A 4 manos

La tristeza

Llega

desgarra córneas

hiere párpados

tose sin pudor en mis narices

aletea en el borde de los labios

rasca la espalda de mis dientes

tiembla en la barbilla

lame el cuello

recorre el pecho con su hocico

baja

como siempre baja la tristeza

en su camino predecible hacia las tripas

encuentra el ombligo trasnochado

descarga allí su desaliento

se detiene en el olor de tu cuerpo

que inunda terco mis entrañas

recorre muslos

identifica un lunar

            dos cicatrices

roza indecisa mis rodillas

resbala un poco

se detiene en los tobillos

toma aliento

Llega a los pies

Me inmoviliza

Amilkar Feria Flores

XIX textos de “Palabra de Hombre”, perteneciente al cuaderno “Antropología Recreativa”

I

Lo reconozco: soy tan humano como el perro que me guarda lealtad bruta, como el agua que me sube a la cabeza (en lugar de humo) mientras la luna tira de mis ideas, como la mirada sostenida que me devuelve la mujer de cada mañana, como la tierra que cede levemente a mi pisada, como la tripa inteligente que no me reconoce más humano que al aire que respiro.

II

Estoy experimentando la evolución en carne propia. Es una experiencia urgente que me hace mutar cada veinticuatro horas. La angustia de no saber a dónde voy, se compensa con la feliz paradoja de tensar el horizonte sobre un paisaje que no deja descanso para mis pies. Los instintos se estiran, las ideas se encojen, las costillas crujen sus contracciones, y ningún órgano encuentra acomodo en el apretado espacio que se me ha designado para el delicado operativo de sobrevivencia. Ya no cuestiono absolutamente nada, dejando todo el mando al cuerpo, tipo de sobrada inteligencia. A esta hora de la madrugada, atizando el rescoldo de algún vestigio racional, descubro, con anatómica alegría, que mis mejores ideas están acantonadas en las piernas.

III

Desconócete, desobedécete, olvida que fuiste aquel que un día se conoció y obedeció por temor al desconocimiento y la desobediencia. Reconócete este otro lado, ya sin temor, porque la sabiduría infinita y la desobediencia oportuna son recursos indispensables para conocerte mejor.

IV

(Mareaje / a punto del naufragio)

Un argonauta, eso es lo que soy, perdido en el desvarío que tu vida lacia me propuso. Tú eres la sirena que entonó la marcha de las putas, empujando al vacío a los marineros incautos. – So imbécil (me digo), no se te ocurra pedirle otro número, que más muerto no puedes estar.

V

(Mareaje / a babor)

El vigía, en el nido de cuervos, grazna una vez más su soliloquio: “Otro banco de niebla”. La tripulación pierde sus dientes a razón de uno por día, bajo el flácido velamen de una calma que ya dura meses… ¿Y el capitán? ¡Oh, capitán, mi capitán, so maricón, enternecido contador de briznas! ¡Qué diferente habría sido nuestra suerte, de no haber escuchado tus órdenes!

VI

(Mareaje / a estribor)

A veces no sé si soy un navegante, o un náufrago, a bordo de una frágil galera tripulada por marineros que se amotinan cada doce horas. Mi fe es tan ligera, y a ratos fuera de lugar, como la gaviota que hace tres días se posó en el palo mayor. Mi lastre es diametralmente pesado, como el ancla que hace una semana echamos al agua por mero aburrimiento, o delirio, ya no sé. El recuerdo de casa, de la meretriz preferida, late en cada sien febril, agitándose en los sacos masturbatorios de la noche.

“¡Regresemos a Palos, a palos!” – Gritan los marineros a voz en cuello.

“¿A Palos…?” – Pregunto, casi en un temblor.

“Si, ¡a puro palos!” –Responden multitudinarios.

“¿¡Y las Indias que son menester alcanzar allende los mares, aun sin saber que apariencia tiene el horizonte del futuro!?” – Todos, incluso yo, momentáneamente calmados con mi arenga, caemos en la cuenta de la gigantesca empresa que abordamos. Da grimas ver sus rostros quemados, enjutos, desdentados, iluminarse levemente bajo el Sol de este marasmo, mientras repiten:

“…Las Indias, las indias, las indias…”.

VII

Finalmente acabé amistándome con Dios, ese incómodo parásito del subconsciente, que todas las noches se abre camino a empujones hasta la superficie de mis obcecadas aflicciones. – “Siéntate ahí, a mi derecha – le digo – mientras preparo café”. De no padecer esta soledad devastadora y escalofriante, que comparto irreparablemente con ese señor, creo que nunca hubiese hecho el ridículo de dirigirle la palabra, como mismo lo hago conmigo a esta hora del silencio.

VIII

1)

Pienso que hay algo en juego, además de las papas. La fila no debe romperse bajo ningún concepto. Hay modalidades disciplinarias que deben respetarse hasta las últimas consecuencias: Cualquiera podría usurpar mi posición (No. 10).

Una cola no solo sirve para espantarse las moscas, sino, categóricamente, para conservar el equilibrio.

2)

El reptil ha perdido temporalmente su cola. Ahora piensa otra cola. Perder una cola duele la mitad de la vida, pero salva las colas de la otra mitad de su vida.

IX

He descubierto un nuevo punto en el techo, en el cielo. A simple vista no puedo determinar si se trata de una estrella o un insecto, pero algo se arrastra hasta ese punto y lo engulle. Tampoco puedo precisar qué es lo que se arrastra con semejante apetito, ni si tiene patas o puntas. Me estoy quedando dormido.

TV

1)

La pantalla le devora las neuronas, como la luz borra la memoria de un viejo retrato colgado en la pared. La luz se lo traga todo con una voracidad espantosa, persistente, hipnóticamente irreversible. Ahora el galán le dice: “Corín Tellado, este cuento se ha terminado”, y ella se echa a llorar.

2)

Unos minutos de lucidez (tal vez diez), mirando una película del Canal 6, que en realidad no estaba entendiendo. La película trataba de unos chinos que no paraban de correr. Corrían por cualquier motivo y, cuando se detenían, se propinaban patadas y piñazos hasta decir no más. Era una película aburrida, pero, sin darme cuenta, estaba corriendo tanto como ellos. Viendo para adentro el guion de mi vida, comencé a trazarme un rumbo más interesante. Unos minutos de lucidez, después de tanta locura.

XI

¡Huye, escapa mientras puedas! ¡Te estás buscando para matarte! El homicida interior ha despertado con el apetito abierto, y no vacilará en clavar su acero en el prójimo más próximo: en ti, que solo te tienes a ti mismo.

XII

Soy un gran divagador, de vagar, de jugar. Pero, ¡me vago una y mil veces en la hora que descubrí el final del cuento! Ahora vago, o divago (si lo hago dos veces), hasta que me invente otro juego.

