A 4 manos

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Puedo explicarlo todo

Puedo explicarlo todo, Javier Velasco

Fue en casa de una amiga cubana, a quien quiero mucho, que conocí a Javier Velasco. ¿Cómo? Hablábamos sobre la naturaleza humana, y lo terrible que pueden ser los sentimientos que experimentamos entre nosotros mismos… esos que solemos denominar bajas pasiones. Debo decir que esta amiga es una gran lectora, y también una sicóloga diletante del alma con criterios que respeto. Entonces me trajo este libro: Puedo explicarlo todo, que de solo verlo se convirtióen un gran reto, pues tiene 740 páginas. No podría engañar a sus futuros lectores diciendo que será una lectura de esas que se van como agua, que te atragantas, te atoras, y bebes un poco más de lo mismo para rebasar el mal momento. Annia me dijo: “No te va a gustar, pero te va a gustar”. Así fue.

“Del diálogo punzante a la introspección ácida”, dice en la nota de contraportada de una típica edición de Alfaguara; justo así es Puedo explicarlo… Y al principio de esta página resumen leo: “No soy gente de bien, sino ave de rapiña. A mis muertos los cargo antes en el estómago que en la conciencia”. Frases mordaces e intrincadas historias de amor, traición, perdición, donde se integra lo peor de varios terribles personajes, terminan sacando a flote ese grado de docilidad por la vida que hay en cada uno. Un protagonista (Joaquín) que es muchas personalidades a la vez, oscuro, sumergido por herencia inevitable y voluntad propia en las marañas de la vida, pasa por ser el aprendiz de un fantoche escritor de libros de autoayuda, un terapeuta con técnicas desconocidas y terribles, un amante lastimado o el cómplice perfecto de una niña que le regala a la novela la dosis necesaria de humor.

Una obra compleja, despótica, extraña, nunca vacía, es lo que nos brinda el autor de Diablo guardián. Las más de setecientas páginas, esta que les escribe, las devoró con sed y al final quedó saciada, pero con apetito para seguir hurgando en las letras del autor. Para despedirme lo hago con una de las buenas frases: “Si los pendejos volaran, no podríamos ver el sol”; si no es literal no me acusen, abuso de mi memoria.