A 4 manos

Periodismo, literatura y artes

Deconstrucción de la piedra

DRAMATURGIA DE LAS PIEDRAS (adicional)

Sopeso temerarias ideas por escribir.
Algunas dan escalofríos. Y muchas aún continúan impedidas de expresión poética.
Congestiones de lenguaje soterrado, seguramente.

Lógica y fantasía oponiéndose a excesos. Textos que fatigoso elaboro con apuros, mañana duermen flojos debajo de la cama.

A veces con criterios exaltados, ora con subjetivismo alucinante. En ocasiones voluntarismos inertes no se sostienen sobre el papel. Construyo con hilachas desatinadas. O visiones parpadeantes o en exceso repletas de infortunios.

Quizás, quizás, precisamente
por esas mismas razones (muy a mi pesar)
se encaminan a diario a su propia fatal deconstrucción.

Una de tales fantasías la titulé Dramaturgia
de las piedras.
Tema: ¿cargan virtuales melodramas las endurecidas piedras o la adquieren en contacto
con el hueso quebradizo y la carne siempre débil?

Consiste los asuntos en:
Una: la opción de exonerar a las piedras
por daños causados, o
Dos: la posibilidad de achacar a partes
iguales responsabilidades por ocu-
rrencias de desgracias humanas o
alteraciones graves del orden.

Hice exploraciones en varias direcciones.
No obstante, y a pesar de esfuerzos denodados, no me cuaja del todo el teorema.

Decisión con demasiados bordes candentes. Y cuánticos, es decir microscópicos,
que son raíz y medula de muchos otros arduos apremios que se atañen unos con los otros.

Algunas dudas detienen a las otras. Pulsaciones de este instante son impugnados por siguientes intuiciones y colindantes digresiones.

Algo hay de intuitivo en mis impulsos, pero decidí nunca dejarme llevar por arranques.
También mucho de lógico, ¿pero cuántas veces falló la razón ante dudas supremas?

Pregunto adicional:
¿Y si ocurre una vez más que ofendo o desacredito a protagonistas posibles, políticos
de turno, sultanes de la ideología, pensadores irascibles, muchedumbres agotadas o al infeliz mandante de este apartado municipio?

¿Y si no logro, por más que me devane,
que rimen epopeya y victoria? ¿O planes quinquenales con prosperidades sostenibles? ¿O felicidad con un plato de frijoles rebosante?

¿Si no atino a mencionar virtudes y cantar
alabanzas ante de internar el verso
en marabusales, primaveras desguazadas, implementaciones torcidas, así como amaneceres atravesados por espinas ahora peores
que las de ayer o anteayer?

¿Qué preferirían caudillos políticos o doctrinarios mundiales más convencidos de sus ideas?
¿Qué esperan siempre líderes y cabezas pensantes? ¿La ciencia interesada tendría una opinión ideológica?

¿Y el arte qué diría, que diría el arte?

¿Y si no logro, por ejemplo, sonreír delante
de la prensa? ¿Si entro en pánico cuando enfoquen las cámaras fotográficas? ¿Si no me alegro
con suficiente anchura, antes que me escupan al rostro salivas de indiferencia?

¿Poseen dramaturgia propia las piedras? -interrogo una vez más.
¿O la adquieren acaso en la vecindad
con las criaturas pensantes? ¿Al entrar en intimidad con ideas y la frágil carne viva?

Segunda parte del mismo asunto.
¿Lo orgánico ideológico, con sistema nervioso centralizado y doble espiral para el ascenso afiliatorio, es útil para subir y bajar?
¿Debemos colocar antes estos difíciles conceptos en sus sitios?
¿Y sumada circunstancia inmortal del aparato de detecciones y sabidurías, realmente existen portadores de felices desenlaces sociales?

¿Lo inorgánico es solo escenografía? ¿Solo telón y música de fondo?

¿Toda substancia yace en constante espera
de que la criatura descuidada roce aristas
endurecidas para hacerla sangrar hasta el martirio? ¿E irrumpir luego al escenario ideal
donde se agazapan potencias y debilidades humanas?

¿La piedra es inocente de herir o la herida
es inocente de ser apedreada?

¿Piedras inesperadas en el camino enturbian las buenas intenciones? ¿Piedras en camino impiden inesperados excelentes propósitos?

¿Masa crítica de sucesos impelida por movimientos obstinados, conscientes o inconscientes del temperamento, estorban cualquier excelente interpretación de los sucesos?

Tiempo pasa. Emociones se ajustan el cinturón y cambian a piedras enrojecidas. Y arrojadizas.
O sujetadas en la furia del puño.

¿Piedras cruzan de bando y se internan
en confrontaciones? ¿Finalmente emociones desfallecen o estallan en la corriente de la san-gre?

¿Piedra es fuego? ¿Solo le falta pólvora?
¿Pólvora es violenta o siempre le faltara gatillo?

Final del mismo asunto.
¿Irrupción incandescente de piedras
en alud, sobre aldeas y ciudades, positivamente dejan víctimas y horribles quemaduras en el pecho? ¿Y sin techo a la población?

¿Teatro humano acude y derrama llanto
sobre ruina y ruinas, que desmantelan en primer lugar a los ruinosos habitantes periféricos?

¿Es la dialéctica del drama? ¿Su acumulación el origen de las dramaturgias que se hacen imprescindible en cualquier escenario con pretensiones?

Escasean desahogos, faltan consuelos. Dolor quema: más donde no apaga y más donde
definitivos se apagan los fuegos.

¿Tragedias de incendio, que originalmente
fue luz de aurora, pero que se apaga,
se apaga, y deja pestilencias ideológicas,
es sol a sol
el primer drama universal de los seres vivos?

Multitudes emigran a nuevos supuestos refugios y destierros.
Marchan con sus gibas contra el horizonte.

¿Sucesivas piedras diseñan parábolas
e inmovilizan y predicciones para cuándo?

¿Perseguidos en desplazamientos,
por tierra, aire y mar, que nuevas esperanzas pueden remover como cenizas o cosechar
en surcos nuevos?

Se reenvían demasiadas muchedumbres a pasados extemporáneos.

Entretanto, sin apuro, jolgorios oficiales renuevan los constantes aniversarios.
 

Ver primera parte en:

DRAMATURGIA DE LA PIEDRA