XIII

Así hablaba Zaratustra (transcripción del asirio, al griego antiguo, al latín, al alemán…)

“Me digo cada mañana: – Despierta, dormilón, que te van a confundir con un mojón. Pero después, tras un frugal desayuno y profunda reflexión digestiva, depongo un razonamiento aún más elaborado: – ¿Quién, que no sea yo mismo, me va a confundir con un mojón, si vivo solo? Dubitativo, observando el resultado humeante de mi pensamiento matinal, acoto: – ¿Quién de los dos es el mojón? Y en última instancia, de generarme tal confusión, – ¿Qué clase de mojón soy, un mojón dormilón?”.

R/

Soy la discrepancia de dos partículas subatómicas; pero, en un nivel superior, soy la querencia de una molécula de sodio y otra de cloro: Soy la sal de la vida.

XIV

Hoy amanecí resuelto a hacer cualquier cosa, o mejor, cualquier otra cosa. Hay cosas miserables y ruines que te hacen feliz. Otras, felices, surten el efecto contrario. “Si las cosas que uno quiere se pudieran alcanzar, tú me quisieras lo mismo que veinte años atrás”. Por eso hago otras cosas.

XV

Mis amigos tienen peste a boca cuando balbucean cualquier confidencia, y un azufrado aliento etílico cuando compartimos tragos. A veces parece que los amigos solo existen para hablar mierda, con el pretexto de limpiarla con alcohol. Mis amigos, de oscilante catadura moral, contienen la respiración cuando me acerco, borracho y confeso.

XVI

El picaporte, tan manoseado por leprosos y filósofos, es el mismo picaporte que ahora pulso; pero la puerta está atorada. Antes de entrarle a patadas, ya la vida tenía un plan maestro para mí, pero yo no lo sabía. Para colmo, derribé la puerta equivocada.

XVII

Las señales no pueden ser más elocuentes: la pitonisa duerme la siesta, el agorero ha bebido más de la cuenta, el funcionario rehúsa de sus funciones. El camino luce demasiado grande sin restricciones. El libre albedrío me hace trastabillar como a un borracho, porque la puerta deja un filo por el que cabría veinte veces.

XVIII

Reposando a los pies del Poeta, mi sueño se reparó de la muerte. El desgaste se desvanece en una región recóndita del cielo. A un tiempo, vuelvo a ser todos los hombres

humanamente posibles. Sesenta minutos caminando al Este de la profecía, sin siquiera dar un paso. / Pico Turquino, frente al busto de José Martí, 20/3/08

XIX

Sostengo mi palabra una vez más. De otro modo, la construcción gramatical caería al suelo convertida en un ripio de comas e interjecciones.

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Sobre el autor

Amilkar Feria Flores, La Habana, 1967. Egresado de estudios superiores en Pedagogía Artística, Artes Visuales, Antropología Cultural, y Producción Simbólica. Ha ejercido como ilustrador gráfico, analista de prensa, periodista y profesor universitario. Sus libros de poesía y narrativa breve se han publicado en Cuba, Venezuela y Argentina. Cuenta con numerosas exposiciones personales y colectivas en Cuba y el extranjero. Actualmente desarrolla el proyecto de experimentación artística Observatorio Entrópico de Palatino. Vive y trabaja en La Habana.

Es mi fiesta y, si quiero, escribo de Gaby Sambuccetti

Este año quise regalarme la escritura de este texto para mi día especial. Por eso lo titulé, “Es mi fiesta y, si quiero, escribo”.

Quedan tres días para mi gran fiesta multitudinaria (si no ven la ironía en esto, no tuvieron pandemia). Hoy, además, es el día de la poesía y parece que a la poesía también la saluda gente que después no la recuerda el resto del año ni por casualidad.

  Voy a ponerme seria: hace un año, cuando el encierro recién empezaba, escribía este texto sobre la pandemia. Fue justo el día de mi cumpleaños cuando empezó el lockdown en el Reino Unido. Vuelvo a leer mi crónica y pienso en el ayer, en el hoy.

Me acuerdo de aquel Boris Johnson hablando en las noticias, diciendo que íbamos a perder a muchos de nuestros seres queridos. Recuerdo haber pensado en la noción de comunidad con mucha más fuerza que nunca. Ese hecho que fue un shock, no lo fue del todo, porque para mis cumpleaños, históricamente, pasan cosas dramáticas. Cosas que no siempre están relacionadas conmigo necesariamente.

Si bien nunca dejé que esos sucesos empañen mis cumpleaños, incluso en plenos festejos, siempre sentí el poder de ese karma en forma de mensajes ocultos, diciendo que nunca debo olvidarme de la realidad, por más distraída y alejada que esté de ella. 

XXVI

“Esta fue la primera cosa

que he entendido:

el tiempo es el eco de un hacha

dentro de un bosque”.

Philip Larkin

En contraste con el 2020, en este 2021, la pandemia parecería estar por terminar. En mi isla de residencia, a mitad de octubre, la pandemia empezó con la nueva cepa y la histeria de toda una Europa y resto del mundo asustados y cerrando puertas, y luego continuó con un largo encierro. Durante ese fuerte encierro vimos pasar la noche, el frío, la nieve, la niebla, la famosa lluvia. Recién esta semana vimos salir un sol resplandeciente, por primera vez. Podemos afirmar que el 50% de la gente está vacunada en Reino Unido hoy. Y con eso, todo este gran paréntesis en nuestras historias colectivas parecería estar llegando a su fin.

Me pregunto qué nos deja esta culminación como escritores que siempre estuvimos marginados del mundo económico con nuestras actividades literarias, hecho que durante la pandemia se acentuó aún más. Es decir, se notó la falta de empatía con los artistas. La parte más chocante fue que todos consumieron más arte que siempre. Pero, tristemente, los escritores seguimos escribiendo, seguimos publicando, en este contexto contra viento y marea.

Durante este período que va desde que Boris dio su discurso hasta el día de hoy, me conecté y desconecté con distintas personas, como también lo hice con mis ciudades, con los WIFIs, conmigo, pero, sobre todo, con la escritura.

Es por eso que quise darme este festejo, que no es una sesión de Zoom, ni unos zapatos nuevos, ni una caminata por el parque. Es un texto. Son palabras. Quise regalarme estos párrafos, estos relieves de lo que quiero volver a ver en mis próximos cumpleaños, cuando la pandemia sea un recuerdo borroso de algo que nos cambió las vidas temporalmente y también, para siempre.

Quise regalarme este texto producido en este escritorio repleto de libros desorganizados en un caos sin pretexto alguno, entre cremas de coco, piedras amatistas de viajes que no recuerdo, resaltadores de bajo coste y millones de hojas y cuadernos reutilizados.

Quería un cumpleaños que represente esta otra pandemia: la de la introspección, los libros y la literatura; la pandemia que me mantuvo sana mentalmente en un mundo muy incoherente y desorganizado.

