A 4 manos

Despertarse en el espacio y sobrevivir

Una noche, Agnès estaba durmiendo. De pronto, su gato Smigley empezó a virarse a la izquierda, luego a la derecha, y así doce veces más hasta que Agnès se despertó. Luego, lo que ella vio la espantó al principio, la asustó después…. Y así, hasta que se le pasó.

¡Ella se sentó en su camita rosada para ponerse sus pantuflas, pero cuando puso un solo pie en lo que debía ser una de sus pantuflas, o la alfombra de su cuarto, lo que ella sintió fue un vacío!

¡Cuando ella levantó la cabeza, lo que vio le cortó el aliento! Había 15 constelaciones, millones y millones de estrellas, un cielo negro como el espacio…. ¡No, esperen…, de verdad se le está cortando el aliento! ¡Estaba en el ESPACIO!

Menos mal que ella era fanática al espacio, porque en una esquina de la cama (que estaba flotando) descansaba tranquilamente su casco espacial de metal resistente, y el de Smigley, igual al de flores de Agnés, solo que el suyo tenia pintados ratoncitos y sardinas.

Los dos amigos se pusieron sus cascos y el efecto de relajación fue inmediato.