Por qué no enseñar a la

lágrima

a llenar el vaso del sediento?

¿Lágrimas de arrepentimiento merecen

cielo?

Digo: huevo de pájaro pasado por agua

de lágrimas es el alimento de la resurrección.

Si pájaro no llora es porque puede cantar. Ojo

que se especialice en sentir ofensas

derrama de golpe más lágrimas que abril y mayo juntos.

Desembocan lágrimas y es ruina oceánica

de algún derrumbe.

¿Qué me dicen del ojo recipiente,

protector y portero de lágrimas?

No discrimino lágrima que viene

de la cebolla. O de cocodrilo. No hay

lágrima falsa: ni de teatro, traidores

o infieles.

Anoche soñé con lágrimas de aldeas

conquistadas y vencida por invasor o 

adversidad.

Ojo: luchad contra conquistadores e injusticias, endiosamientos y Poder

enquistado.

Etcétera. Que todo, es cierto, no lo ablandan las lágrimas.

INSTITUCION la caja GEOMETRICA

No puedo volar

Volar es suceso tan despiadadamente arriesgado

y emocionante, que me lacera no tener alas.

Resulta atroz, a mitad de vida, comprender que nunca

voy a poseer alas ni a sobrevolar techumbres

de mi pueblo. Ni posarme en lo alto de su campanario.

Injusto, caprichoso. Una evolución sin alicientes,

sin acicates, que discrimina profundo al ser humano.

Es vergüenza. Con tanto libro en el librero

y más de un título de licenciado colgado a la pared,

no lograr nada en este apartado, ni el desdichado

revoloteo hasta el tejado más miserable del barrio.

¿No alcanzaré a batir alas jamás, ni para navegar

hasta la rama más bajita y pelada?

Y por otros motivos, ¿deberé conformarme siempre

con el maldito aeropuerto y los aviones?

Ni miel atino a beber en directo de la flor, aunque

sí del frasco, pero con la estúpida cuchara en la mano. 

Ni picar frutas que no sean del frutero. Ni oler rosa viva,

sino las mismas del pintoresco florero de abuela.

Desearía contemplar la patria desde el aire,

fotografiar abuelos, padres, hermanos, amigos, novias,

esposas, hijos, suegros, nietos, vecinos, y filmar

un gran documental con toda esa célebre pandilla.

Mi pueblito está llenísimo de montañas. Pero nunca

podré subirlas ni bajarlas con las alas puestas.

Otro sueño imposible de mi estirpe: espiar océano 

desde el aire, contemplar rizados de olas y purezas

del agua. Luego caer triunfal y ejercitar una y otra vez

el espectacular chapuzón de los pelícanos.

Contemplo cada día y cada atardecer el paisaje

en movimiento de las aves: gorriones, perdices,

vencejos, golondrinas. Pero ellas, si alguna vez miran,

solo verán a un hombre callado que mira al cielo

Dioses o evolución nos privaron del ala.

Aunque no dejo de ser optimista en otros empeños,

en consecuencia hoy solo atino,

como siempre,

a desplazarme muy silencioso y pegado al suelo.

FUERZA amanerada y algo BARROCA

BOCA DOMINANTE

(ILUSTRACIÓN: FÉLIX GUERRA)

A la cuerva preñada le suministra sin dudas un cuervo

irresistible y dominante.

Pero ni ella ni él son más golosos que mis propios ojos.

Mi extirpe se alimenta del magisterio proteico de criaturas

en rebaños, bandadas, huertos, cardúmenes. Y engorda

de gulas bíblicas y lactancias enciclopédicas.

Nos alimentamos del gran botín, con todo lo más saludable

y exquisito de un gran planeta solar.

Suman botánicas y perniles en tarima. Hornillas encendidas,

vajillas en uso, platos en mesa. Bosques y ríos y mares

abiertos las 24 horas. Restorán y fondas con las puertas

de par en par hasta la madrugada. Etc.

Al margen de escribir versos, incluso el poeta aprende

a endulzar su café y pelar una gallina. 

Muy cierta noticia: casi todo ser vivo escala el camino hasta mi boca dominante. No todos: solo los que apetezco

y digiero sin sufrir cólicos ni conmociones cerebrales.

A mi alcance imperioso, lo no tóxico. Criaturas sanas y cachorros, pichones, alevines, cogollos, retoños, menudencias.

Atunes pasados por agua cabecean sueños momentáneos

en mi plato. Al amanecer, también acostumbro a desayunar huevos fritos de cóndor en tabernas al sur. O lenguas

de flamenco a orillas de los grandes lagos.

Alimentos y bocas dominantes se entienden de modo

peculiar. El asunto es no quedar a menudo fuera del convite. En general, predomina una limitada capacidad de resilencia.

Quien se adapta al hambre hoy, mañana se revuelve

contra el hambre. Y se vuelve a inadaptar. Hambre no

es enfermedad del individuo. Es mal de las especies. Mal

social muy extendido por todos los territorios.

Y ojo. El hambre es de las que te levanta por las tripas y

te hace recular al último suspiro. A veces hambre te acuesta

en las cunetas y no te deja levantar.

2

Serpientes en nido fue el inmemorial espagueti

de los dinosaurios.

Buitre predador de quienes escapan en ruinas al desierto.

Buitre verdugo y tragador de inmundicias y roñas.

Devora inocentes y hasta envilecidos culpables.