Durante la pandemia pude conectarme con mi ser escritora de manera más radical. Fue uno de los años que más escribí, gestioné, publiqué, colaboré, entre otras actividades.

Un amigo escribió un texto (que no puedo compartir todavía porque es inédito), donde dice que uno no es escritor como se es oficinista. No se puede salir de la escritura como se sale de la oficina. No tenemos una tarjeta para marcar nuestra salida de la escritura. La escritura nos atraviesa en todas nuestras áreas de la vida, es parte de lo que somos. Está en la esencia.

Ser escritor es más complejo que simplemente escribir. Este año cumplo treinta y cinco de ser escritora. Alrededor de veinte años de manera consciente. Y otros doce publicando y compartiendo con el “exterior” mis textos, ensayos, poemas, canciones y otros sin forma alguna.

“Envejecer no es algo para estar avergonzado.

Especialmente cuando toda la humanidad está en eso […]

es un gran privilegio no morir prematuramente”.

Bernadine Evaristo

Aquí estoy: escribo para el adentro, para el afuera. Y, muchas veces, es en ese medio where the magic happens. Me acuerdo que hubo un tiempo lejano en el que escribir para otro era tan aterrador, que prefería no hacerlo. Prefería escribir para mí misma y mis fantasmas. Pero un día decidí romper con esa falsa creencia de que el afuera era aterrador. Sacar las hojas de la vitrina.

Este último período de mi vida comencé a percatarme de que soy una escritora muy consciente de mi tiempo. Tengo un sentido muy afilado de lo que pasa a mi alrededor, sé leer el mundo literario en el que me muevo con mucho detalle, veo cosas que otros no ven con extrema facilidad y rapidez —No se pongan celosos, ustedes también tienen sus dones—. A veces, pienso que si escritores como Cortázar, Virginia Woolf, Vallejo, Shakespeare, Sor Juana, entre tantos otros (de cualquier época y con cualquier antecedente), se levantaran de sus tumbas y vivieran este presente, no podrían soportarlo: la reencarnación es un arte como cualquier otro, y, por ende, no es para todos.

Incluso a nosotros mismos nos cuesta aceptar este presente literario y de la escritura, nos cuesta aceptar ese terrible ego que es tan obvio como el Big Ben: los seguidores de Instagram, los algoritmos, los lectores que quieren todo cortado como si fueran bebelectores, los hyperlinks y los links, los fondos destinados a lo mismo, las reacciones, las fotos, los trolls, la extraña presencia académica y corporativa en redes. Hay muchas cosas raras que pasan en esta mezcla contemporánea de factores. Cosas raras como sentir presión por tener seguidores en nuestras cuentas de Twitter; presión que no es personal sino social: ¿eso no es raro, casi inhumano? Sobre todo, cuando los seguidores se pueden comprar por 3 pesos devaluados en el mercado ilegal.   

No sé en qué momento de esos 35 años vi toda esa mezcla como una posibilidad. La posibilidad del error: infiltrar las letras como un bug de ese sistema asfixiante. Ahora, tú lector estás leyendo esto por un error del sistema. ¿Por qué un error? Porque a mí no me pagaron para escribirlo, ni a ti por leerlo. Este sistema no quiere intercambios que no sean mercantiles. La Ninfa Eco es un hermoso error. Para mi cumpleaños me regalé emocionarme con la noticia de que este error de mi pensamiento se expandió como respuesta a un virus. Ahora tenemos tres equipos: el de Latinomérica+España, Reino Unido y Estados Unidos. Creo que muy pocas personas podrían entender la emoción de haber construido eso desde la base hace más de tres años.

Somos un equipo de escritores trabajando en una revista que no necesita followers para existir, ni necesita algoritmos, no necesita un mercado, ni sponsors. Se beneficia de ellos, como también lo agradece como una bendición extra (por favor no se vayan), pero puede continuar con o sin ellos. Al principio éramos unos pocos creando algo sin forma, con una emoción totalmente desproporcional a lo que es la crudeza del mundo literario.

Pienso que junto a mis poemas, La Ninfa Eco fue una de las mejores cosas que creé en estos treinta y cinco años, porque demostró que hay algo que escapa de las lógicas del capital: “Y la medicina, el derecho, la ingeniería, todas esas son necesarias y nobles para hacer la vida sostenible, pero la poesía, la belleza, el romance, el amor… Esas son las razones por las que nos mantenemos vivos”.

Mi segundo cumpleaños en pandemia me regaló la posibilidad de sentir alegría y felicidad por poder construir con pequeños ladrillos las cosas más ridículas, inútiles e impensadas, que son las más importantes de mi vida.


El otro día fui a comprar un café, y me quedé sentada, tomándolo, en una pequeña plaza que se mantiene casi desértica (a diario). Mientras lo tomaba, miraba a la gente caminar en sus burbujas-humanas de la pandemia. Todos estaban hablando y no había nadie viendo sus celulares. Miré cuidadosamente ese detalle. La pandemia nos recordó que también podemos vivir como en los noventa, en parte.

En una entrevista que me pasaron de Elon Musk con Joe Rogan, sobre el neurolink, Elon decía: “Ya todos somos cyborgs hasta cierto punto porque tenemos nuestros celulares como extensiones nuestras […] hoy no traer tu celular es como si tuvieras el síndrome de la extremidad fantasma, se siente como si algo estuviera faltando”. La tecnología es parte de nuestra vida y nuestro cuerpo. Los escritores ya no somos los de antes. A veces siento que esa evolución algunos la ven más clara que otros.

Vivir al filo del tiempo, en la cresta del progresismo literario es también un arte aparte. Entender la evolución tecnológica no se trata de ser un influencer, sino de ver la posibilidad. La posibilidad de crear algo bello con lo que tenemos en cualquier lugar y momento. No esperar más de estructuras y direcciones impuestas. Incluso las editoriales y las universidades más grandes y con mayores recursos se sienten perdidas. Este cambio es drástico y se profundizó con la pandemia.

Lo nuevo y lo diferente siempre es visto con ojos de estigma; el estigma de que todo tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, no puedo pensar en un momento mejor para escribir que en este hermoso caos en el que todavía se pueden tener ideas.


A veces pienso que vivo al filo de alguna periferia de una gran y pequeña ciudad, en los márgenes de la selva actual, en unas aguas que se filtran con las nuevas lecturas. En ese escenario, en esas maderas, es en las que cumplo treinta y cinco años como escritora y gestora, como alguien que pensó en soledad y en el encierro de su comunidad. Hoy podría estar en una fiesta por Zoom, pero preferí estar en esta felicidad, en la alegría de las palabras que van y vienen, que nos forman como las piedras a la arena.


En este cumpleaños quiero celebrar la palabra porque es la única que puede gobernarnos y liberarnos como el fuego incandescente de una velita de colores que nunca se apagará. Este día me trajo la satisfacción de vivir este momento, este hoy eterno que es lo único que soy.

