A 4 manos

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Patrick Modiano

Dora Bruder, Patrick Modiano

Modiano me ha complicado la existencia: yo no lo había leído y se sale con eso de que es Premio Nobel. Con la larga lista de obras y autores que tengo en la repisa esperando no sé qué tiempos milagrosos de leer, venirme con un Nobel no conocido por mí me pareció exceso.

Pero ahí fui a buscar a Modiano a cuanta librería pude, calculando títulos y precios, hasta que me fui con Dora Bruder, confieso que por ser el más barato (ya saben ustedes con qué fantásticas cifras se cotizan los escritores premiados). Dora Bruder –para sumarle– me ha dejado un estado de confusión, al punto de no estar segura de qué quiero decir, aunque ya tiene días que lo terminé y otros tantos que le estoy dando vueltas en la cabeza.

Dora Bruder, una niña de 15 años, desaparecida en 1941, cuyos datos encuentra el narrador en el Paris-Soir, fugada de un colegio de monjas, y aparecida nueve meses más tarde como deportada a Auschwitz, es la razón de ser de esta novela, o quizás solo un pretexto para que el autor se reencuentre con el pasado atormentado de la Francia que le abrió los brazos a la ocupación nazi, y por la cual se perdieron infinitas vidas.

Aunque la lectura se hace fácil y rápida, la maestría de Modiano está en no convencerte de sus pasiones desde la primera página, en arrastrarte por ellas como si en cada una fueras a encontrar el hilo gris de la historia; un hilo que existe, que no necesita ser descubierto, que él teje y desteje a su antojo. Finalmente el lector entiende que todo el asunto no trata sobre una adolescente desaparecida muchos años antes, a la que el autor y/o narrador ni siquiera conoció, sino que esa muchacha, esa Dora, representa su dolor y su inspiración.

Modiano se sacó la rifa del guanajo (yo también, porque me llevé su principal novela al más bajo precio), como dirían en mi tierra, o sea, el Nobel, y Dora Bruder es considerada su mejor obra para algunos críticos. Al decir de Adolfo García Ortega, es Modiano en la cumbre de su narrativa. ¿Cómo no aconsejar su lectura?

Mi padre espera en La Habana, recién salidas de la imprenta y la librería, un par de obras de Modiano. Él, como yo antes de…, aún no sabe que está por caer en la vaporosa trampa de leer a un autor premiado.