Frijoles: pequeños ojos negros en el plato de la humanidad.                                                                          

Autorizan al oso polar un magro salario en focas.

Conejo siente náuseas en la boca indigesta del lobo. Zanahoria en la boca Indigesta del conejo.

Almuerzos suculentos y cenas opíparas quiméricos trofeo de épocas arcaicas y utopías del futuro. En estos tiempos, opinan algunos, no hay que ser sanguijuela para cogerle

gusto a la sangre ajena. Es el viejo juego de las clases sociales. Que incluye a la casi totalidad de los seres vivos.

Pájaros, conejos, elefantes, tapires, mis parientes y yo,

logran afinidades por la zanahoria, como parte de enormes competencias.

Algunos políticos proyectan exterminar al buitre. Culpan

al ave, los pícaros. No al infortunio.

Otros empresarios y otros proyectan monopolizar alimentos

y luego liberarlo al mercado, oferta y demanda.

Eventualmente y siempre los que menos devoran

son los más devorados por los que más devoran.

Si antes abundaron fabulosos manjares, muchos sinceramente creemos que ahora se extinguen o los ocultan a diario.

Hormigas construyen deliciosas trillos alimenticios

cuando salen por condumio. Oso hormiguero se relame

en esos atajos y caminos. Muerto el Oso, hormigas preparan un largo festín de vuelta que desemboca en orgía.

Vencejo engorda a costa de diminutas sabandijas

que anidan en el aire de su vuelo. Gorriones consumen

del comercio minorista de las migas terrenales.

Puma acapara senderos y se alimenta de viajeros

y transeúntes que aciertan a pasar. Durante sequías e imprevistos, algún día, polvo y luz del camino también ponen

la mesa y alcanzan a masticar puma.

Hombres, cuervos, lobos, polvo, luz y todos, otra vez  

se disputan el paisaje con fauces entreabiertas.

Otras bocas dominantes consumen de sazonados follajes

y esplendidas carnes en agonía. De mares ya salados

para dar sabores esplendidos a los vegetales.

En este acápite se intercalan historias, leyendas y patrañas virtuales, sobre quien se come o no se come a quien.

3

Tormentas, Lluvia, Sol y Tiempo, entretanto y seguido, consumen al jinete y su corcel. Devoran también del galope y

sus migajas.

FIN DE LAS HISTORIAS. Se entrecomen entre si las bocas, todas las encantadoras y dominantes bocas.

Minimalista barroca americano. Ilustración Félix Guerra

FIN DE LA ERA

Soy el individuo y grano de la especie.

EL ciudadano me acompaña acera.

Atributos físicos que cargo los llevan todos                                                                    

con igual intensidad. Atributos complejos

que cargan otros también los cargo yo

con grandes ilusiones.

Mi boca no canturrea pero dialoga.

Mi mano no se agita en los discursos.

Pero escribe versos.

Mi nariz es cada vez menos recta,

pero igual olfatea y presiente peligros. Creo o

creo reconocer a menudo tácticas y estrategias

que mueven los conflictos

No soy sordo pero a veces padezco sorderas

que protegen y permiten meditar.

Mis ojos no son azules ni verdes, pero

son de otro color: logran ver a kilómetros

de distancias y los astros en el cielo.

Lo imprescindible para no cruzar a oscuras.

No existen grandes desemejanzas, solo

pequeñas desemejanzas. No hay magnas

semejanzas, solo chicas semejanzas. No existen

enormes desigualdades,

 solo diminutas desigualdades.

No existes descomunales igualdades,

solo pequeñas igualdades.

Soy persona que firmo al pie de algunas cartas

y sufre amores. Hago oír mi voz

en el grupo y la familia.

Los que opinan saben que tengo

innumerables opiniones porque además

es lo único que tengo para mostrar.

Parezco sospechoso solo cuando cargo

sospechas. Camino entre ingenuos

y casi siempre parezco gente ingenua.

Camino en silencio pero voz diversa

acompaña por dentro. Avanzo distraído

pero escucho casi todo.

Soy pizca en la multitud y nadie

en la muchedumbre es mayor que una pizca.

Lo imprescindible para no cruzar a oscuras

Soy individuo y grano de la especie.

Un grano en la multitud de granos.

Fin de la era de pasar inadvertidos.

La hormiga y el grillo

Un verso de Esopo

Como un mar de terracota que se mece con el viento,

va y viene la hojarasca al capricho de su aliento.

Los desnudos centinelas con nostalgia las observan

a las hojas que eran suyas en los días de otros tiempos.

 

Sufre el grillo aterido mientras canta a las hormigas,

ellas miran desde un hueco todas juntas compungidas;

“cuando parta el otoño y le dé paso al invierno,

ese necio, finalmente, entenderá lo del esfuerzo”.

 

“Pobrecitas, todas ellas, hacinadas en su encierro”,

piensa el grillo mientras tiembla y se pierde en el recuerdo

de aquel día, en primavera, de su trance embelesado

por los visos del plumaje de un colibrí colirrayado. 

 

Largos meses concluyeron, salen todas del cimiento.

Las obreras ya se atienen a juntar el alimento.

Una interminable  caravana de frutos y ramitas

que acarrean diligentes sus pequeñas cabecitas.   

 

Una hormiga recelosa deja a un lado su cosecha.

Se echa a andar por los senderos, nunca dobla a la derecha.

Ya no aguanta esos veranos de absurdo conventillo,

solo quiere honrar la vida y cantar como aquel grillo.