No sabemos cuándo nos vamos a ir de esta fiesta, no sabemos si todo lo que tenemos mañana va a desaparecer con un inesperado giro de suerte. Nada es propiedad privada en este mundo de apropiación. La vida se derrama de manera tan, pero tan salvaje frente a nuestros ojos, que no nos queda otra alternativa que vivirla con la máxima pasión.

Vivimos rodeados de muerte emocional, pero es hora de crecer y arribarse a ese precipicio que es la vida. Voy a dejar unos versos de uno de mis poemas The Good, the Bad & the Poet:

“Somos menos que polvo.

Somos una hoja que cae.

Y la belleza esta escondida

En la manera en la que caemos”

Quisiera completarlo con una cita de la novela de Ricardo Piglia, El camino de ida, “En la caída soy un halcón”. Me gustaría ser ese halcón que cae en esta vida literaria que elegí. No me refiero al aspecto agresivo del halcón, sino a la cualidad de volar siendo libre y respaldado por la propia disciplina e independencia de su edad, la edad de oro personal.

Me gustaría volar y caer con aspiraciones y anhelos; subir y bajar como solo puede hacerlo un animal. Llorar y reír por la incertidumbre y la certeza de que somos menos que polvo, conglomerados de polvo, tan mundanos como el que se acumula debajo de la cama. Somos tan terrenales como ese polvo que barremos, nunca estamos limpios, nunca perfectos. Siempre escondemos, pero hay poquísimos momentos en el que nos abrimos como un libro, y dejamos que otros vean mientras nos atrevemos a verlos: no hay nada mas celestial que eso, ni siquiera el polvo de las estrellas.

“El ser más inesperado es uno mismo:

Hasta las esfinges nos miran con ojos asombrados”

Silvina Ocampo

Voy a terminar agradeciendo a todos los lectores, sean cercanos o no, por dejarme compartir esto y pasar mi cumpleaños en esta extraña transacción que son las palabras.

Otros poemas de Gerardo Montoya

FOMO

quiero escribirte uno de amor, pero

el celular me incomoda

acumulo citas onda

Back To The Future

y una impagable deuda kinesiológica

en la columna vertical

.

el espacio de lo público

está recubierto por un manto fino

que no es

polvo del volcán:

es un velorio de cuellos

desergonomizados

.

en el bondi

tienen tatuada eutanasia

la palabra eutanasia

junto al logo

de una ONG inglesa

.

en las líneas del subte

la guillotina enceguece en las horas pico

a los títeres de Pappo

a los raperos

en recuperación scratcheada

y a los magos importados del país

popustalinarcopetrolíficado

.

en la plaza del barrio

envenenados los linyeras

que apestan

a la mezcla de perfumes

de quienes se les sientan encima

paco

rabanne y fresita

con meo de perro registrado

en las Líneas B

C

D

(nunca,

pero nunca la H):

.

en la capital parisina

sólo los pobres osan confundir

un GRUPOBONDI con cemento

todas las cabezas enterradas y carentes

de cobertura médica y wifi

.

(ver Cementerio

de animales de Stephen King

autor original

del remake de IT y otros

bestsellers en boxoffice)

.

cuesta un huevo escribir amando

.

hablando de payasos

como metáfora del capitalismo sir mix-a-loteado con globito

(OJO

que no es sinónimo de forro

en este antro

la transmisión es sin sentido):

.

acá va una

gratis para los niños

dijo John Wayne Gacy

como sinónimo de “Kiss my ass”:

con la edad       #quack

dejás de coger

(exceptuemos a Brad

en Benjamin Button

por motivos de público conocimiento

como ya lo dijo Freud

en el trece de Amorrortu

en Millenials

polimorfos sin Tabú):

.

“el Viagra sirve para otra cosa”*

.

y eso no es todo el colorín colorado

amigos de Bugs Bunny

también dejás de ir al cine

porque la niñera te caga sistemáticamente con su calentura de boliche

limítrofe de la ciudad

.

porque cesa de existir

la soledad compartida

en las cuotas

sobre las que dormimos descalzos

.

para eso nos casamos

para esto

.

en el sindicato del amor

la burocracia no es joda

posta no es joda

el divorcio es el diploma      postuniversitario

que nunca es ad honorem

y siempre es ad hoc

aunque lloriquees con tu analista lo contrario

en el fondo

no tenemos en claro        si quisimos mentirnos

con las malversaciones de la aorta

mitologizada

en el afiche que los dos

colgamos como a Nelson

Mandela con mal gusto

justo encima del futón

en el nuevo monoambiente

con expensas de apartheid

.

/**

 * inserte aquí

 * otra foto de Arjona

*/

.

pero al menos hicimos una fiesta

y qué buena fiesta joder

coño

(Anagrama es importado)

me puse tan en pedo

que ya no recuerdo

quién vomitó encima

del cadáver de la abuela

en vestido metastásico

de transmisión intercontinental

.

(ni nos metamos con los Nazis

no sea que ofendamos

a los futuros diestros alternativos)

.

¿éramos jóvenes?

¿éramos inexpertos?

¿éramos boludos enguerrillados idealistas burgueses

de película noventera

que la rompió en taquilla

cuando era eso

llamémosle

Titanic

o Ace Ventura en cartelera?

¿o es que había una promo irrefutable

de 2×1 en champú?

.

(¿te diste cuenta que hubo tres películas

antes de llegar al consumo de alcohol?)

.

en el amor

como en las drogas

el factor determinante es la herencia

la cual se resuelve

tomando entre las manos cosas que astillen

cosas

como erizos de mar

o un colibrí azul        en verano

deben estar vivos

antes de aplastarlos

.

lleva una vida cauterizar las heridas

.

paciencia™

laboratorios Bagó

.

poema del libro ‘Decálogo para la clase media que se hurga el pupo y en el filo de la uña encuentra, sin sorpresa, una maraña que es deuda ilegítima añejándose’ publicado por Qeja Ediciones.

.

.

.

¿Cómo se come esto?

Para Ren Hang

.

quiero perderme

en el último         beso negro

pero se me cancela la descaga de Tor

no hay mirror sites

ni mirror servers

.

sólo una cola

.

radiante

de descargas inconclusas en los bordes

de la interfase pulsional

.

se me infecta de warnings la Mirada

.

¿a quién tengo que pedir permiso

para no volver?

.

poema del libro ‘Decálogo para la clase media que se hurga el pupo y en el filo de la uña encuentra, sin sorpresa, una maraña que es deuda ilegítima añejándose’ publicado por Qeja Ediciones.

.

.

.

MIGRACIONES

a mí me gusta el Viagra

porque me hace recordar a Dear Wendy 

(ver IMDB 

de Lars Von Tier circa 2000ish)

las mujeres no lo entenderían 

tampoco

nosotros sin ellas 

mis queridas pastillitas 

gracias por forzar mi cuerpo a coger 

gracias por no pararme el corazón

en la primera cita 

aunque me meta suficientes miligramos 

como para matar a un pollo 

o a un perro chiquito 

gracias 

porque en el pacto de lo no escrito 

el honor entre varones anónimos asegura 

que los técnicos farmacéuticos

que hacen sus prácticas profesionales 

y los jóvenes graduados 

-los viejos ya ni me miran- 

me devuelvan la receta con una mueca partida 

cada vez que salgo a comprar

tus paquetes de diez 

gracias

por tu presentación masticable y en comprimidos

gracias por tu disolución rápida 

en mi sistema gastrointestinal 

gracias por haber expirado tu patente 

por todos nosotros

gracias por cargar con plomo 

a este fierro sin hueso 

con el que me disparo los sesos para encontrarme 

vacío de preguntas 

gracias por darle vida a quienes por razones orgánicas inoperables o falencias genéticas

o expresiones fenotípicas tristes

no pueden ponerla sin tu bendición

gracias por ahuyentar las pesadillas recurrentes en los veteranos de guerra que se automedican

con sobredosis por las noches

gracias por hacer indiscernibles 

nuestras ausencias 

gracias por preservarnos de las fauces 

del deseo ajeno

gracias por alejarnos de la certeza de la muerte en la putrefacción de nuestros miembros 

gracias por acompañarnos a Las Vegas aunque seamos sólo un cúmulo

de futuras hipotecas 

y duelos mal hechos 

gracias por tu amor incondicional y en tres cuotas 

gracias por tu fecha de expiración prolongada 

gracias por tus muestras gratis en los consultorios privados 

los miércoles de cada mes

gracias Viagra 

sos el padre que nunca tuve 

sos la madre que me mira con un cariño silvestre

sos el buitre que me arrastra por el desierto

y quema mis palabras con arena sublingual  

y acaricia con plumas sucias 

todas las puntas agrietadas en mi piel 

y me arranca 

a picotazos quirúrgicos el hígado 

y el vaso

hasta que dejo de serlo

mientras un azul sin fronteras calcina 

un iris agoniza sin parpadeos

dos puntos

el arrojo

el arrojo al borde de un oasis turbio y un puesto abandonado

con un cartel en un idioma

ilegible sin testigos 

.

inédito

Poemas de Alejandro López Pomares

.

SU LARGA MELENA

Anochece,

paso a paso las luces rojas

se sumergen en la ciudad temblorosa.

Laten las manos al volante,

la música al ritmo del beso lento

de las copas de los árboles

sobre las aguas turbias de un verso.

.

Es de noche y ventana abajo

las luces se suceden y seducen,

la densa niebla se asoma a las ventanas, abraza las fachadas.

Me descubro mirándome cara a cara.

Bajo las sábanas, entre gemidos,

una pierna desnuda profundiza en el abismo

sobre el que a veces tú y yo nos hablamos sin saber bien qué decir.

Y me descubro tocándome la cara,

en el frío cristal, especulo, cada gesto.

Afuera se intensa la blanda niebla blanca.

.

Es de noche y recorren las calles las palabras

se cruzan y fugaces, caen rotas.

Los escaparates y sus cámaras y pantallas

nos roban el alma a fotogramas.

Mientras, destiñe los rostros la lluvia. Rostros de tiza.

Detenido en medio de la nada.

Destiñe los rostros la lluvia

y un gran lienzo sobre el asfalto

pronto se pierde por las grietas.

.

Se retira la noche

a los callejones y esquinas en vilo

con su voz un suspiro y su larga melena

nos deja en medio de una calle y sin mapa.

Un coche se detiene

mis ojos un espejo.

Un vacío mis pasos me da tiempo a sentir el frío

y en su fuga el mismo brillo de unos labios compulsivos

repitiendo el último verso,

empobrecen todo cuanto besan.

.

(La soledad tras el ruido de fondo, Ars Poetica, 2019)

.

AUTORRETRATO

Recógeme

en tu regazo me siento

un alma en pena

de muerte rebrota

la luz de una luna segada en el cielo en pleno día

persigo en la hierba mi propia mirada

un jardín en blanco y negro

y tú y yo sentados sobre la valla de madera en pausa

el sol que sube y cae

nos relata un terremoto en medio de un letargo que se ensancha.

Silencio mar de nubes

tomada de la mano

a la espera rápido se devora todo

tan sólo un instante me pides

no asientas tan cruel

que son vidas

latentes

a nuestro alrededor intenso

como un corazón a paso lento,

que pasó tanto

t-a-n-t-o tiempo

perdido en los suburbios

que sólo abrazado a las ruinas se siente parte de este olvido.

Dime lo que quieras,

no creo que haya una sola verdad

que no contenga entre sus letras

cada una de todas las mentiras.

Yo, mientras tanto, difuminaré el contorno de las cosas con mis dudas.

¿Durante cuántos años recorrieron la periferia tus anhelos?

¿Cuántas veces te verías sin saber si eras tú mismo

quien saluda al pasar?

¿Cuántas noches distancian tus sueños de los míos?

¿Cómo voy a reconocer mi rostro

si hace tanto

t-a-n-t-o tiempo

que me busco a oscuras en la otra mitad

de la foto?

.

(La soledad tras el ruido de fondo, Ars Poetica, 2019)

.

LA MISMA SENSACIÓN

Desde el balcón de mi casa de verano veo Marte

y pienso en la guerra de Siria

y en que los planetas no vibran sólo duermen acurrucados.

Entonces, todos somos un sueño,

personajes

de un escenario que se ilumina

porque alguien necesita vernos,

necesita distraerse y le damos el capricho.

¿Y las olas? ¿y este viento que me incomoda en esta noche de verano?

Y el silencio, los terremotos, la luna que todavía no ha salido,

los celos, la envidia, la desidia,

el sexo, tu piel, el frío,

un insecto sobrevolando una pistola que apunta durante los mismos tres segundos

a un tipo en Alepo, en Guayaquil, en Barcelona o en un Walmart en El Paso,

mientras se pregunta por qué

y trata de repasar su vida y se ve allí mismo una y otra vez porque no puede desviar la atención del cañón que está por cegarle para siempre.

Sigue sin salir la luna

pero la gente en la playa (a pesar del frío) se empeña en reencontrarse con su pasado

y no recuerdo si dije Marte o Júpiter

pero lo único que veo ahora desde el balcón es una luz que tintinea bordeando el horizonte

y no dejo de pensar si las estrellas fueron barcos

que quedaron enganchados al moverse la cúpula celeste,

cuando me salta la notificación de un “me gusta” por la foto que subí a Instagram

hace tan sólo dos semanas en plena luna llena

una noche como la de hoy

en la que no pasé frío

pero la gente seguía añorando su pasado

como una noche y otra y otra y cientos de ellas

al abrigo del verano.

Distintas formas de mirar, sí,

pero la misma imagen y la misma sensación desesperante

de que nada cambia.

.

(inédito)

.

UN CUTRE ESPECTÁCULO

Cuenta Godard que el origen del cineclub

convirtió en arte la realidad.

De los años 20 conocemos la decadencia,

el jolgorio, las prohibiciones y el hundimiento.

Han pasado cien años y hemos hecho

de la vida

un cutre espectáculo.

La decadencia se acentúa

el jolgorio es necesidad

lo que se viene

las prohibiciones

quizás harán a los artistas resurgir de nuevo

quizás nos hagan escondernos

y banalizar otra vez

lo que se estaba convirtiendo en indiscutible

pero de tan manoseado estaba quedando sucio

irreconocible.

Cuenta Godard

“Todo se puede hacer

salvo

la historia

de lo que uno hace”.

Por tanto, todo lo que contemos de nuestro momento

será pasado al instante

toda película

convertirá en farándula o en arte, en el mejor de los casos,

una realidad que ya no es la nuestra.

Dice Godard, pero rehago yo, que ya está bien de Godard,

que entre todo lo que nace y todo lo que muere

entre lo que pasó ayer

y lo que vendrá

entre nuestras decadencias de hace cien años y la del presente

hay un intercambio continuo

e indiferente.

.

(inédito)

.

Sobre el autor

Alejandro López Pomares (Orihuela, España, 1983) es escritor, poeta, profesor e investigador. Licenciado en Antropología Social y Cultural y en Biología, gestor del patrimonio cultural, natural, artístico e histórico. Autor de la novela La mirada perdida (Celesta, España, 2017) y del poemario La soledad tras el ruido de fondo (Ars Poetica, España, 2019). Es editor y redactor de la revista literaria digital La ninfa Eco. Ha desarrollado los proyectos digitales Instrucciones para una obra de arte y Un pueblo bot a bot.

Incluido en las antologías Empireuma. Revista de creación, Especial año XXX (Orihuela, 2015) y Encuentros con la poesía en la Casa Natal de Miguel Hernández. 27 poetas (Fundación Cultural Miguel Hernández, Orihuela, 2019).

Poemas de Martha Mega

frontera

pensé ¿qué querría yo de un poema
en el desierto? ¿querría en lo más mínimo
un poema?
uno quizás que sirva de escalera
una alternativa a morir de sed
que sobreviva tres semanas sin probar bocado
y sepa qué hacer si me muerde una serpiente
o cómo localizar la estrella del norte y para qué carajos
sirve localizar la estrella del norte
si está igual de perdida allá arriba en un desierto de espinas brillantes
que yo que sé dónde estoy
lo que no sé es dónde está todo lo demás
dormí bajo el muro
soñé una escalera la más grande
un poema que pueda seguir como a un mosquito
hasta el siguiente cuerpo de agua
hasta el siguiente cuerpo
de lo que sea
con que se mueva

pero no dispare

.

.

.

sumergida en la tina

pienso en tu novia de juventud

muerta en el incendio

me secas el pelo con la toalla de tu hijo

que no conozco

recargas la cabeza en el borde

cerca de mi pecho

así se consuelan las visitas

junto a las camas de los enfermos

no dejo de mirar mis dedos pálidos

la piel les queda grande como un guante

como si algo la estuviera

derritiendo

.

.

.

Lo siento, Wendy, pero no confío en nada que sangre durante cinco días y no se muera, dijo el Sr. Garrison

la causa de tus ideas suicidas cada mes

es el agua

dijo mi psiquiatra

justo antes de menstruar

soy una esponja inmensa

a punto de escurrir del fregadero

el líquido oprime mi cerebro

y yo deseo morir

pienso en el porcentaje de agua

que compone mi cuerpo esos días

pienso en volver al agua

como a las cenizas

.

dijeron los diarios

es común encontrar a las víctimas de feminicidio

asfixiadas

con su propia toalla sanitaria

en la garganta

.

qué concluyes del experimento

dijo el profe de química

sosteniendo en alto el vaso

extrajimos limadura de hierro

del cereal que solemos desayunar

la mezclamos con ácido clorhídrico

y todo se tornó color sangre

.

concluyo

el filtro de mis ojos es herrumbe

pienso en la cantidad de hierro

que compone mi cuerpo

y si podría forjar una espada

con toda la sangre que desperdicié

.

¿por qué una chica se desmayaría

al ver la sangre?

dijo Ygritte

no conocemos otro color

.

.

.

Sweet home

esta no es mi casa

aunque el tapete de la entrada lo asegure

esta es una casa que paga la deuda de mi casa

que ya no podíamos pagar

mi padre logró negociar con el banco

de manera que ahora debemos

a 35 años

el mismo dinero muchas veces multiplicado

pero mi padre ha aprendido

a renegociar la deuda a perpetuidad

de modo que podamos seguir pagando

toda la vida

.

.

.

Breve

lo nuestro
si es
será breve

.

todo lo bello es breve

.

no nuestros cuerpos
inabarcables
inacabables
corruptibles

.

los dos

juntos
seríamos una criatura diminuta
bella de puro terror

.

un ramito de plumas frescas
un amasijo-regocijo de pétalos

.

lo nuestro
si es
será breve

.


casi mejor que no sea

.


lo bello me enfebrece
y juego a matar
el camino de hormigas
de mi pecho
y a arrancar las alas
de una en una
a todas las palabras dulces

.

.

.

Sobre la puerta del matadero había

un número inmenso. Era el número cinco

despiertas gritando en otras lenguas

aunque tu madre te dio de mamar hebreo

tu padre te golpeó en tzotzil

tus secretos los guardaste en árabe

.

acá hay otros que dicen que se llaman

arios, mexicanos, tutsis, israelíes

lamentablemente

no eres parte de ellos

brother perdido de babel

sabrás qué responder

si alguien te pregunta

cuál es la cosa más dulce en la vida

alguien _por decir algo_ de tralfamadore

¿qué dirías?

.

creo que deberán inventar

mejores mentiras

o tendrán que continuar sin nosotros

.

que nos cuenten otra Historia

para que tomemos fuerza y nos arrastremos

como los desafortunados mamíferos que somos

hasta un bosque lejos de las llamas

un bosque hecho de todos los bosques

.

que cuenten una historia sobre viajar a otros planetas

vámonos a la ardiente dresden que es como una luna ardiente

o al silbante acteal vámonos

a mirar las estrellas o lo que sea que surca el cielo en gaza

.

que sea la noche del 13 de febrero de 1945

o la mañana lacandona del 22 de diciembre de 1995

o la tarde hace cinco años cuando mamá no regresó

.

si alguien te pregunta cuál es la cosa más dulce en la vida

¿logras dormir?

yo diría

despierta ahora

en cualquier lengua

salimos a quemar la ciudad mientras dormías

.

.

.

Sobre la autora:

Martha Mega (Ciudad de México, 1991). Escritora, actriz y directora de teatro. Estudió Literatura Dramática y Teatro en la UNAM, así como diplomados en experimentación artística y en periodismo de investigación. Autora de los libros de poemas Vergüenza (Mantarraya Ediciones, 2017) y Casa de Citas (UAM-X, 2021). Dirige e interpreta espectáculos de poesía escénica, de manera individual y con el colectivo multidisciplinario Literal Sound Machine. Da talleres de creación e interpretación de poesía.

En 2019 fue incluida en la lista de Forbes México de Los cien mexicanos más creativos en el mundo.

Imagen: Liz Montoya

Poesía incendiaria de Gerardo Montoya

Foto: Liz Montoya

.

.

.

niño sirio internet

.

Aylan

sos Alfonsina

en el siglo presente

hiperconectados

fronteras y mar

.

Desposeído

una otra

última vez

y cálido blanquecino

tu vómito como espuma

un líquido tierno

apagándose

.

En la orilla de internet

la sed reina al ganado

.

Todos los colores

todas las banderas

nadie sabe pronunciarte bien

.

Tengo por cementerio

el search bar

.

Google arrancó

mi botón

favorito del home

I’m feeling lucky tonight

ningún atrevido

compite aún hoy

con Pharrell

Daft punk

.

Sos magia

eterna en la red

niño sirio

llanto internet

foto mapa

Siria         

log in en Face

.

Tu odisea será ejemplo

en la facu

en el master

en el MBA con orientación

Avatares

tragedias y memes

en Semiótica II

.

Chupame la transmedia

.

.

.

Dejá de tomar merca mamá

.

Sé que estás cansada

que las noches son duras

querés distraerte

aunque sea un poquito

el esquema del paco

en el sueño no va

.

Scrolleas en el newsfeed de nuevo

primero la mala

luego la izquierda

Laura Gutman del PRO

.

Frená esa angustia

resistí con aguante

regresáte al Ashtanga

que te pega mejor

.

Comprále al Loro

al Flaco

o al Mago de Villa Luro

si estás en Rosario

andá con el Mono

o al que haya dejado

en su posición

.

No me cortes

no soy frula

soy tu hijo

dejá de tomar merca mamá

.

No frotes mi panza

con tus hediondas encías

si me vas a besar

enjuagáte la boca

.

.

.

El mar

.

el mar está compuesto de fantasmas 

de peces unicornio 

de glaciares aburridos 

de piratas que han perdido su cimitarra o su tesoro 

pero han conservado al hombro a su cotorro fiel 

fantasmas de inmigrantes con chaleco 

o sin 

y también 

las cenizas de papá 

y también 

lo habita un plancton que baila vals 

cuando la luna canta 

y las olas hacen pogo   

ahí también vive 

una familia de krakens 

con un krakencito llamado Manuel  

y los temibles 

guardianes del fondo  

que son seres que se disfrazan como nosotros 

pero que viven en el abismo 

y cazan a sus presas 

con artillería bioluminiscente

y cuidan con recelo  

las flores de plástico de un jardín 

majestuoso

.

.

.

Nota al lector: De los tres poemas que acabas de leer, “El mar” aparece por primera vez en esta revista. “niño sirio internet” y “Dejá de tomar merca mamá” pertenecer al libro ‘teamogrupoclarín’, publicado por editorial Pánico el pánico, del cual puedes saber más en:

https://www.teamogrupoclarin.com/notas/2017/8/22/teamogrupoclarn-en-revista-crisis-30

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Sobre Gerardo Montoya:

(Monterrey, México 1984). Se dedica a aceitar las interacciones entre pantallas para sostener la fantasía de Mercado. Publicó www.teamogrupoclarin.com y www.decalogoclasemedia.com. Coordina el Comité de Escritores Jóvenes de Centro PEN Argentina. Chambea en Qeja Ediciones. Colabora en la curaduría y la organización de Poesía en Tu Sofá Argentina y el Ciclo Internacional Hiperpoesía. Dirige El Gym Pop-up poético en el Centro Cultural Morán. Desconoce si es rastreable su historial como prosumer circa 1995.

Más data en: www.gerardomontoya.com. #teamogrupoclarín #decálogoclasemedia #qejaediciones #hiperpoesía #gerardomontoya #elgympoetico #poesíaentusoafáargentina #sujetoshíbridos #siempretoday 

Ángel José Martínez Haza

Poemas de Ángel J. Martínez Haza

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Abre su mano

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Ella abre su mano y cuelgo

como una gota de lumbre gastada.

Entre la superficie y el sin-lugar

hay un océano donde todo disminuye.

.

Luego alza sin ofrecer

todas las consonancias posibles,

una ruta en su costado, cuatro nueces.

.

Siento llegar la brisa sin palabras,

la brisa sin contornos, sin dolor.

No consigo el gesto que será eterno.

Y junto a nosotros

la ceniza de los días.

.

.

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***

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Segundo testimonio onírico

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Me descubro

hurgando las mismas calles de la infancia,

corriendo desde el bosque

hacia almacenes dorados

junto a las ruinas del pueblo.

Ruedo y me detengo en la tortuosa escalera.

Compro un libro que no existe.

¿Cuál es la verdadera compañía,

cuál la abundancia vital, el reino

de los cielos para armar

entre los pequeñísimos milagros del hombre?

Trata de saber si estás dormido,

si en verdad y completamente estás dormido,

soñando el reverso de tu historia,

lo que debería ser nuestro viaje

por la tierra,

creyendo una vez más.

.

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***

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Secretos del oficiante

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Quería anunciar los pabellones,

la fijeza del motivo,

tu paso de campanas en la bruma.

Aletea, salta en nuestras bocas

el legado casi vano de los escribas.

.

Salpicados así de incertidumbre

abordamos la mañana en espirales,

abierta la mano para que caiga el mundo.

.

Finjo ser un bosque enfrentado a la intemperie,

un albatros

adivinando el oleaje en la noche ciega

hasta que llegues, indecible,

a restaurar el asombro y la figura.

Un hilo de savia muda su cauce.

.

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***

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Sobre Ángel J. Martínez Haza

(Cuba, 1979) Escritor y músico cubano-argentino. Recibió el Primer Premio de Poesía de Buenos Aires, 2011 y el Premio Provincial de Poesía, Salta 2017, entre otros. Ha publicado: Diálogos del encantador (Vigía 2006), La forma de un sueño (Matanzas 2008), Reino y Travesía (5 sentidos Noa, 2013) y Estancia recobrada (Fondo editorial, 2018). Sus textos han aparecido en revistas literarias como Vigía, Matanzas, Punto Cultural, Excéntrica y Artenauta, así como en antologías de Argentina, Cuba y España. Es miembro de la UNEAC.

Hyam Plutzik

Descubrir a Hyam Plutzik

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Por el camino de la amistad, mi querido Eduardo Goldman, gran novelista argentino, trajo a mis manos un libro sin título: “32 poemas”, es todo lo que lo identifica, y un nombre, Hyam Plutzik, poeta norteamericano que “empezaba a ser prominente”, cuando le llegó la muerte, hace más de medio siglo. Su hija Deborah, sus amigos y otros grandes poetas lo han traducido y han elaborado esta obra de la que hoy comparto tres poemas, inéditos en español, desconocidos en nuestra Hispanoamérica que se precia de su sabiduría poética. Las siguientes referencias al autor son tomadas del prólogo y presentación del libro. Los poemas son una selección personal, aquellos con los que creo se puede entender un poco la pluma de este hondo poeta vanguardista.

“Hyam Plutzik nació en 1911, de padres inmigrantes de Bielorrusia, en un hogar en el que se hablaba yiddish, hebreo y ruso, en medio de la dureza de los edificios de ladrillos, en Brooklyn, y el desfile constante de los autos y el ruido de sus motores, con el resplandor de las luces de las calles brillando en la ventana de su habitación…”. (Richard Blanco)

“Consideremos, pues, este “pequeño libro”, como lo llamó modestamente Edward Moran, como un gesto no solo para revivir la memoria y la obra de un brillante poeta estadounidense, sino también para hacer su obra universal…”. (George B. Henson).

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A mi hija

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Setenta siete traidores bloquearán el camino

Y quienes te aman serán pocos pero más fuertes.

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Setenta y siete traidores, hábiles y variados,

pero no les temas: no tienen importancia.

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Has de aprender pronto, pronto que a pesar de Judas

Las grandes traiciones son impersonales.

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(Aunque muchos pretendían ser Judas, con la voluntad

Y la capacidad, pero pocos con la valentía).

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Has de aprender pronto, pronto que aun el amor

No puede servir como escudo contra los demonios abstractos.

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El tiempo, el frío y el fuego, y la ley del dolor,

La ley de las cosas cayendo, y la ley del olvido.

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Los mensajeros de rostros y nombres conocidos

O de formas familiares, son inocentes.

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(Traducido por Jonathan Rose)

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***

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Entropía

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He visto la herida que la materia provoca en el espacio,

La cavidad en la página vacía del papel blanco.

En el día que la mención de ningún demonio muerto pudo

sostenerlo

Vi la tensión del Ser en todos los objetos,

Resistiendo a la ceñida primavera

De número infinito y a los fuegos del tormento nebular

Hasta el último día, cuando se tiendan aplastados como una polilla

En las manos de un niño, o una criatura bajo el mar.

.

(Traducido por Gastón Virkel)

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***

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Los gansos

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Un alarido que viene de ningún lugar

Eleva la mirada al fin hacia la luna

En el espacio gélido, un escuadrón de gansos salvajes.

.

Más allá del cañón del cazador o de su voluntad

Ellos se apresuran hacia el sur, hacia las marismas secretas

Donde marcan el paso los hombres armados

.

Del momento y del vuelo. No hay fuerza más poderosa

(En el arrastre de la pasión monomaníaca, el tiempo)

Que la voluntad hacia el destino, que es la muerte.

.

Valora el esplendor intermedio de las aves.

.

(Traducido por Pedro Medina)

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Sitio de Hyam Plutzik: http://www.hyamplutzikpoetry.com/

Breve colección de poemas: Alejandro Carro

AGUACATE SIN SEMILLA

Recuerdo cuando eras eterna,

cuando no podías mirar por más de seis minutos un puñado de soledad para no subir de peso.

Te pienso cuando eras bella,

cuando tu piel tenía la textura de lo infinito;

entonces no debías escuchar el sonido de lentejas cayendo

porque de lo contrario sacarías de quicio a las básculas con el aroma de la gordura.

Recuerdo tu alma aquella tarde que fue etérea;

en esos tiempos te enfurecía aspirar el sonido del crepúsculo

porque entonces la cinta métrica te castigaría y los látigos se negarían a medir tu cintura.

Te rememoro cuando sólo podías tocar el olor de las frutas una vez cada quince días

porque si no el espejo se rehusaría a transmitir en alta definición

la imagen que le mandabas desde lo más profundo de tu cerebro.

Te evoco repartiendo volantes donde anunciabas los secretos desnudos de tu privacidad

a cambio de que tu espalda jamás perdiera las alas que le crecieron en la adolescencia.

Te veo cuando sólo deseabas alimentarte de electricidad

porque era de las pocas cosas que no aportaban calorías pero cuyo tacto te resultaba insípido.

Te miro infinita como la noche,

lejana como lo que está cerca,

eterna en tu muerte muda, pétrea, inanimada que da escalofrío

pasar frente a la puerta de tu sepultura

de donde de vez en cuando sales para recordarme los detalles de tus dietas.

***********

5 VS. 2

A veces llueve dentro de mí

y es una lluvia que se escurre hasta la última de mis tuberías,

una lluvia que gotea en todas mis llaves.

Si llueve afuera el frío me despierta de la esclerosis laboral,

de esta vida de costumbres de oficina.

A veces desearía que Dios hubiera terminado de construirme,

que me hubiera puesto piel ahí donde se me miran los ladrillos.

A veces quisiera estar hecho de tronco y no cemento,

quisiera ver más bosque y menos avenidas.

Qué tristeza da saber que son siempre cinco contra dos;

¿por qué no cuatro contra tres y que todos en el mundo pudieran ser felices?

Cómo odio a los fumadores cuyas ansias se meten por mis rendijas y me irritan la ventilación.

El humo de su aburrimiento enfermará de cáncer mis paredes y manchará de amarillo mis ventanas

cuyas pupilas ven rodar todos los días la soledad.

Y siempre cinco contra dos, dos solamente que no pueden defenderse;

aunque esos dos sean tan brillantes como la luna cuando estaba nueva y tenía todos sus watts,

todo el tiempo serán vencidos por la insidia de los cinco.

Si por lo menos dentro de mí habitara una mujer,

si por lo menos me alumbrara sólo un poco de belleza,

si en mí brillara algo de música que pintara mis paredes descarnadas

y borrara la publicidad en la poesía.

**********

DE LA MATERIA DEL AMOR

A Érika Rocío

Recuerdo cuando flotabas en mi alma

que te arrullaba como una laguna antes de que se sumergiera el sol.

En ese momento qué fácil era tomar una nube,

sacarla del agua y sentir cómo su carne se endurecía.

Qué sencillo resultaba entonces echar una barca al crepúsculo

y en sus ondas doradas tomar tu amor

que un rayo de luz despeinaba.

La voz de tu corazón hacía nido en mi mano

y era tan ligera como el latido del viento en tu cabellera.

Por las noches pienso que volveré a vivir esas tardes,

antes de que tu recuerdo se ponga duro como una nube fuera del agua,

cuando vuelves a flotar en mis sueños como cuando tu amor se hacía humo en mi alma.